Silvia Munt debuta en la dirección de una película junto a su marido

Silvia Munt posa en una calle de Madrid.
EP
Actualizado 20/06/2008 2:01:04 CET

ACABA DE ESTRENAR SU PRIMER LARGOMETRAJE COMO DIRECTORA, "PRETEXTOS", UNA HISTORIA DE AMOR IMPERFECTA, QUE YA HA LOGRADO LOS PREMIOS A LA MEJOR DIRECCIÓN Y A LA MEJOR FOTOGRAFÍA EN EL FESTIVAL DE MÁLAGA

Silvia Munt se estrena como directora de un largometraje. En Pretextos , la película que acaba de estrenar, la actriz catalana ha escrito los guiones (junto a Eva Baeza), la ha dirigido y, además, forma parte del reparto algo que, según ella, es una impertinencia total. El impulsor de esta primera película de ficción fue su tv movie Cosas que pasan . Después de esta experiencia se vio con fuerzas de dar un paso más, y el resultado es esta película, que ha logrado el premio a la mejor dirección y a la mejor fotografía en el Festival de Málaga.

Entre el elenco de actores se encuentra, además, Ramón Madaula, su marido, con quien tiene dos gemelas de trece años. Además, la actriz tiene otra hija, de un matrimonio anterior, que está empezando a seguir los pasos de sus padres.

Dice que, en un principio, no quería proponerle a su marido el papel de Daniel en la película, pero que la experiencia ha sido muy buena porque se conocen perfectamente y les está aportando muchas alegrías. Tanto es así que, a partir de verano, repetirán en una obra de teatro.

-Silvia, éste es tu debut en la dirección de un largometraje, ¿cómo te sientes?

-Me siento bien, nerviosa, cagada (ríe). Creo que he hecho la película que quería hacer, he contado lo que quería contar, lo he hecho de la forma que yo quería, como digo yo, es una película hecha desde las tripas. Mi finalidad era que le sirviera al espectador, que vaya a ver a unos personajes con los que se pueda sentir identificados. De alguna manera, retrata nuestra realidad, porque a veces es fácil ponerte en realidades más dolorosas, pero quizá lo más difícil es explicar nuestra realidad de la que formamos parte toda esta burguesía desencantada.

- Pretextos ha ganado el premio a la mejor dirección y mejor fotografía en el -Festival de Málaga, ¿esto te tranquiliza un poquito?

Sí, de hecho, en el Festival de Málaga estuve hablando con el jurado, que eran muy fans de la película, y eso me dio mucha tranquilidad y mucha alegría, porque hacer una película cuesta mucho y, sobre todo, quieres sentir que has servido.

-¿ Cosas que pasan fue el precedente y el impulsor para que te atrevieras a dar un paso más?

-Sí, ése fue el detonante de que podía hacer una película escrita y dirigida por mí, donde hiciera la impertinencia también de estar dentro como actriz. Me lo pensé mucho, tuve muchas dudas, hasta el último momento y, realmente, fue el productor el que me ayudó a decidirme. Me dijo que estaba muy bien que estuviera yo dentro, y que también estuviera hasta mi marido en el reparto, porque es un actor potente que lo podía hacer muy bien. Yo sé que todo esto es una impertinencia, pero justo ahora me estaban diciendo que hay otros dos estrenos en los que se repite esto, y son George Clooney, Gael García Bernal, y yo, en el que los actores nos hemos metido también a dirigir.

-¿Cómo surgió la idea de que Ramón Madaula, tu marido, estuviera en el reparto?

-Yo estaba entre tres actores, Ricardo Darín, Carmelo Gómez, y Ramón. Darín no podía, Carmelo casi no llegaba, y entonces yo pensaba que la otra persona que lo podía hacer muy bien era Ramón. Fue el último porque no quería estar tan en familia, pero Quique, el productor, me dijo: si no le coges porque es tu marido estás cometiendo una equivocación , y tenía razón, porque sabía que Ramón podía defender el personaje perfectamente.

-¿Él cómo se lo tomó?

-Ramón es una persona muy discreta. Cuando leyó el guión se entusiasmó, acabó llorando, y ésa fue mi primera prueba de fuego. Mi marido siempre me lee todas las cosas. Le gustó la historia y me dijo que estaba a mi lado para lo que quisiera. Cuando le dije que estaba pensando en él para el personaje de Daniel dudó, dudó mucho, pero luego me dijo que realmente quería estar en este proyecto. Ramón es una persona muy tímida y le costó decidirse, pero finalmente lo hizo (ríe).

-¿Cómo ha sido trabajar juntos?

-Trabajar juntos nos está aportando muchas alegrías. También le he dirigido en teatro, en un monólogo. Nos conocemos muy bien, y es verdad que la confianza a veces es terrible, porque hay momentos en que le tenía que decir no me pidas nada más, cosas que a otro director no le pedirías, así que acción y actúa (ríe). Uno le pide a su mujer lo que no le pediría, quizá, a un director más externo a su vida, entonces era ahí donde tenías que poner el punto final.

