MADRID, 17 Abr. (CHANCE) -
Lydia Lozano ha asistido este viernes 17 de abril en calidad de testigo por parte de Kiko Matamoros al juicio del colaborador y su exmujer Makoke en la Audiencia Provincial de Madrid acusados de un delito de ocultación de bienes por el que podrían ser condenados a 5 y 4 años de prisión respectivamente, además de al pago de 636.697 euros a la Agencia Tributaria por parte del tertuliano, y de 471.900 en el caso de la modelo.

Sonriente y derrochado su habitual simpatía ante las cámaras la periodista ha reconocido que no se presentó al primer juicio -que se celebró el pasado 18 de marzo y que fue suspendido después de que la madre de Anita Matamoros presentase 'in extremis' un voluminoso dossier con documentación para probar su inocencia- porque "se olvidó": "A mí me llegó la citación en agosto, y no tengo que dejar de venir, peo con toda la movida que tenía de hospitales en mi casa (por el grave problema de salud de su marido Charly) pues se me pasó". "Y le llamé a Kiko y el dije '¿no me podías llamar para recordármelo?'" ha revelado, aclarando así que en ningún caso su intención fue no comparecer ante la Justicia.
Confirmando que su presencia es en calidad de testigo de Kiko, y desvelando que "a Makoke hace mogollón que no la veo", ha dejado claro que "después de haber estado en 'Sálvame' nadie se puede molestar con lo que se diga de uno y de otro". "Este matrimonio lo hemos vivido en 'Sálvame', la separación, quédate con la casa, la Finquilla... Estamos curados de espanto" ha asegurado, afirmando que solo contará al juez lo que vivió.

De lo más bromista, ha comentado que en el caso de que la sentencia sea desfavorable para Makoke y Matamoros, podría bailarles "un chuminero" para animarles, y ha añadido entre risas que "si tengo que llevarles algo a la cárcel se lo llevo".
Una reaparición en la que hemos aprovechado para preguntar Lydia por el estado de salud de su marido Charly tras la infección por una bactería que contrajo el pasado otoño tras ser intervenido de la espalda, que estuvo a punto de costarle la vida y por la que estuvo ingresado en un hospital de la capital casi tres meses.
"Le operaron esta Semana Santa otra vez porque la última bacteria se comió una vertebra, entonces hemos vivido... me puedo hacer un máster de bacterias" nos ha contado, revelando que después de "tanto tiempo en la cama, él ha dejado de andar y va en silla de ruedas".
"Al arreglarle la vértebra y más cosas que había perdido por estar en la cama, tornillos y de todo, va andando un poquito mejor. Pero está en silla de ruedas" ha confesado emocionada, asegurando con optimismo que aunque su recuperación está siendo más lenta de lo esperada "espero que en agosto me pueda ir sin andador, sin silla de ruedas y sin nada, ojalá".
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