Actualizado 24/07/2007 14:00 CET

Javier Capitán se olvida de su imagen cómica para presentar un nuevo concurso

"AHORA ME VAIS A VER MUY SERIO, TREMENDAMENTE SERIO"

Javier Capitán se embarca este verano en El negociador , un nuevo programa de Televisión Española en el que el conocido presentador cambia de registro y se inmiscuye en un concurso de carácter más serio donde tentará a sus concursantes a la toma de decisiones. Finalizada la temporada de Metro a Metro , Capitán se muestra ilusionado ante el arranque del nuevo concurso, en el que la intuición y el azar serán también protagonistas.

Después de haber participado en numerosos programas de televisión, de su dilatada carrera de once años en Radio Nacional de España, y de éxitos como El informal , este verano Javier Capitán se plantea un nuevo reto con este programa.

-¿Qué diferencia El negociador de otros concursos?

-Aquí jugamos siempre por dinero, y además es una negociación frente a frente, no hay elementos de distracción, más que la opinión de quien le acompaña y, por tanto, es una negociación entre dos personas con muchos vuelcos. Tenemos muchas variaciones, pueden ocurrir múltiples cosas, le damos muchas vueltas a la negociación y hasta que no nos damos la mano no la cerramos; e incluso, en ocasiones, después de darnos la mano, saltándome las normas que me imponen, hago una última oferta.

-¿Cuál es la función de Javier Capitán como negociador ?

-Mi función es hacer una serie de ofertas, buenas o malas, y el concursante tiene que aceptar o no esa oferta. El premio que se lleva está en sus manos, no en las del programa ni en las mías.

-¿Has terminado la etapa en Telemadrid con el concurso Metro a Metro ?

-A primeros de mayo acabamos de grabar, y creo que la emisión de lo que grabamos terminó la semana pasada. Telemadrid está en estos momentos decidiendo lo que va a hacer en la parrilla de septiembre; una posibilidad es que vuelva Metro a Metro . Cuando hablamos de este concurso yo hablé con Televisión Española de la relación que tengo con Telemadrid y, por tanto, si Telemadrid decide continuar con Metro a Metro y quiere seguir contando con mis servicios, mi intención sería hacer las dos cosas, siempre y cuando el cuerpo aguante.

-Empezaste en la radio con el humor, ¿no te planteas combinarlo en estos concursos?

-Yo el humor lo sigo manteniendo como un elemento que introduzco en las cosas que hago. Empecé haciendo sólo humor. En la radio he pasado de hacer sólo humor a un ministro o entrevistar al alcalde de Madrid, a hablar de cosas divertidas o tratar con gente que a lo mejor está sufriendo un drama humano en primera persona ese día. Por tanto, son registros distintos, pero siempre con una mirada que en el trasfondo tiene un sentido del humor, con el que uno siempre trabaja. En este programa no hacemos un especial uso del humor, pero de vez en cuando nos reímos también. A veces me dicen cosas que me dan pie a hacerles una pequeña broma, que nos dé un respiro en la negociación, porque creedme que a veces hay momentos en los que sufrimos los dos.

-¿Qué aspectos destacarías del programa?

-Yo creo que el concurso tiene muchos elementos atractivos. Primero, el espectador en casa es un poco cómplice de lo que sucede, se puede poner en mi lugar o en el del concursante y vivirlo desde los dos lados o ir cambiándose; por tanto, para el espectador es una experiencia divertida y entretenida. Y segundo, las personalidades de los concursantes son tan diversas que te encuentras gente de todo tipo, desde el que lo vive como una diversión, al que parece que se está jugando la jubilación; o sea, que hay situaciones muy distintas que hacen de esto un proyecto muy interesante. Y, por último, señalar que para el presentador es muy divertido. Es un programa que no es tan mecánico como otros, si no que lo que pueda pasar está totalmente abierto.

-¿Tienes total libertad a la hora de conducir el programa?

-Tengo unas directrices de negociación, pero a partir de ahí hay que inventarse lo que sea.

-¿Pero tienes algún límite a la hora de ofrecer dinero?

-Yo siempre soy un ser bondadoso, la bondad es una de mis características, al tiempo que también tengo que mirar por mi empresa porque no puedo regalar el dinero de mi empresa, pero hay ocasiones en las que uno, por mucho que negocie, igual se le va el concursante con 60.000 euros, porque se ha quedado con un sobre, con el número que coincide con el día en que nació su madre y no lo cambia por nada.

"COMO TELESPECTADOR ME GUSTAN LOS CONCURSOS Y LAS SERIES"

-¿Te resulta fácil intentar disimular y mantener una mirada neutral para que el concursante no intuya el contenido del sobre?

-Es una de las cosas que tengo que hacer, otra cosa es si lo consigo o no, si me leen las intenciones o no. A veces hay miradas en las que te das cuenta de que el concursante está intentando leer a través del iris todo lo que se te ocurra.

-¿Eres un buen negociador normalmente?

