MADRID 13 May. (CHANCE) -
Para el buen cinéfilo, existen dos Nueva York diferentes: la ciudad real, la de los rascacielos, en la que viven millones de personas reales, y la ciudad mítica, nacida del cine y de los sueños que las películas generan. María Adell y Pau Llavador han creado una particular guía de Nueva York, de escenario en escenario, de película en película.
Esta guía permitirá al lector descubrir a través de 55
localizaciones y dos recorridos temáticos, los bares, apartamentos, calles, museos y parques de clásicos del cine o de las películas más taquilleras de los últimos tiempos como Love Story o Spiderman. Podremos acompañar por sus calles a estrellas como Natalie Portman, Will Smith, Al Pacino, Leonardo di Caprio o Mia Farrow en películas como Cisne negro, Soy leyenda, Serpico, Revolutionary Road o La
semilla del diablo.
En estas páginas nos acercaremos por ejemplo a la estación de bomberos de Cazafantasmas, al apartamento de Audrey Hepburn en Desayuno con diamantes, el banco con vistas al río en el que se
enamoran Woody Allen y Diane Keaton en Manhattan, a la pizzería en la que trabaja Tobey Maguire en Spider-Man 2... Aunque el cinéfilo echará en falta ciertas obras emblemáticas en esa larga historia de amor entre Nueva York y las películas, como La ventana indiscreta, La soga, La calle 42, King Kong o Tu y yo, entre otras. Todos estos
filmes, rodados en estudio y en los que Nueva York aparece en forma de decorado o ciclorama, no se han incluido en la selección final, para privilegiar aquellos que han utilizado la otra ciudad, la real, no solo como fondo, sino también en muchas ocasiones como tema.
Nueva York de cine es ante todo un recorrido cinéfilo por la Gran Manzana, un viaje a los lugares que han influido decisivamente en la visión generalizada de Nueva York como la ciudad cinematográfica por
antonomasia, como un enorme plató de cine al aire libre. Cada localización incluye una fotografía del lugar, descripción de la escena de la película así como información práctica (cómo llegar, horarios, página web*).
Dos capítulos finales nos acercan a dos formas de contemplar la Gran Manzana en pantalla: como inspiración para los cómics de grandes
superhéroes y como plató de televisión en el que se han rodado miles de series.
En 'Nueva York de cine' María Adell hace una introducción en la que narra a la perfección qué es Nueva York para un buen cinéfilo. Y es que según Adell "Nueva York _su skyline, sus edificios emblemáticos, sus puentes y sus estrechas calles abigarradas de escaleras de incendios_ ha estado presente en las películas norteamericanas desde los inicios de Hollywood. Fred Astaire y Ginger Rogers bailaban en espaciosas pistas de baile de lujosos clubs situados en lo alto de rascacielos; Cary Grant e Irene Dunne discutían, se separaban y se volvían a enamorar en exquisitos apartamentos situados en los Uppers sin perder nunca la sonrisa y sin que apareciera una sola arruga en sus elegantes trajes; James Cagney se convertía en un implacable criminal en las duras calles de las barriadas de inmigrantes del Lower Manhattan; y, por supuesto, un James Stewart ocioso e inmovilizado se metía en líos ejerciendo de voyeur de los vecinos de su bloque de apartamentos del Greenwich Village".
"La ciudad mítica se fue construyendo, durante décadas, a miles de kilómetros de la real, en los platós de los diferentes estudios situados alrededor de Los Ángeles, en la soleada California. Allí
se reprodujeron, con una minuciosidad sorprendente, fragmentos de calles de barrios populares, elegantes lofts de la zona alta, interiores de conocidos establecimientos comerciales e incluso patios de vecinos completos, como el que aparece en La ventana indiscreta. Esta guía no pretende ser un exhaustivo recorrido por la reincidente representación de Nueva York en el cine sino un catálogo de lugares de la otra ciudad, la Nueva York real, en los que se filmaron
películas emblemáticas; bares, parques, calles y monumentos en los que se puede identificar el rastro dejado por los rodajes: el lugar en el que debía estar situada la cámara, la silla en la que se sentó la actriz, la puerta en la que se apoyaba un actor determinado" explica María.
"¿Es la ciudad real que aparece en todos estos filmes menos mítica que aquella reconstruida en los estudios de Hollywood durante la época dorada del cine norteamericano? Probablemente no. La mayoría de cinéfilos hemos conocido, amado y soñado Nueva York mucho antes de pisar sus aceras. Hemos visto por primera vez Central Park, el Empire State o la Quinta Avenida en una pantalla de cine. Hemos conocido a sus escritores, brokers, bailarinas, taxistas, pizzeros, mafiosos y superhéroes en los filmes de autores tan personales como Woody Allen, Martin Scorsese, Abel Ferrara o Sam Raimi. Tal vez, en definitiva, no haya dos ciudades, sino solo una: aquella que hemos creado en nuestra imaginación a través de las películas" concluye la escritora.
SUPERHÉROES Y VILLANOS EN LA GRAN MANZANA
Los grandes superhéroes de la época dorada de los cómics, de Superman a Spiderman, pasando por Daredevil y Batman, han vivido sus aventuras y sus batallas contra malvados supervillanos en la isla de
Manhattan. Ya sea con su nombre auténtico o con uno inventado (la Metrópolis de Superman o la Gotham de Batman), la ciudad de Nueva York y su peculiar fisionomía ha servido de fuente de inspiración, así como de escenario, tanto para los cómics como para las adaptaciones cinematográficas que han proliferado en la última década.
NUEVA YORK COMO PLATÓ DE TELEVISIÓN
Con sus taxis amarillos, sus amplias avenidas y sus altos rascacielos, Nueva York ocupa un lugar privilegiado en el imaginario popular no solo por su continua aparición en las pantallas de cine, sino por su presencia en otra pantalla, mucho más pequeña, pero de influencia incluso mayor: la de televisión.