Manuel Torreiglesias celebra todo un récord televisivo: ¡diez años y dos mil emisiones del mismo programa: el popular "Saber Vivir"

Manuel Torreiglesias celebra todo un récord televisivo: ¡diez años y dos mil emisiones  del mismo programa: el popular "Saber Vivir"

EL POPULAR COMUNICADOR, DE 66 AÑOS, CUENTA SUS SECRETOS PARA ESTAR EN FORMA

Desde la emisión del primer programa en 1997, el programa matinal Saber vivir ha conquistado, día a día, una posición de indiscutible relevancia en el mundo de la televisión. Gran parte de este éxito se debe, sin duda, a su director, autor y presentador, Manuel Torreiglesias, un pionero de la salud pública en los medios de comunicación españoles. En 1974 puso en marcha Escuela de salud en TVE que permanecería en antena hasta 1977 con gran aceptación del público. En los ochenta realiza sendos programas de debate y crítica sobre temas de actualidad social: Voces sin voz y Usted por ejemplo .

A sus sesenta y seis años, este gallego de reconocido prestigio como profesional de la comunicación logra mantenerse así de bien gracias a esos consejos que ofrece en sus programas para llevar una vida saludable y que, por supuesto, él pone en práctica. De éste y otros asuntos hemos hablado con él en la celebración de su programa de Saber vivir número dos mil.

¿Cuál es el éxito para conseguir emitir dos mil programas?

Yo creo que ha coincidido por un lado el que intentamos explicar las cosas de una manera muy sencilla, de forma que todo el mundo las entienda; y por otro, que una gran parte de la población de este país la forman jubilados prematuramente con poder adquisitivo que se han instalado el concepto de la calidad de vida, la salud y el bienestar. Son gente inteligente que se ha mentalizado de que con los años que le quedan van a tratar de cuidarse para tener esa calidad de vida. El programa coincide con esta moda -yo creo que la salud está de moda- de hábitos saludables que está viviendo nuestro país.

¿Cuál es su truco para mantenerse en forma y con salud?

Yo tengo una genética bastante buena porque mi padre se murió el año pasado con noventa y dos años, y mi madre vive, está espléndida, tiene una cabeza privilegiada, con noventa años. Es decir, que la genética responde. No he hecho excesos en mi vida, jamás he fumando. Suelo tomar un poco de vino, pero no el alcohol de esas bebidas que nos vinieron por culturas foráneas como Cubatas, Gintonics, etc. Desayuno a las cinco de la mañana un Cola-Cao o un café con leche, un kiwi y un poco de bollería casera, a media mañana me tomo algún tentempié, y en la comida me tomo algo a la plancha y procuro que haya algo de verdura. Y ya por la noche, mi cena suele ser una manzana y un yogurt. A pesar de que me encanta comer y de que en mi tierra gallega se come de maravilla, intento comer lo justo teniendo en cuenta que por mi actividad diaria no puedo abusar. No hago mucho ejercicio, sólo tres días a la semana camino cuatro o cinco kilómetros. Me ha tocado la Lotería, porque tengo la suerte de estar en un trabajo que me gusta, que me da muchas satisfacciones, y que además de la satisfacción personal hay esa otra vertiente, y es que tengo el convencimiento de que es útil o que al menos puede serlo para mucha gente. En el campo de los afectos, yo creo que el programa también sirve para que mucha gente tenga compañía.

Supongo que ya está acostumbrado a la popularidad, pero ¿qué es lo más curioso o sorprendente que le dice la gente por la calle?

Generalmente, la idea es que Dios me conserve muchos años (ríe). Hoy un matrimonio, él ingeniero, estaban paseando con su nieto, y al pasar delante de mí me han dicho que desayunan todas las mañanas conmigo. Yo creo que la gente sabe perfectamente aquello de los contenidos de la televisión, lo que sirve para enredar, para perder el tiempo, y aquello que pueden aplicar a su vida.

Usted se ha convertido en uno de los profesionales más prestigiosos del mundo de la comunicación, sin embargo de joven se decidió a estudiar Magisterio. ¿No lo tenía claro?

Yo primero, con nueve años, me fui al Seminario de un pueblo pequeño de Galicia. Allí íbamos los hijos de las familias humildes. Con dieciséis años, me fui del Seminario y la alternativa que tuve fue hacer Magisterio en La Coruña. Después hice Filosofía y me vine a Madrid a dar clases. Fue entonces cuando surgió -cuando estaba recién inaugurado Prado del Rey- la posibilidad de hacer un cursillo para ser ayudante de realización. Así empezó mi trayectoria en la casa. Después fui realizador, y hace exactamente treinta y cuatro años presenté a los directivos de aquel entonces un proyecto que se llamaba Escuela de salud para hacer un programa de educación sanitaria en televisión, y fue el primer programa que hubo de estas características. Hice luego otro tipo de contenidos, estuve mucho tiempo haciendo Tiempo de vivir , en las mañanas de Radio Nacional, y ahora al final, en la que en teoría debería ser mi prejubilación, me he encontrado con este maravilloso regalo que es Saber vivir .

A parte de los dedicados a la salud, ¿qué tipo de programa le gustaría hacer?

¿Tú crees que a mi edad se pueden tener ideas?

¡Por supuesto! A cualquier edad...

(Risas) Bueno, TVE y yo estamos con un proyecto entre manos que si Dios quiere seguirá para adelante. Es una idea que se irá sabiendo poco a poco si las cosas siguen como estaban previstas. Porque además es de mal agüero contar cosas que a lo mejor no salen.

¿Cómo es Manuel Torreiglesias cuando no está delante de las cámaras?

Cómo cualquier persona normal. Yo soy natural, como me ve la gente.