Actualizado 24/07/2007 14:02 CET

Carlos Chamarro, el popular sindicalista de "Camera Cafe", un patoso e ingenuo perdedor sobre las tablas

EN ENERO ATERRIZARÁ EN LOS TEATROS MADRILEÑOS CON "MANDÍBULA AFILADA", UNA COMEDIA ROMÁNTICA AL MÁS PURO ESTILO WOODY ALLEN

Carlos Chamarro ha superado ya las trescientas emisiones bajo la piel de Julián Palacios, el sindicalista de Camera café . Para luchar con la rutina que suponen más de dos años en antena se transforma cada fin de semana en un joven e ingenuo perdedor sobre las tablas. El actor compagina la popular serie de Telecinco con la gira teatral por toda España de Mandíbula Afilada , una comedia al más puro estilo Woody Allen en la que comparte protagonismo con Melanie Olivares, la popular Paz de Aida .

-¿Qué balance haces después de trescientos capítulos en antena?

-Yo cuando oigo trescientos pienso en días hábiles. Es como las multas que las tienes que pagar en quince días y empiezas a descontar los días no laborables y festivos para ver cuánto tiempo tienes en realidad. Si te pones a echar cuentas trescientos días añadiendo los fines de semana son más de un año, de hecho llevamos dos años emitiendo. Yo creo que esto va para arriba. Hubo un momento que parecía que iba a bajar el éxito al cambiarnos de horario pero parece que a la gente le gusta la serie y, cuando a la gente le gusta algo, las cosas funcionan.

-¿Resulta gratificante el éxito o empieza a cansar un poco?

-Es una gran pregunta. (Ríe) Hombre, a nivel personal está muy bien. Para un actor, estar más de tres meses trabajando ya es como una utopía. ¿No me canso?, la verdad es que no lo sé. Por un lado estoy contento, pero por el otro soy un tío inquieto. Me canso enseguida de las cosas pero eso es bueno porque siempre busco nuevos incentivos para huir de la rutina. La rutina del actor es de las peores porque en esta profesión las cosas sin sentimiento no se disfrutan.

-Tal vez no estéis hechos para un trabajo fijo...

-Igual es que nos hemos metido en esta profesión porque no somos de estar en una oficina encerrados ocho horas al día. Por eso buscamos trabajos basados en el contacto. Todos hemos tenido trabajos de contacto con el público, de camareros y demás, trabajos que nos permitan respirar.

-¿Te ha abierto muchas puertas Camera Café ?

-Sí, eso seguro. Aún no las tengo todas a la vista pero estoy seguro de que se están abriendo puertas. Ahora debe estarme viendo alguien que, de aquí a un tiempo, me dirá que me vio en la serie y pensó en mí para una película. Esto lo digo porque, antes de Camera Café , me llamaba gente que había conocido diez años atrás, es algo común..

-¿Cual es tu personaje favorito en la serie?

-Todos, de verdad. Todos mis compañeros creo que son, y se han vuelto, mucho mejores actores de lo que ya eran. Todos ellos eran desconocidos, excepto Arturo, aunque a Arturo se le conocía en otra faceta. Lo hacen todos tan bien que yo, cada mes, tengo uno preferido. Mª Mar es uno de los personajes que más me gustan actualmente.

"LA GENTE ME GRITA POR LA CALLE: "NO TE DEJES PELAR CANIJO"

-¿Con cuál de ellos te identificarías como espectador?

-Me decantaría por el mío porque soy como él, un poco sindicalista. No me gusta mucho hacer grupitos. Soy un tío al que no le gusta ver cómo humillan a otra persona delante suyo. Soy un poco comunista en ese sentido. Me gusta la igualdad. Por otro lado, cada persona tiene que buscarse la vida y luchar por lo suyo porque uno no puede defender al mundo entero. Pero bueno, intentarlo no es malo. A veces me imagino yo haciendo otros personajes, poniendo de lo mío en el informático, en el chulo piscinas , en el segurata de el que no pasa no pasa , en el contable... Seguro que algo pondría de mí en cada uno de ellos y serían diferentes los mismos personajes.

-¿Serías capaz de aguantar la presión laboral de una oficina?

-No la he aguantado antes y no la aguantaría ahora. Está muy estereotipada la serie pero es que, en verdad, son así las oficinas. Están todos muy bien definidos y tan exagerados como si se hubieran caído dentro de la marmita , igual que Obélix.

-¿Qué te dicen por la calle?

-De todo: no te dejes pelar canijo y demás. Normalmente se acercan para decirnos que están encantados. También la frase típica de que sus hijos no se van a dormir hasta que acaba la serie, o que qué bien poder llegar a casa y ver un poquito de Camera después del trabajo. Es muy gratificante escuchar este tipo de comentarios sobre tu trabajo.

-¿Cansa ser tan conocido?

-Bueno, tiene sus momentos. Te bajas a tu bar a comerte unas patatas con tu novia siguiendo la rutina habitual y te ves en la revistas. Tiene su lado chulo pero no siempre te coge en el mejor de tus momentos.

-¿Estás compaginando la serie con algún otro proyecto?

-Con la obra de teatro que hago junto a Melanie Olivares, Mandíbula Afilada , es una comedia romántica. Llevamos un año de gira y esperamos llegar a Madrid en Enero. No me da tiempo para más. Entre que uno está aquí, otro tiene un hijo en Barcelona, y la otra un novio en Ibiza... (De broma)

-Cuéntanos algo más de esa obra de teatro...

-Carles Alberola es un director valenciano que, dicen, es el Woody Allen español. Escribió, dirigió e interpretó esta obra hace doce años. Ahora la productora Vania ha decidido retomarla bajo la dirección de Paco Mir. Se trata de una comedia romántica. Mi personaje es un tío que queda con una antigua novia de instituto. Ella le quiere decir que se casa y él que quiere volverlo a intentar. Es un Woody Allen casi al uso, un tío que se ríe de sí mismo, que ironiza todos sus textos para debilitar al contrincante, en este caso a una mujer. El título de Mandíbula afilada. se refiere a las mandíbulas afiladas de los tíos guaperas que lo tienen todo fácil con su físico. Éste es un personaje que se lo ha currado mal. Va con sus gafitas, pinta y no vende cuadros, es un poco el antihéroe. La verdad es que para interpretar está muy bien porque cambias el rol. Está teniendo mucho éxito porque es una comedia muy fácil de entender. Tiene su mensaje de fondo pero es muy diáfana y divertida, por eso gusta.