Wellness Real Estate: el sello de las construcciones saludables

Wellness Real Estate: el sello de las construcciones saludables
ESTAR DÓNDE ESTÉS
Actualizado 11/06/2019 11:33:00 CET

Los españoles pasamos una media de 15 horas diarias en casa. Si además contamos el tiempo que estamos en el trabajo, tiendas, restaurantes o bares, las cifras señalan que algunos pasamos hasta el 90% de nuestra vida en espacios interiores. Esto tiene consecuencias directas en nuestra salud. De hecho, las características de los edificios en los que vivimos y trabajamos tienen más impacto en nuestro bienestar de lo que solemos pensar.

La relación directa entre el mercado inmobiliario y el bienestar llamó la atención de un grupo de emprendedores de EE.UU. Y, tras seis años de investigación, nació en 2014 el Wellness Real Estate. Un concepto que hace referencia a construcciones que, combinando tecnología y diseño, buscan tener un impacto positivo en la salud y el bienestar de sus ocupantes.

El ser humano en el centro del diseño

“Si al construir cuidamos de la salud del medioambiente, lo cual es totalmente lógico, ¿no tiene sentido también que cuidemos de la salud de las personas que van a vivir en los edificios?”, propone Pablo Muñoz, director técnico de Privalore, la empresa pionera en la implantación de la metodología WELL en España.

Se trata de una promotora inmobiliaria que ofrece servicios de arquitectura y consultoría a la hora de realizar una reforma, en muchos casos siguiendo las premisas del estándar WELL. Pablo Muñoz y Jorge Marqués, fundador de Privalore, son además cofundadores de Evalore, una empresa orientada a la arquitectura saludable. Parte de su actividad se centra en implementar la metodología WELL en edificios como gimnasios, colegios u hoteles.

“Lo que hace la metodología WELL es poner al ser humano en el centro a la hora de diseñar los espacios”, explica Pablo Muñoz. “Y lo hace porque hay indicios que muestran que los espacios interiores están bastante contaminados. Se estudian cada uno de los elementos que configuran el edificio y se modifican para asegurar que cuidan la calidad de vida de las personas”.

Los 7 elementos de la metodología WELL

Del Wellness Real Estate y el WELL Building Institute surgió la creación del WELL Building Standard, el primer certificado que acredita la calidad de los edificios. Para conseguirlo, las viviendas deben alcanzar una serie de mínimos en siete áreas diferentes: el aire, el agua, la iluminación, la alimentación, el confort, el estado físico y la mente.

Aire y agua

“La calidad del aire en espacios interiores es de dos a cinco veces peor que la del exterior en muchos espacios”, explica Pablo Muñoz. Por ello, el primer paso tras medir el nivel de contaminación de una vivienda es optimizar los niveles de ventilación”. En Privalore apuestan por colocar filtros que purifican el aire y minan la materia particulada, muy presente en las ciudades.

Otra de sus medidas es la de minimizar el impacto que materiales constructivos con elementos tóxicos tienen en el aire que respiramos. “En nuestros proyectos lo que hacemos es pintar las paredes con pintura fotocatalítica, que tiene un componente de óxido de titanio. A través de la incidencia de la luz en las paredes depura el aire y elimina componentes orgánicos volátiles”, explica el director técnico de Privalore.

Con respecto al agua, la primera de sus medidas se basa, también, en instalar filtros. Se trata de una acción de gran importancia en lugares como Barcelona, ciudad que acoge la sede de Privalore, en donde el agua es muy dura.

La iluminación, base de nuestro ritmo

El ser humano, por naturaleza, tiende a comenzar su actividad cuando sale el sol y a relajarse cuando llega la noche. Sin embargo, la vida en las ciudades y el impacto de la luz artificial puede afectar a nuestro ritmo y, por consiguiente, a nuestro nivel de estrés y nuestra capacidad para descansar. Algunos estudios médicos señalan también su influencia en trastornos alimentarios, problemas reproductivos y enfermedades como el cáncer.

La metodología WELL propone instalar sistemas de iluminación circadiana. Estos se ajustan a los ciclos solares: imitan la luz del exterior para no alterar los biorritmos de los habitantes de las viviendas. Se tiende, también, a elegir diferentes tipos de iluminación para cada espacio de la casa. A menudo se opta por una luz amarilla en los dormitorios, espacios relacionados con el descanso, y una más fría en cocinas o cuartos de baño, en los que se pasa poco tiempo al día.

Diseño que favorece una alimentación sana

Las construcciones saludables están organizadas de forma que puedan tener un impacto positivo en nuestra salud. Y, por lo tanto, también en nuestra alimentación. Apuestan, por ejemplo, por espacios de almacenamiento y refrigerado que favorezcan la preservación de frutas y verduras. O por el uso de materiales no contaminantes.

