MADRID, 15 Jun. (CHANCE) -
Froilán de Marichalar se convertía la semana pasada en el gran ausente de la familia del Rey Felipe VI durante la histórica visita a España del Papa León XIV. El domingo 7 de junio, durante la Santa Misa que ofició en la Plaza de Cibeles, veíamos no solo a su Majestad, la Reina Letizia, la Princesa Leonor y la Infanta Sofía al lado del Santo Pontífice, sino también a las infantas Elena y Cristina, Victoria Federica -con su novio Jorge Navalpotro-; Juan, Pablo -con Johanna Zott-, Miguel -junto a Olympia Beracasa- e Irene Urdangarín siguiendo la celebración en un segundo plano junto al resto del público, siendo el nieto mayor del Rey Juan Carlos el único que no estuvo presente en uno de los actos más multitudinarios y destacados del Sumo Pontífice en Madrid.
Tampoco al día siguiente durante el encuentro privado que León XIV mantuvo en la Nuncia Apostólica con la Reina Sofía, sus hijas, y sus nietos Pablo, Miguel y Victoria Federica, en el que la Emérita hizo alusión a que faltaban dos de los hijos de doña Cristina, olvidándose así de Froilán, al que le habría sido imposible viajar desde Abu Dabi -donde reside con su abuelo desde hace tres años- para conocer al Jefe de Estado del Vaticano.

Sin embargo, apenas unos días después el sobrino de Felipe VI ha sorprendido con su inesperada reaparición en España. Este sábado, el joven asistía junto a su madre y su hermana a la corrida de Morante de la Puebla en Marbella, y tan solo 24 horas después se ha dejado ver en Las Ventas de nuevo junto a la influencer para arropar a su amigo Andrés Roca Rey en el último festejo de la Feria de San Isidro.
De lo más sonriente y cercano a su llegada a la plaza de toros mientras Victoria Federica caminaba varios pasos por detrás de él cabizbaja y pendiente de su teléfono movíl, Froilán ha revelado que va "todo bien", evitando entrar en detalles sobre cuántos días se quedará en nuestro país y si va a disfrutar de sus vacaciones de verano aquí.

Calado hasta los huesos debido al impresionante chaparrón que cayó en la capital durante la corrida -que aguantó estoicamente sin paraguas ni ponerse un chubasquero como muchos de los asistentes- el nieto del Rey Juan Carlos abandonaba el lugar andando para subirse al coche en el que le esperaba su hermana. Y, aunque no ha querido hacer declaraciones, sus risas y naturalidad han dejado claro que está feliz y encantado de poder disfrutar de unos días en España junto a su familia. El momento, ¡en el siguiente vídeo!