Valerio Lazarov nos presenta a su sexta esposa, una belleza rumana llamada Augusta

Actualizado 23/02/2007 14:34:40 CET

CON MEDIA DOCENA DE MATRIMONIOS SOBRE SUS ESPALDAS "MR ZOOM" VIVE CENTRADO EN LA PRODUCCIÓN TELEVISIVA JUNTO A SU ESPOSA

Es mundialmente conocido por sus temperamentales zooms, Valerio Lazarov fue el ojo inquieto que acercaba escenas de manera violenta al espectador de Televisión Española allá por los años setenta. Silvio Berlusconi tuvo la culpa de que este original realizador cambiara su cámara por un despacho. Tras años de entrega a la dirección de producciones ajenas, Valerio decidió establecerse por su cuenta. Ahora podemos encontrarle al frente de Prime Time Communication. Sentado en su pequeño despacho de la Torre Picasso y rodeado de unas vista envidiables sobre la ciudad de Madrid, el realizador rumano sigue dedicando su vida a la televisión. Comparte esta loca pasión con su mujer Augusta, una joven rumana que ha congeniado perfectamente con los cinco hijos que el realizador tiene de sus cinco anteriores matrimonios.

-¿Qué o quién le hizo abandonar las cámaras?

-Me gustaba mucho estar detrás de la cámara pero por culpa de Silvio Berlusconi hace muchos años que ya no lo estoy. Él fue quien me pidió que me hiciera cargo de la dirección de todas sus producciones, aquello fue un shock para mi porque realizar programas de televisión era la pasión de mi vida. Me prometió que compaginaría ambas cosas pero al cabo de pocos meses me di cuenta de que aquello era una utopía. Dejé de estar detrás de las cámaras en el año ochenta, muy a pesar mío y con mucha nostalgia pero han ido aparecido nuevos proyectos en los que invertir mi tiempo con los que me he apasionado y no me arrepiento ni me avergüenzo de ellos. Regresé a España en 1990 para participar en la gran aventura de Telecinco y después, a partir de 1995 me establecí como productor independiente de televisión y la verdad es que es una suerte seguir trabajando en el mundo de la comunicación y más concretamente en televisión. En un papel u otro sigo desarrollando mi diálogo con el público.

-¿Cual es su diagnostico de la televisión actual?

-Salvando lo que es ficción veo la televisión actual bastante poco imaginativa, muy reiterativa y aburrida, los programas de corazón son siempre más de lo mismo. Sin embargo aún existen hechos positivos como la gran oferta que hay, nuevas cadenas que buscan un perfil distinto. El espectador puede elegir, en este momento la televisión es un gran supermercado y eso es bueno.

-¿Qué proyectos impulsa desde Prime Time Communication?

-Generamos infinidad de formatos para presentar a las cadenas de televisión, desde una comedia de ficción a un reality show. Hemos presentado varios proyectos, tanto a cadenas nacionales como autonómicas pero toca esperar para que se habrá un hueco y los responsables de la cadena apuesten por nosotros. Aún no hay nada firmado, sólo negociaciones y conversaciones, quizá pueda concretar pronto.

-¿Le ha costado mucho establecerse como productor independiente?

-Cuesta mucho porque requiere formar un equipo y crear una infraestructura incurriendo en gastos permanentes cuando los proyectos son sólo eventuales pero es una actividad que merece la pena.

-¿Algunos de sus hijos ha decidido seguir sus pasos?

-Sí, Sergio, el segundo de mis cinco hijos está dando sus primeros pasos como realizador. Estudió cine en Estados Unidos y volvió de allí haciendo ascos a la televisión pero con el paso del tiempo ha descubierto que se trata de una gran escuela que le puede permitir madurar y abrirse camino hacia el cine si tras pasar por ella aún mantiene esa pasión.

-¿Cuál es la imagen de su vida?

-No puedo elegir, me quedo con muchísimas imágenes. En su cincuenta aniversario Televisión Española ha demostrado la cantidad de talento que había en ella a pesar del Régimen y de la censura. En casi todos los géneros que se han recordado Televisión Española a través del archivo se ha demostrado que era una gran escuela en la que se unió mucho talento y mucha pasión por el trabajo.

-¿Cómo sobrellevó las críticas?

-Muchas de las críticas que recibí en aquel momento hoy en día no se habrían producido, el público que se violentó entonces pero ahora está acostumbrado a esa forma de trabajar. En aquel momento quizá fue prematuro y la gente se reveló, pero conseguimos moderarnos tanto el público como yo y llegamos a entendernos perfectamente. Las críticas curten.

-¿Buscó el éxito de manera premeditada?