“Instalamos, por ejemplo, encimeras antimicrobianas, que no permiten que se acumulen bacterias en las cocinas”, explica Pablo Muñoz. En sus servicios de asesoramiento explican además qué superficies o químicos son más dañinos a la hora de preparar alimentos.

Comodidad y estado físico

“En un piso se puede introducir el confort acústico, por ejemplo. Para ello nos aseguramos de que están muy bien aislados y no haya reverberación acústica. O el confort térmico, para el que introducimos sistemas de climatización que se adaptan a los cambios de temperatura”, enumera Muñoz.

Desde el International WELL Building Institute apuestan también por los colores cálidos, que promueven el equilibrio, y por minimizar los olores fuertes. Estos pueden alterar la comodidad física y psicológica, e incluso provocar dolores de cabeza. Para eliminarlos aislan bien los espacios de almacenamiento, por ejemplo.

La importancia de la mente para nuestro bienestar

La mente es el último punto de la lista, pero no por ello el menos importante. Para conseguir un estado de tranquilidad y bienestar, la metodología WELL apuesta por relacionar vivienda y biofilia. Algo que se consigue incorporando a los diseños elementos que imitan o recuerdan las formas y las funciones de la naturaleza.

“Esto se puede hacer de muchas maneras”, explica Pablo Muñoz. “Por ejemplo, nosotros usamos mucho el ladrillo visto, porque se ha demostrado que los elementos arcillosos que imitan la naturaleza nos hacen sentir mejor. Introducimos plantas, mucha iluminación natural e intentamos abrir ventanas hacia espacios públicos arbolados”. Distintas estrategias para introducir la naturaleza en los espacios interiores.

“Instalamos, por ejemplo, encimeras antimicrobianas, que no permiten que se acumulen bacterias en las cocinas”, explica Pablo Muñoz. En sus servicios de asesoramiento explican además qué superficies o químicos son más dañinos a la hora de preparar alimentos.

Comodidad y estado físico

“En un piso se puede introducir el confort acústico, por ejemplo. Para ello nos aseguramos de que están muy bien aislados y no haya reverberación acústica. O el confort térmico, para el que introducimos sistemas de climatización que se adaptan a los cambios de temperatura”, enumera Muñoz.

Desde el International WELL Building Institute apuestan también por los colores cálidos, que promueven el equilibrio, y por minimizar los olores fuertes. Estos pueden alterar la comodidad física y psicológica, e incluso provocar dolores de cabeza. Para eliminarlos aislan bien los espacios de almacenamiento, por ejemplo.

La importancia de la mente para nuestro bienestar

La mente es el último punto de la lista, pero no por ello el menos importante. Para conseguir un estado de tranquilidad y bienestar, la metodología WELL apuesta por relacionar vivienda y biofilia. Algo que se consigue incorporando a los diseños elementos que imitan o recuerdan las formas y las funciones de la naturaleza.

“Esto se puede hacer de muchas maneras”, explica Pablo Muñoz. “Por ejemplo, nosotros usamos mucho el ladrillo visto, porque se ha demostrado que los elementos arcillosos que imitan la naturaleza nos hacen sentir mejor. Introducimos plantas, mucha iluminación natural e intentamos abrir ventanas hacia espacios públicos arbolados”. Distintas estrategias para introducir la naturaleza en los espacios interiores.

Valor añadido en los ‘Pisos Privalore’

Para conseguir una certificación WELL Building Standard es necesario implementar, al menos, 40 medidas de las más de 100 que incluye la metodología. Solo se aplica, además, a edificios de al menos cinco viviendas.

Desde Privalore apuestan por la democratización de la filosofía WELL y por acercar sus medidas a viviendas particulares, aunque no alcancen el mínimo exigido por la institución norteamericana. “Nosotros consideramos que es muy beneficioso implementar estas mejoras aunque no se pueda obtener el certificado”, explica Jorge Muñoz. “En Privalore buscamos que se implementen un mínimo de 15. Con ello hacemos las viviendas más saludables, lo que supone un valor añadido para las personas que quieren vender su piso”.

Señala, además, que al realizar una reforma integral o un proyecto desde cero, incluir los parámetros de la metodología WELL incrementa el precio entre un 2 y un 10%. Sin embargo, tras la reforma los edificios llegan a revalorizarse hasta un 20%.

“Nosotros estamos haciendo fuerza para que cada vez se hable más del tema. Para intentar concienciar a la gente de que vivir en espacios saludables es muy importante”, indica el director técnico de Privalore. Uno de sus últimos proyectos se llevó a cabo en un piso del Passeig de Sant Joan, en Barcelona. Hoy está considerado el piso más saludable de España.

Contador