Emilio Pineda: el calvo más popular de la pequeña pantalla

Actualizado 23/02/2007 14:54:40 CET

"SI NO ME HUBIERA DEDICADO AL MUNDO DE LA TELEVISIÓN A LO MEJOR ME HUBIERA GUSTADO SER CANTANTE"

A pesar de ponerse al frente de una cámara todos los fines de semana confiesa que es muy vergonzoso y que le reconozcan por la calle le halaga pero casi le ruboriza. Tras diez años en la calle - nueve en Madrid Directo y uno en España Directo - a Emilio Pineda se le presentó hace un año la oportunidad de conducir El buscador , un programa que busca historias y, como dice él, siempre encuentra. A pesar de lo arriesgado que es el directo y lo difícil de la coordinación, a este periodista madrileño lo que más le costó del plató fue quedarse quieto en una silla. No se considera supersticioso, aunque desde que empezó esta nueva etapa de su carrera no puede desprenderse de su bolígrafo favorito, y reconoce que lo suyo es vocacional, que si no se dedicase a la televisión no sabría qué hacer.

A punto de cumplir un año al frente de El buscador , ¿qué balance haces?

Muy positivo, no podía ser menos porque empezamos con dos programas y ahora estamos con cuatro, también las mañanas del sábado y del domingo. Tal y como está la tele hoy en día, continuar después de un año es ya positivo de por sí. Pero además hemos sacado noticias en primicia, que luego han sido referente en otros programas, y ha ido evolucionando. De El buscador de antes al de ahora ha cambiado mucho y a mejor.

¿Qué primicia estás más orgullosos de haber dado?

Hombre nos han pasado muchas cosas, fuimos noticia mundial con Natasha Kampush y los primeros en destapar el tema de la anorexia en Cibeles, y de eso sí que me siento orgulloso porque a partir de ahí surgió la polémica y el gobierno tomó medidas. Nos han pasado también cosas más tristes. Me quedé descolocado y no se me olvidará nunca, estaba hablando de Rocío Jurado y de repente me dicen por el pinganillo que se ha muerto Rocío Dúrcal... no entendía nada.

¿Es un programa donde todo cabe?

Donde haya una historia allí la buscamos, y es verdad que podemos buscar en el mundo del corazón, en el impacto, en historias más divertidas y humanas... Donde hay una historia buscamos y encontramos.

¿Repartís los contenidos según el horario?

Claro, el programa de la mañana es más familiar y con más protagonismo de los buscadores, donde están muy presentes ellos en directo, en diferentes puntos de España contando historias, y el del sábado por la tarde es una mezcla de corazón y misterio, y el del domingo es claramente impacto, muy visual.

¿No hay veces en las que las imágenes son demasiados violentas?

Nos lo dice mucha gente pero muchísimas de las imágenes que emitimos nos las envían los propios espectadores que se convierten en buscadores aficionados. Son cosas que están pasando y que se encuentran por la calle. Yo sé que hay un determinado público al que no le gusta ver ese tipo de imágenes, pero es verdad que también hay que enseñarlo, es algo que está pasando y no lo vamos a ocultar. Nosotros no nos inventamos nada, todo eso está pasando.

¿Cuál crees que es el éxito de El buscador ?

Creo que es un poco el que la gente pueda encontrar lo que le gusta, hay un poco de todo para cada persona. Y que las historias que contamos las hacemos muy propias, que a lo mejor la misma historia que está contando otro programa, nosotros la hacemos de forma diferente. Damos mucha importancia a la imagen y es un programa muy ágil, si no te gusta la historia, en a penas dos minutos sabes que va a ver otra. Pueden caber unas setenta por programa.

Fuiste reportero de Madrid Directo durante mucho tiempo.

Sí, nueve años en Madrid Directo y uno en España Directo.

Dicen que es como una escuela.

Sí y lo corroboro totalmente porque para mí ha sido la gran escuela sin duda. Estoy muy orgulloso de haber pasado por allí. Empecé en televisiones locales, luego autonómicas y después nacionales. Siempre estaré agradecido por haber empezado desde abajo y en Madrid Directo he aprendido todo, es la mejor escuela para un reportero.

Después de tanto tiempo en la calle, ¿no lo echas de menos?

Hay veces que sí, que doy paso a mis compañeros y digo: ¡ay! Si estuviera yo allí lo haría de esta forma o de otra . Siempre tengo ese puntito de nostalgia. Hace poco estuvimos en Austria e hice un poco de reportero, volviendo a los orígenes. Yo creo que hay etapas. Me ha tocado hacer de todo, desde cubrir atentados a historias más humanas... Me llegó la jubilación de la calle, como digo yo, pero nunca descarto volver, porque esta profesión da mucha vueltas.

¿Estás en un momento profesional muy bueno?

Estoy disfrutando de una nueva etapa que no conocía, había presentado en Disney, pero el estar delante de una cámara en directo llevando las riendas del programa es una etapa nueva.

¿Has llegado al máximo?

No, nunca me he puesto metas y todo me ha ido surgiendo, aunque soy buscador nunca he buscado (risas). A nivel profesional no he sido culo inquieto, yo no buscaba presentar y de repente me llamaron, hice la prueba y gustó. No aspiro a nada en concreto.