-Me gusta negociar en esto que es de carácter lúdico. Lo peor que le puede pasar a un concursante es que se vaya como ha venido; y lo mejor que le pueda pasar es que se vaya con un pastón. El final es siempre más o menos aceptable para todos. Yo intento negociar como sé, pero aquí me resulta más fácil que si negociara por mí un contrato en no sé dónde.

-¿Serías capaz de concursar en El negociador ?

-Sí, porque creo que es una experiencia divertida. Así como hay otros concursos donde la gente va con muchos temores, pensando en el qué dirán si falla una pregunta de algo que estudió en Primaria, aquí las preguntas son un pequeño filtro que no suelen ser especialmente complicadas, ya que no queremos que la gente se quede sin sobres. Y, a partir de ahí, es un concurso en el que da lo mismo la formación que tengas, la habilidad que tengas de cálculo mental, da todo igual, porque lo que se pone en juego es la capacidad de leer las intenciones del negociador, y la intención ahí juega mucho. Entonces yo creo que es un concurso agradable para todo el que viene aunque, hay veces, que como hay dinero encima de la mesa y se están jugando quedárselo o perderlo lo viven con mucha tensión.

-¿Qué pasa con el verano, que parece que se ha convertido en un campo de batalla para las audiencias?

-Yo soy ya casi especialista en esto de verano. Empecé El informal a mediados de junio, Madrid reta también a mediados de julio, el Metro a Metro también por estas fechas, y yo creo que es un buen campo, porque la presión es menor en estos meses.

-Últimamente te has convertido en un especialista en concursos...

-Un día me llamó Telemadrid y me preguntó si me apetecía hacer un concurso. Yo no me lo había planteado en la vida, y me apeteció el reto. Es un formato en el que me siento cómodo, me lo paso bien e intento siempre buscar elementos para seguir divirtiéndome y no caer en la rutina.

-En los concursos vemos un Javier Capitán más serio, ¿verdad?

-Sí, aquí a veces me vais a ver muy serio, tremendamente serio. A veces romperemos y buscaremos divertirnos un poco, pero éste es un programa en el que lo fundamental es la negociación, entonces no nos podemos distraer ni con chistes ni con cosas.

-Antes has dicho que participarías en El negociador , ¿y en otros concursos?

-Participé en la Ruleta cuando estaba Fernando Esteso y lo recuerdo como una experiencia un poco surrealista por las características de él y me lo pasé bien. En general, creo que todos tenemos ese miedo a ir a un concurso, y yo he estado en la Ruleta, en Pasapalabra en alguna ocasión, estuve en el 50X15, pero no salí porque salió Felisuco, y creo que en ninguno más. Pero éste es uno de esos concursos divertidos para cualquiera.

- El informal fue un programa talismán para toda la gente que trabajó allí, como Florentino, Patricia Conde...

-Yo me alegro mucho de eso. A Félix le ha ido muy bien también, a Micky le está yendo muy bien. Me alegro mucho por Patricia porque, además, ella fue una especie de apuesta personal. Hace un programa fresco, distinto y que merece la pena.

-Y como telespectador, ¿qué tipo de programas te gusta ver?

-Los concursos es un formato que si estoy por casa, lo engancho un ratito, pero como estoy tan poco en casa, cuando hago radio y televisión, muchas veces salgo a las siete de la mañana y no vuelvo hasta las nueve de la noche, entonces ya te queda poca energía. Suele coincidir con alguna serie, así que, si no capoto antes, la veo.

-¿Tienes pensado seguir haciendo radio?

-A mí me gustaría, pero estamos en un momento de cambio de dirección, de cambio en la radio y todavía no hemos cerrado el asunto. Así que puede que siga en Radio Nacional, a mí desde luego me gustaría ya que es una casa en la que llevo once años, trabajo muy a gusto, están mis amigos pero, si no es posible, nos iremos y si da tiempo a encontrar otro sitio lo intentaré y, si no, pues un año sabático en radio, qué se le va a hacer.

-¿Dónde te sientes más cómodo, en radio o en televisión?

-En la radio siempre tienes la ventaja de que depende mucho todo de ti, dependes de menos gente. En televisión los equipos tienen que ser mucho mayores, mucho más amplios y yo dependo, no sólo de lo que se me ocurra a mí, sino de que el realizador en ese momento sea capaz de leerme y de coger el gesto o lo que sea. Por tanto, es un trabajo de equipo donde hay veces que hay cosas que no puedes hacer. En la radio, en general, puedes hacer casi todo porque dependes del técnico que tienes en frente, a lo mejor de un efecto o de una música, y de ti mismo y las personas con las que estás sentado. Eso le da al medio una sencillez que a mí me gusta, también una carga de responsabilidad con la que yo me siento cómodo. Estoy a gusto en los dos y me lo paso bien en los dos, que eso es fundamental.

-Este verano, al final, con tanta negociación, ¿te quedas sin vacaciones?

-Todo apunta a eso.