Actualizado 19/04/2007 13:18 CET

Nuria Espert regresa al cine después de treinta años de ausencia

Lleva más de 50 años dedicada al teatro, lo que le valió hace unos meses el premio de la Unión de Actores a Toda una Vida. A sus 71 años, Nuria Espert puede decir que es la gran dama de la escena de nuestro país, un puesto que se ha ganado poco a poco desde que comenzara, a los 17 años, trabajando en Medea . Su paso por el cine también ha sido fructífero, aunque se ha mantenido apartada de la gran pantalla desde el año 1976, regresando sólo de forma puntual para trabajar en Actrices de la mano de Ventura Pons.

Y ahora, once años después, vuelve a ponerse a sus órdenes. Lo hace con Barcelona (un mapa) , una película en la que ha trabajado junto a Josep Maria Pou, Rosa Maria Sardà, Jordi Bosch, María Botto y Pablo Derqui. Fue la profundidad del personaje y su personal empatía con Ventura lo que la impulsó a regresar a un terreno al que se había prometido no volver.

EL CINE NO ME COMPENSABA

- Núria, éste es tu regreso al cine

- Sí, hacía muchos años que no hacía cine. Después de trabajar en unas películas que no me satisficieron comprendí que el teatro es mi mundo, me había escogido a mí y eso no hay forma de cambiarlo. Focalicé mi carrera en el teatro, que me hizo un lugar que todavía no merecía y que me he ganado poco a poco. El cine no me compensaba porque yo era una pieza que se podía reemplazar en un minuto. En el teatro tenía un prestigio y un lugar que no tenía en el cine.

UN REGRESO PUNTUAL

- ¿Por qué decides volver al cine?

- Después de hacer 15 ó 20 películas, siempre dije que no a todas las que me proponían. Hasta que hace diez años Ventura me propuso un texto teatral. Aquel personaje parecía inspirado en mí, me iba como un guante y podía hacerlo. Fue tan agradable el trabajo que salí muy satisfecha y seguí diciendo que no al cine. Estoy en un lugar en el teatro que me gusta muchísimo, me siento una persona realizada y feliz.

- ¿Qué te ha gustado de Barcelona (un mapa) ?

- Los secretos de mi personaje, la dificultad para expresarlos me emocionó mucho. Aunque no me he mirado en el monitor porque no me gusto ni me reconozco. En los momentos duros y difíciles me he sentido sincera. Estoy feliz de haber hecho este papel, de haber aceptado trabajar con Ventura.