Actualizado 24/07/2007 14:04 CET

Florentino Fernández, un hombre natural y feliz, habla de su mujer y su hijo

EL CÓMICO DEBUTA EN EL TEATRO HACIENDO PAREJA CON JOSEMA YUSTE, EX DE "MARTES Y TRECE", EN "UNA PAREJA DE MIEDO"

Para Florentino Fernández no existen las barreras y por eso se atreve con todo. Ahora se sube a las tablas del teatro para cumplir un sueño de la infancia: actuar con Josema Yuste, del mítico dúo humorístico Martes y Trece . Una pareja de miedo es un proyecto que se suma a todos los demás que tiene puestos en marcha, entre ellos la conducción de El club de Flo , colaboraciones puntuales y todo un rosario de trabajos que Florentino hace con muchas ganas e ilusión. A pesar de ello tiene ganas de descansar y pasar más tiempo con su mujer y su hijo en el campo donde va a no hacer absolutamente nada .

Este parlanchín indomable, simpático y natural hasta la médula que se dio a conocer con Pepe Navarro, no ha parado de hacer cosas en los diez años que lleva en el mundo del espectáculo, al que califica de hipócrita pero en el que es feliz porque le da la tranquilidad que necesita para vivir su vida personal con plenitud. Un cómico todoterreno que ha trabajado en el cine como actor ( Isi & Disi , Torrente 3 ) y haciendo doblaje, en la radio, ha publicado un libro y en la lista de programas de televisión se encuentra 7 vidas y El Informal entre muchos otros. A partir de septiembre formará pareja humorística con Josema Yuste, retomando una tradición del terror cómico que prácticamente murió con Martes y Trece .

¿Esta obra de teatro es un auténtico reto para ti?

Sí, es un grandioso reto, sobre todo estar al lado de Josema porque en mi infancia, en la que yo no era famoso ni nada, le veía en la tele y decía: Qué bueno es . De repente me encuentro con que Josema me llama y me propone esto. Para mí, claro que es un reto.

De todos modos no es la primera vez que te subes al escenario...

No, lo que ocurre es que los monólogos no son considerados teatro por los puristas. Yo sí lo considero aunque es verdad que es la primera vez que hago una obra de teatro con otro compañero donde hay que respetar una puesta en escena, que quizá es menos libre que lo otro, pero que tiene su cosa.

Tú empezaste interpretando a diversos personajes pero últimamente te vemos más de conductor, ¿cómo llevas la faceta de actor?

A mí, todo lo que tenga que ver con el mundo del espectáculo, me atrae: sea interpretación, imitación, doblaje... En este sentido, creo que esta obra tiene unos registros muy buenos para lo que yo puedo hacer que es aplicar la comedia en unos personajes que son clásicos dentro del género de terror, solo que traídos al terreno de la comedia.

¿No se vuelve uno loco con tanto cambio de personaje?

(Ríe) He tenido una semana que se me ha juntado el programa de televisión, con ensayos de esta obra, con un par de bolos que tenía que hacer, todos con monólogos distintos para cada cosa. Yo que decía que este año me quería relajar y trabajar un poco menos... Pero claro, Una pareja de miedo me atraía mucho.

"HACE UN AÑO DIJE QUE QUERÍA MENOS TRABAJO POR MI HIJO Y MI MUJER"

¿Esa cantidad de trabajo indica ganas de llegar a algún sitio?

La verdad es que yo soy un tío muy triste en ese sentido. No tengo ninguna finalidad en la vida, no quiero llegar a ser el más genial de todos. Lo que pasa es que me van ofreciendo cosillas y las que me gustan las voy cogiendo. No me puedo quejar, no me va mal la cosa.

¿No te agobia tanto trabajo? ¿No llega un momento que hay que parar?

Sí. Ese momento me llegó hace un año. Me tomé tres meses de descanso y me fui incluso a vivir a París a relajarme un poco. Cuando volví dije que quería menos trabajo por mi hijo y mi mujer que querían que estuviese más tiempo en casa y con ellos. La Sexta me permite un poco esto porque solo grabo como mucho dos días y luego lo demás lo tenía libre. Llegó Josema con esta idea y me apunté, como tenía cuatro días libres... Así que me he vuelto a meter en el follón otra vez. Pero esto es otra historia, me apasiona y sobre todo hacerlo con él que es un sueño hecho realidad.

Te habrán advertido de que el teatro es muy duro...

Sí, me han dicho que cuando llevemos dos semanas voy a estar hasta el gorro de hacer lo mismo todo el rato pero es lo que tiene el teatro. En 5 hombres.com ya me pasaba porque tenía que hacer siempre el mismo monólogo. Lo bueno que tiene es que el público siempre es distinto, porque si fuese el mismo siempre, eso ya que sería infumable. El cambio de público es un aliciente para seguir intentando hacer reír a más gente.

