MADRID, 4 Jun. (CHANCE) -
Muy amiga de Olivia de Borbón y Julián Porras-Figueroa, Carla Goyanes no ha querido perderse la fiesta con la que el empresario ha celebrado este miércoles en Madrid el primer aniversario de su firma de moda masculina, la sastrería a medida Black Roan. Una cita muy especial en la que la hija de Cari Lapique y Carlos Goyanes se ha sincerado como nunca sobre el mejor legado que su hermana Caritina -que falleció repentinamente a los 46 años tan solo tres semanas después de su padre en agosto de 2024 durante sus vacaciones familiares en Marbella- les ha dejado tanto a sus hijos Pedro (16) y MiniCari (12) como a ella: una profunda fe que les ha ayudado a sobrellevar su pérdida con fuerza y serenidad.
"Estoy muy bien dentro de lo que cabe, muy ilusionada con la inmobiliaria, que es donde llevo 20 años, y es la faceta menos conocida, desgraciadamente, mía, aunque en el mundo inmobiliario sí que ya tengo un nombre. Y estoy muy feliz porque estoy viviendo, pues, un buen momento en el resto, ¿no? En el resto de mi familia, trabajo y demás" ha expresado con una sonrisa, aunque admite que conciliar su elevado ritmo de trabajo y su faceta de madre de tres niños -Carlos (13), Santi (11) y Beltrán (7)- no siempre es fácil.
Orgullosa, confiesa que "tengo unos hijos que me los como con patatas. El pequeño que nos tiene locos, que ese no va a pasar hambre, porque es más listo que no os podéis imaginar. Nos va a dar años de gloria. Y luego los mayores, que son súper responsables, súper deportistas, y es estupendo".
"Y mi sobrina, que me derrito con ella, imagínate, la única niña. Pedro, que es súper responsable, metódico, estudioso, nos da un montón de alegrías en los estudios. Sí, sí, ese es alucinante, ese se ha saltado la adolescencia. Es estupendo, no ha dado ni media guerra. Y los demás darán la guerra que tienen que dar, la que hemos dado todos. Efectivamente, bendita guerra" ha añadido, presumiendo de su unión con los hijos de Caritina y Antonio Matos, a los que quiere y cuida como si fuesen suyos.
Confirmando que tienen intención de ir a ver al Papa León XIV durante su visita a Madrid, Carla ha confesado que gracias a su hermana ha encontrado en la fe la fórtmula para "ser positivos, pensar en lo bueno y apartar lo malo de la cabeza" cuando están a punto de cumplirse dos años de la muerte de su padre y de Caritina: "Yo creo que tener fe es un don, es un privilegio y creo que te hace llevar las cosas malas que te ocurren en la vida mucho mejor. De hecho, yo era una de las cosas que admiraba más de mi hermana, por eso me apunté a EMAÚS, porque yo veía que después de lo de mi padre estaba como bien, 'no pasa nada, está en un sitio mejor, está muy tranquila'. La veía tan bien que yo decía, madre mía, yo tengo fe, pero esto ya es otro nivel, yo quiero alcanzar este nivel".
"Fue la que me empujó, tengo que decir que no he llegado a su nivel todavía, no sé si lo llegaré, pero lo suyo es que era muy fuerte y no sabéis la de bien que hizo. Era una faceta de ella espectacular que no conocía y por fin he entendido por qué le llenaba tanto estar tan presente en esos retiros" se ha sincerado. "Es una herencia súper bonita, a mí y sobre todo a sus hijos que tienen la misma fe y la misma fuerza que ella" ha concluido muy emocionada.