MADRID, 3 Mar. (CHANCE) -
A pesar de la postura oficial de no pronunciarse sobre la situación en la que se encuentra el Rey Juan Carlos, aislado en Abu Dabi por el cierre del espacio aéreo en Oriente Próximo ante la escalada de tensión en el conflicto bélico que enfrenta a Estados Unidos e Israel contra Irán después de que los ayatolás hayan respondido al ataque en su territorio atacando intereses norteamericanos en países del Golfo Pérsico -entre ellos Emiratos Árabes Unidos, donde el Emérito tiene establecida su residencia desde agosto de 2020-, lo cierto es que su familia no oculta su preocupación por el Monarca.
Mientras el entorno de Don Juan Carlos ha transmitido a la revista ¡Hola! que se encuentra seguro y a salvo en un exclusivo hotel de Abu Dabi, y que no tiene sensación de que su integridad corra ningún tipo de peligro, la actitud seria y pensativa de la Reina Sofía y la infanta Elena en sus últimas apariciones públicas dejan entrever que sus pensamientos están en todo momento con el Rey mientras cobran fuerza las especulaciones sobre un posible regreso a España siempre y cuando fije su residencia fiscal en nuestro país.
También la de la infanta Cristina, que mientras su padre se encuentra 'atrapado' en Abu Dabi sin saber cuándo se reabrirá el espacio aéreo para poder abandonar el Emirato y viajar a Sanxenxo -donde tenía previsto acudir a las regatas que se celebrarán el fin de semana del 14 de marzo-, se refugia en Barcelona junto a Pablo Urdangarín.
Continuando con su día a día compaginando sus compromisos laborales con su faceta más familiar, doña Cristina ha arropado al segundo de sus hijos en su último encuentro con el Fraikin BM Granollers, que se saldó con victoria frente al Bada Huesca por 36 a 29 con un destacado papel del sobrino del Rey Felipe VI, una vez más determinante para su equipo.
Lejos de la euforia y las sonrisas que ha mostrado en otras ocasiones en las gradas, la hija del Rey Juan Carlos se ha mostrado seria y diríamos que angustiada en ciertos momentos de la jornada, especialmente pendiente de su teléfono móvil sin perder detalle del juego y animando como una aficionada más a Pablo.
Aplaudiendo especialmente uno de los tantos marcados por su hijo, doña Cristina volvió a hacer gala de su faceta más cercana conversando con varias personas del público antes, protagonizando un momento incómodo cuando una mujer pareció 'recriminarle' algo. Lejos de mostrarse molesta, la exduquesa de Palma se limitó a encogerse de hombros y a apartarse para que pasara minutos antes del pitido final tras el que abrazó cariñosamente a Pablo transmitiéndole su orgullo por contribuir a la victoria del Granollers.
Una reaparición en la que la infanta ha guardado silencio y no se ha pronunciado sobre su padre, dejando en el aire si ha podido hablar con él, si está preocupada por la situación que está viviendo en Abu Dabi, y si le gustaría que volviese pronto a España. También Pablo, que se despidió con un intenso abrazo de su madre antes de abandonar el pabellón por separado, ha hecho oídos sordos a las preguntas de la prensa, sin responder si está a favor de que se instale de nuevo en el palacio de La Zarzuela.