-¿Viena y Daniel se parecen en algo a Silvia y Ramón?

-Partimos de cosas en común pero, realmente, ni él es así, ni yo soy así. Cuando entrábamos en una escena éramos Viena y Daniel, no Silvia y Ramón. Yo soy una persona mucho más paternal, más normal, no soy tan histérica como Viena. Las mujeres ahora lo queremos todo, o lo tenemos que querer todo, nos cuesta mucho conseguirlo pero, a veces, de tanto que pedimos nos encontramos solas. Viena es, en principio, fuerte, pero luego no lo es, es frágil; también, en un principio es heroína, pero tampoco lo es, porque está más sola que la una; aparentemente tiene una relación que funciona bien, y no funciona tan bien, entonces quería ser muy justa en el momento de retratar a las mujeres, y si una cosa tenemos que criticarnos, es que esa potencia de querer exigirlo todo, nos hace, a veces, encontrarnos con la pared.

-¿Hay buenos y malos en esta película?

-No, casi siempre, en las películas que escribo, me gusta que no haya buenos y malos. Estoy harta de este modelo tan americano donde hay un héroe, muy bueno, y los demás son malos. Aquí todos somos buenos y malos, acertamos y no acertamos, porque así es un poco la vida misma. A veces me dicen que si Pretextos es muy dura. Yo no la veo tan dura, creo que la vida es complicada y dura. Todos tenemos unos papás que están empezando a tener achaques y están empezando a estar mal, y eso te duele mucho, todos tenemos nuestras soledades, aunque estés acompañado, todos tenemos nuestras dudas de qué es esto del amor, de las relaciones, de la vida, y entender de qué va esto es lo que me provocó hacer esta terapia personal.

-¿Te da miedo la soledad?

-A mí, sí, estoy luchando día a día por sentirme cada vez mejor en esta soledad que nos toca irremediablemente, pero afrontar esa lucha solitaria es uno de los trabajos más duros. Un ejemplo muy claro es que yo tengo dos gemelas, tengo tres hijas, y dos son gemelas. Ellas son las únicas, quizá, que nunca han tenido esta soledad porque las dos se van a dormir juntas, se despiertan juntas y comparten muchísimas cosas. Creo que esta película es la pregunta de muchas preguntas que no sé si tienen respuesta.

-¿Esta película es muy Silvia Munt?

-Sí, es muy yo, pero no Viena, sino la película entera, responde a todos mis miedos y a todas mis felicidades. A mí me enternecen los viejos, me enternecen los jóvenes, me enternecen las caras, las personas. Yo siempre digo que no soy una persona contemplativa con lo físico, con los paisajes. Yo viajo mucho y lo único en lo que me fijo es en las caras. Veo los monumentos, pero no es con lo que me quedo, sino que lo que me queda es siempre el ser humano, que me fascina, y siempre estoy intentando entenderlo desde que estudié psicología muy jovencita. Ésa es mi lucha y mi gran diversión, entender el comportamiento humano.

-¿Qué te han dicho tus hijas sobre la película?

-Les ha encantado. Este guión no se lo había enseñado a mis hijas, pero rodando la película, Martina, una de las gemelas, que tiene trece años, me lo cogió, y cuando llegué a casa esa noche vi que me había escrito una nota, en la que me decía he leído el guión, me ha encantado, he sonreído y me parece muy tierno. Para adelante, mamá . Me emociono (sonríe), porque uno cuando ejerce este oficio quiere agradar sobre todo a la gente que quieres, entonces cuando veo que alguien, aún no maduro, puede entender algo tan complicado como esto, pienso que no vamos mal, sobre todo porque creo que están empezando a entender la vida.

-¿Eres insegura?

-Sí, muy insegura pero, al mismo tiempo, como soy una superviviente, no puedo encallarme allí. Antes de cualquier rueda de prensa es como que me falta el aire, porque sé todo lo que puede pasar, es algo que te da la experiencia.

-¿Cómo va tu próximo proyecto Bajo el mismo cielo ?

-Está acabándose ya, falta meterle la música y las mezclas, pero la película ya está montada, yo creo que para finales de junio o julio ya la tendré terminada. Es una historia que ha quedado muy mona.

-¿Trataba el tema de la inmigración?

-Sí, es la historia de una niña, de padres marroquíes. Ellos se separan, el padre decide volver a Marruecos y, la madre, quedarse. La niña, entonces, está entre un padre que se vuelve al país de origen, y la madre que se queda en el país del cual ella ya se siente, entonces, ella está en país de nadie. La única salvación de esta niña es escribir, y ahí inventa la vida que ella quiere.

-¿Estás trabajando en algo más?

-Ahora mismo no, pero después de verano empezaré a dirigir una obra de teatro que la estrenaremos aquí en febrero, en el Centro Dramático Nacional, que coproduce María Guerrero, y es de Yasmina Reza, una autora que yo admiro profundamente. Se llama La pieza española , y en ella también está Ramón como actor, porque él impulsó esta historia y me buscó a mí para dirigirla, así que repetimos juntos.