Indígenas de la selva amazónica buscan apoyos en España para proteger sus tierras y detener la violencia

Actualizado 18/06/2008 20:06:07 CET
Indígenas del Amazonas, hoy en Madrid.
EP

SURVIVAL, MANOS UNIDAS, CÁRITAS Y ENTRECULTURAS, PREOCUPADOS POR LA POSIBILIDAD DE QUE SE REVOQUE EL RECONOCIMIENTO DE SUS TIERRAS

Jacir Macuxí y Pierlânga Wapixana, representantes de los pueblos indígenas makuxí y wapichana en Raposa Serra do Sol, en el norte de Brasil, pidieron hoy en Madrid el apoyo de la comunidad internacional en su lucha por la protección de sus tierras en la selva amazónica, y la detención de la violencia ejercida en su contra por distintos grupos de presión que llevan meses invadiendo sus tierras.

Macuxí y Wapixana han sido designados por el Consejo Indígena de Roraima como representantes de sus pueblos para emprender una gira por varios países europeos, que comienza hoy en España, para dar a conocer el lanzamiento de la campaña 'Anna Pata, Anna Yan' (Nuestra Tierra, Nuestra Madre), que busca apoyos de gobiernos, instituciones, ONG y ciudadanos en general a sus demandas.

Los makuxí, los wapichana y otros tres pueblos han luchado durante décadas para conseguir que el Gobierno protegiera su territorio. Finalmente, el presidente Luiz Inacio 'Lula' da Silva lo reconoció oficialmente en 2005, pero un grupo de poderosos arroceros que ocuparon una significativa parte de éste se niegan a salir de la zona, con el apoyo del Gobierno de Roraima.

Las comunidades de la Tierra Indígena Raposa Serra do Sol piden el apoyo y la solidaridad de la comunidad internacional frente a la invasión de sus tierras y la vioalación de sus derechos fundamentales conquistados, a lo largo de todos estos años, "con mucho sufrimiento y sangre con 21 indígenas asesinados", explicó Luis Ventura, portavoz de la mencionada campaña, en rueda de prensa en Casa de América.

Asimismo, tanto Ventura como los dos representantes indígenas hicieron un llamamiento urgente para que la comunidad internacional muestre su apoyo a las comunidad indígenas ante su petición al Tribunal Supremo Federal de Brasil para que ratifique y haga cumplir el decreto de homologación de sus tierras ancestrales, firmado en 2005, y que ordene la retirada de los invasores de sus tierras.

"Nuestra lucha es emblemática para todo Brasil. Si el Supremo fuese favorable a los intereses de los invasores se sentaría un precedente gravísimo en la legislación brasileña. Todas las tierras indígenas ya demarcadas, homologadas y registradas podrían ser recurridas y revisadas, lo cual sería un grave retroceso en los derechos indígenas consagrados por la Constitución", advirtieron.

AGENDA DE CONTACTOS

Durante su estancia en Madrid, que se extenderá hasta este fin de semana, serán recibidos por la vicepresidente del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega y por un representante del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, y se reunirán con los diputados de la Comisión de Cooperación al Desarrollo del Congreso y con el embajador de Brasil en España.

La campaña ya tiene apoyo de organizaciones como Survival, Manos Unidas, Cáritas y Entreculturas, que expresaron su preocupación ante una posible reducción de la tierra indígena de Raposa Serra do Sol, después de que el Supremo aprobó una resolución de suspensión de la retirada de los invasores, y de que abriera la posibilidad de revisar o revertir el decreto de homologación de sus tierras.

"Si el Tribunal Supremo permitiese la presencia de no indios en su territorio sentaría un gravísimo antecedente jurídico que abriría la puerta a la invasión de otras tierras indígenas ya demarcadas. Cualquier reducción del territorio indígena de Raposa Serra do Sol sería una acción anticonstitucional dado que la propia Constitución reconoce los derechos originarios de los pueblos indígenas", añaden.

La campaña 'Anna Pata, Anna Yan' propone el envío de cartas al Tribunal Supremo Federal manifestando la preocupación por los acontecimientos y por la situación creada en la tierra indígena de Raposa Serra do Sol ya que, y para trasladarles su confianza en que la decisión final que adopte sea conforme a los derechos recogidos en la Constitución brasileña y en el derecho internacional.