MADRID, 9 Feb. (CHANCE) -
2025 fue, sin duda, el peor año en la vida de Lydia Lozano. Al fallecimiento de su madre, Sol Hernández, en abril -un durísimo golpe que confiesa que todavía no ha logrado superar, ya que además de su progenitora también era su mejor amiga, como ha revelado en diferentes ocasiones- se sumaba el ingreso hospitalario en octubre de su marido, Charly, para someterse a una operación de espalda.
Lo que parecía una intervención sencilla se complicaba después de contraer varias bacterias que afectaron a sus órganos vitales, por las que tuvo que ser operado de urgencia, y que le llevaron a permanecer en el hospital durante tres meses en los que llegó a temerse por su vida en varios momentos.
Destrozada, Lydia intentaba compaginar el cuidado de su marido con sus compromisos televisivos en '¡De Viernes!' y, sin poder evitar romperse, reconocía que lo único que pedía era salud para el amor de su vida y poder pasar con él las Navidades en casa.
Un deseo que se cumplía el 18 de diciembre, cuando Charly recibía el alta y regresaba al domicilio que comparte con la colaboradora en el centro de la capital. "He tenido que alquilar una grúa para poder sentarle. Está muy cansado y debilitado y va de la cama al sofá. Está yendo a un sitio de rehabilitación por las mañanas para que empiece a coger la musculatura" expresaba poco después de la vuelta a casa de su marido, intentando bromear en este delicado trance al asegurar que aunque "no soy la Preysler, Charly está tan cuidado o mejor que Boyer, que la Preysler le puso un hospital en su casa y yo lo tengo así, está como un rey".
Y ahora, mes y medio después de recibir el alta hospitalaria, Lydia ha actualizado el estado de salud de su pareja: "Bueno, ahí vamos, poquito a poquito. Es muy lentito. Charly anda pero es muy lentito. Son cinco médicos los que tiene que ver cada cierto tiempo, cinco médicos" ha revelado muy emocionada y a punto de romperse, reconociendo que su recuperación no va todo lo rápido que le gustaría.