-No, nunca perseguí la fama, si busque algo fue la comprensión. Quise demostrar que los programas de entretenimiento se podían hacer de otra manera diferente. Con mucho respeto por lo que hacían mis compañeros, aquello era una televisión más testimonial, yo en cambio estaba a favor de una televisión de autor. El zoom fue una herramienta de trabajo a la que quise dar vida y dotar de más temperamento. Quise que tuviera personalidad, que fuera como un ojo inquieto que acerca escenas de manera violenta al espectador. Fue sin quererlo, yo nunca lo desee pero lo cierto es que me ayudó a darme a conocer en España más pronto de lo que esperaba.

-¿Qué parte ocuparon las envidias?

-Los españoles no deberían presumir de envidiosos, he pasado muchos años de mi vida en Rumania, conozco Italia, Francia y un poco Estados Unidos, en todas partes cuecen habas. Existen envidias sanas e insanas. Yo envidié siempre de manera sana a Chicho Ibáñez Serrador, supo analizar muy bien las necesidades del momento y ofreció al espectador el producto que necesitaba.

-Tiene un despacho lleno de monitores de televisión, ¿qué le gusta ver?

-Afortunadamente no tengo mucho tiempo para mirarlos pero si tengo que elegir me gustan mucho las series de Telecinco, la información de Antena 3 y Cuéntame de Televisión Española, esa serie se lleva todos mis halagos.

-¿Cuales son sus metas ahora que acaba de cumplir setenta y un años?

-Cuando uno llega a una cierta edad cambian sus prioridades. Ahora una de mis preocupaciones es la salud, me apasiona este trabajo y no me gustaría tener que retirarme. Ver como se consolida la vida de mis hijos es otra de mis prioridades más absolutas. Tengo cinco hijos, el primero es piloto de aviación, el segundo realizador, el tercero se dedica a los negocios, el cuarto está estudiando Bellas Artes en Italia y la quinta, que fue por fin una niña, estudia en el Liceo Americano. Me gustaría verles dar los pasos correctos hacia el éxito, que encuentren fuerza en si mismos para ir en busca de lo que quieren. Tener trabajo es otra de mis prioridades, me siento responsable de las familias que trabajan conmigo en la productora.

-Se ha rodeado siempre de mujeres bellas...

-Bueno, si uno puede por qué no. Los productores de televisión tenemos la misión de proponer al espectador trabajos de una estética exquisita y muy buen gusto. Si trabajamos en ello luego en nuestra vida privada cómo no vamos a cumplir con este deber.

-¿Cual es el secreto?

-No lo sé, no tengo unas reglas fijas y tampoco una técnica especial. Existen muchas mujeres menos agraciadas exteriormente que son extraordinariamente bellas por dentro pero yo he intentado siempre encontrar un conjunto equilibrado de las dos cosas.

-Augusta se ha convertido en su sexta mujer, ¿la definitiva?

-Sí, este matrimonio es el definitivo. En Augusta tengo una ayuda inestimable para ser feliz, quizá precisamente porque trabajamos juntos pero lo cierto es que nos entendemos muy bien, hay una química extraordinaria entre nosotros. Ella se encarga de los proyectos de Prime Time para Rumania, llevamos nueve años allí. Es un mercado pequeño y todavía muy débil pero tiene unas posibilidades extraordinarias de crecimiento.

-Augusta, ¿qué objetivos perseguís en Rumania?

-Tenemos mucho trabajo, unas doce producciones este año. Las telenovelas ocupan la mayor parte de mi tiempo porque arreglamos guiones originales de Argentina para enviarlos a nuestros equipos de producción allí.

-¿Cómo se conocieron Valerio y usted?

-Conocer a Valerio marcó mi vida para siempre. Yo presentaba las noticias en la segunda cadena de la televisión pública rumana. En 2002 hice un casting para uno de sus programas y fui elegida. La primera vez que le vi me impacto mucho, hablaba muy poco y siempre pensé que no le gustaba pero recibió una llamada de sus hijos y en un momento le vi transformarse es el hombre más cariñoso del mundo.

-¿Echa de menos Rumania?

-No, vamos muy a menudo y siempre estamos en contacto con aquello.

-¿Cómo es Valerio en las distancias cortas?

-Maravilloso, debo tener algún mérito porque ha cambiado. La gente dice que trabajar juntos no es bueno pero a nosotros nos fascina, pasamos más tiempo en la oficina que en casa. Es una persona maravillosa pero para aprender de él hay que robarle la información, es un hombre de pocas palabras.

-¿Quieren tener hijos?

-Queremos, todos los domingos comemos con sus hijos. Me llevo fenomenal con ellos. A mi me encantan los niños y a él también, sólo nos falta un poco de tiempo.