¿Cómo fue sentarte aquí de repente y coordinar en directo?

Lo que más me costó fue estar quieto. En Madrid Directo era el que más me movía, estaban siempre locos conmigo (risas) y lo que más me costó fue estar en una silla sentado. Luego te vas acostumbrando.

¿Qué es lo que más te gusta?

Me encanta el directo, sé que es el mayor riesgo que hay pero bueno, está muy bien, te permite estar al hilo de actualidad.

A pesar de las tablas que ya tienes, ¿sigue habiendo nervios?

Sí claro. Cuando yo era pequeño oía decir a los grandes de entonces que si pierdes esas mariposas en el estómago de antes de que se encienda el piloto ya no te apasiona la profesión, y creo que es verdad. Si no sigues sintiendo ese nerviosismo no haces nada.

¿Has encontrado muchas piedras en el camino?

Reconozco que he tenido mucha suerte, aunque es verdad que me lo he currado porque nadie me ha regalado nada, cuando me ha llegado la oportunidad la he sabido aprovechar. Estar nueve años en la calle es duro.

¿Te reconocen por la calle?

Sí, antes era el de Madrid Directo y ahora soy el buscador. No tengo nombre, no soy Emilio Pineda, soy directamente el buscador (risas).

¿Tienes alguna superstición?

Me da un poco de vergüenza contarla (risas). Tenía que tener un bolígrafo en el programa y en mi casa pensé: ¡anda, voy a utilizar el que me regalaron en la Primera Comunión! , que no lo había usado aún. Ahora tengo que sacarlo siempre, si vengo a Telecinco y me lo he dejado en casa, tengo que volver a por él. ¡Yo, que en la vida he tenido supersticiones! Me asusto un poco a mí mismo porque digo: Emilio, que un día se te va a perder el bolígrafo y no pasa nada (risas) .

¿Algún otro proyecto en mente?

La cadena me brinda otras oportunidades, por ejemplo presenté el programa de nochevieja - otra faceta más divertida - o de repente un día Santi (Acosta) se puso malo y me tocó presentar Salsa Rosa . Afronto esas oportunidades que van surgiendo con ilusión. Me gusta toda la tele, es tan vocacional lo mío que mis amigos incluso se asustan, llevo la tele encima prácticamente las veinticuatro horas. La gente dice que es bueno ponerse metas pero yo al revés, prefiero disfrutar de lo que estoy haciendo en este momento y no pensar más allá.

Aún así, ¿imaginaste que ibas a llegar hasta aquí?

Reconozco que de pequeñito no jugaba a los juegos normales, y además tengo cintas grabadas, jugaba a ser presentador. Bajaba a los vecinos del bloque y me ponía a presentar Un, dos, tres , que era mi programa favorito y que soñaba con presentar. Sé que o me dedicaba a la tele o no sabía qué hacer. Ya no sé si presentar o no, pero lo tenía clarísimo desde pequeño.

¿Te dedicaste a formarte respecto a tu voz y otras aptitudes que hay que tener para la televisión?

No te creas, empecé a trabajar desde los diecisiete en televisión y no he parado. En televisiones locales presentaba programas de música e informativos, luego pasé a Canal 7, Tele Madrid... Hice los cinco años de periodismo más por el título porque no pisaba la facultad.

A parte de la tele ¿qué hobbies tienes?

(risas) la tele y la música. He hecho radiofórmula y programas de música.

¿Qué tipo de música escuchas?

Todo, soy un peligro en una tienda de discos.

¿Te atreves cantando?

Alguna vez lo he intentado pero mis jefes... por ejemplo en Madrid Directo la presentadora se metía conmigo: ¡ya va a cantar Emilio! . Si no me hubiera dedicado al mundo de la televisión a lo mejor me hubiera gustado ser cantante. Pero para eso te toca Dios con la barita, si no tienes voz...

¿Cómo es Emilio tras las cámaras?

Pues igual. Sí, la verdad es que en ese sentido, la gente que me conoce sabe que luego en mi vida personal soy muy tímido. Me halaga que me reconozcan porque es un reconocimiento al trabajo, pero me da mucha vergüenza. Para mí la fama es un añadido a mi profesión pero yo no estoy aquí por ella. Por ejemplo cuando estás en el supermercado comprando naranjas se te acerca una señora y te dice: ¡no compres esas, compra estas otras buscador! (risas), me da mucha vergüenza pero lo llevo porque no tengo más remedio.

¿Qué personaje admiras más?

Admiro a los personajes públicos que utilizan su profesión para colaborar con una ONG, algo que me gustaría mucho hacer. Por ejemplo admiro a Jesús Vázquez profesionalmente, es ahora mismo el referente de la televisión que a mí me gusta. Ahora es además embajador de ACNUR, utiliza su imagen para ayudar.

¿Y algo que detestes?

Supongo que lo que detestamos todos, la gente que se aprovecha de los demás. Por ejemplo los que se aprovechan del ayuntamiento para forrarse... me da rabia.

¿Qué opinas de la prensa que traspasa la barrera de la intimidad?

Yo siempre digo que el límite se debe de poner en la gente que no quiere salir ni formar parte de la televisión, a ellos hay que respetarlos. Y la gente que juega a esto pues es eso un juego.