¿Qué es lo que sueles hacer en tu tiempo libre?

Mis ratos libre son para no hacer absolutamente nada. Me voy con mi hijo, mi mujer y mi perro al campo, nos tiramos en unas hamacas y leemos o paseamos. Es lo mejor.

¿Hay ganas de descansar?

¡Claro que hay ganas! Pero que le vamos a hacer. Voy aprovechando un poco entre semana un par de días, tampoco mucho porque si no luego cansa.

Apareciste como un rayo en el panorama televisivo y te colmaste de popularidad, ¿cómo lo llevas?

Ya lo asumo. Miro para atrás y han pasado diez años. Me parece que fue ayer cuando me hicieron el casting y estoy aquí tan contento, pero han pasado ya diez años. Es impresionante. La popularidad lo llevo. Quiero decir que es lo que hay, lo que conlleva este trabajo. Por encima de todo estoy agradecido al público porque me siento como si España fuese toda mi casa. Saber que voy a un bar y me invitan a una cerveza y que la gente me trata con cercanía, me hace sentir como en casa pero también es cierto que alguna vez ha pasado factura. Entonces es cuando me quedo en casa tranquilito sin salir o me quedo leyendo, desconectándome un poquito.

¿Te ha pasado alguna cosa curiosa?

Hace poco estuve en Las Vegas que yo pensaba que no había ningún español, seguro. Al quinto día me para un tío con acento americano pidiéndome una foto. Le pregunté si me conocía y me dijo que era español pero que llevaba siete años viviendo allí. Claro, si llevaba allí tanto tiempo yo me preguntaba de qué me conocía. Me dijo que de cuando estaba con Pepe Navarro y el tío se acordaba de mí. Esto es flipante. Esas cosas llegan, lo que pasa es que te pones a hacer cosas y no piensas que hay un montón de gente que te recuerda. Claro, ese es el éxito.

¿Tienes algún proyecto en mente?

De momento Una pareja de miedo . Me han llegado varias ofertas relacionadas con teatro, que parece esto el colegio: no tenías novia y nadie te miraba; te la echabas y te salían cinco. Yo lo siento por ellos, pero ya no doy más abasto. No estoy acostumbrado a decir que no, ni tampoco me niego a tener varios proyectos, pero es que ya no tengo tiempo. Y con la obra, ya tengo mi cara en el cartel, no puedo borrarme (ríe).

Si no te hubieses dedicado al mundo del humor y todo lo que conlleva, ¿qué crees que hubieses sido?

Hubiera intentado ser lo más feliz posible por encima de todo. Yo ahora me siento muy feliz en lo que hago, también es cierto que es porque gano dinero y el dinero te da más tiempo para ser feliz porque tienes que pensar menos en pagar las cosas aunque no te dé la felicidad absoluta. La verdad es que yo ahora me encuentro en una época súper feliz. Estoy con mi mujer encantado de la vida y con mi hijo igual, tenemos dinero... ¡qué más le puedo pedir a la vida! Si no hubiera sido actor o showman hubiera estado en otro sitio pero sería lo más feliz posible. Es lo que intento decirle a mucha gente que me dice por la calle que a ver si les contrato aunque sea para llevarme las maletas: esto no es la felicidad absoluta; esto es trabajar mucho y obviamente te pagan más por unos cánones, pero hay muchas horas de trabajo y sobre todo la hipocresía de esta profesión. Hay mucha más sinceridad en un albañil o en un conductor de taxi que en esto. Si hubiera sido otra cosa, hubiera sido conductor de camiones o vigilante, aunque de vigilante me hubiera aburrido ya porque después de tres años y medio...

Eres un buen hablador, ¿en casa no te dicen que pares?

Sí, alguna vez me lo dicen y tengo que parar porque no me doy cuenta. Es lo que te está pasando ahora ¿no? (Risas). No, es verdad que hay veces que me pasa. También es verdad que te va cambiando el humor con el paso del tiempo. Ahora estoy en una reunión con amigos y no es como antes, que siempre estaba soltando tonterías. Ya estoy más serio, el tiempo va pasando. Yo aunque lo disfruto mucho, y seguro que con esta obra disfruto un montón, cada vez que termine la obra estaré hecho polvo mientras que antes estaría de juerga después de la función. Se va notando.

¿El humor va cambiando con el paso del tiempo?

No, eso nunca cambia. Lo que sí pasa es que te hartas porque tienes mucho trabajo o porque tengas más presión de la habitual, pero el sentido del humor nunca cambia. Eso está en la forma de ser de cada persona y no se puede cambiar. La forma de ser de una persona es como es y a lo mejor en ciertos momentos de la vida te pueden influir ciertas cosas y puedes cambiar un poco, pero al final seguirás siendo el mismo que eres.