Begoña Maestre, de adolescente en "Compañeros" a guardia civil

EP
Actualizado 10/01/2008 12:04:05 CET

EN BREVE EMPIEZA CON LA GIRA DE LA OBRA "CYRANO DE BERGERAC" HASTA MAYO

La vimos como Duna en la mítica serie de Compañeros a los veintitrés años y desde entonces su rostro es habitual en la pequeña pantalla. Hija de Lydia Bosch en la serie Motivos personales y convertida en un personaje más maduro en Amar en tiempos revueltos como Carlota Domínguez, Begoña Maestre lleva varios años adoptada por productores de series a la vez que dedica el resto de sus energías al teatro. Ana en el trópico donde guía al público en su crecimiento de niña a mujer o Kyrie, el nuevo europeo son algunas de las obras que marcan su esta vena artística. Ahora vuelve a la televisión de mano de Manuel Ríos con la miniserie, Soy el Solitario , que aún está rodando y donde encarna a una guardia civil.

-¿Qué te atrajo especialmente del personaje?

-De todos, Silvia es la que más se implica en lo que está haciendo y lo ve de una forma más personal. Los guardias civiles a los que mata el Solitario eran compañeros de ella en Navarra. También es una persona con mucha empatía. Cuando habla con la policía local que cuenta cómo fue el tiroteo y el disgusto en el que está sumido siente todo ese dolor. Lo que ocurre a su alrededor lo interioriza y eso le da una humanidad preciosa aunque sea guardia civil e investiga casos tan duros.

-¿Te identificas con ella?

-Todas esas cosas me tocan mucho. Muchas veces lloro viendo el telediario por lo que no me podría dedicarme a esto para nada. Estas historias me sobrecogen mucho. Es como los médicos que tienen que enfrentarse, en algún momento, a la muerte de un paciente. Ella lo asume, pero tiene un punto de inocencia que le hace no dar por hecho la realidad que le llega a las manos. No se termina de poner esa coraza. Esto, en cuanto a personaje para interpretar, es precioso.

-Sueles decir que el teatro para ti es una droga, ¿qué te atrajo a volver a la televisión?

-Me encanta la profesión y sea el medio que sea lo que me gusta es contar historias y que la gente las escuche. Si les llega genial. El teatro tiene algo distinto. Tiene esa magia que lo diferencia.

-¿Tienes algún proyecto sobre la mesa para cuando termines de rodar?

-Empiezo ahora con la obra de Cyrano De Bergerac con una sustitución para la gira. Estrenaré en enero y estaré hasta mayo. He empezado a estudiar hace poco.

-¿Qué tienes ahora en mente?

-En principio nada. Según vaya haciendo la gira espero que vayan surgiendo cosas.

"COMPAGINAS DOS PROYECTOS Y NO TIENES VIDA, LUEGO ESTÁS LUEGO ESTÁS MESES SIN HACER NADA"

-¿Cómo llevas esa inestabilidad profesional característica del actor?

-Me suele frustrar. Por eso me organizo el tiempo y procuro dar clases, estudiar inglés, ir al gimnasio, hacer esas típicas cosas que tienes en el tintero. Ocupo el tiempo para no darle muchas vueltas porque, por supuesto, lo que me gusta es trabajar. También, poco a poco, vas aprendiendo sobre la profesión y sabes que de repente estás compaginando dos proyectos y no tienes vida personal ni social, y luego estás ocho meses sin hacer nada. Es intentar buscar el equilibrio. Es lo que me resulta más duro, las paradas. Hay que tomárselo con filosofía y aprovechar los tiempos muertos para recuperar a los amigos, por ejemplo.

-Haciendo un recuento de tu trayectoria, ¿en qué punto de tu vida profesional estás?

-Creo que estoy en un buen momento. Llevo unos años trabajando y para mí eso es un privilegio. Me gusta hacer un proyecto y enganchar otro. No soy ambiciosa así que tampoco espero grandes producciones. El caso es ir poco a poco, tranquila, tomando una dirección. No me puedo quejar para nada. He conocido a gente súper interesante y estoy aprendiendo muchísimo. Ojalá mantenga esta línea que llevo.