Javier Collado, hijo de María José Goyanes, triunfa en la tele

Actualizado 07/04/2008 14:19:39 CET
Javier Collado.
EP

"NO HE PERDIDO EL TIEMPO, ME LICENCIÉ EN PERIODISMO, TUVE UN BAR DOS AÑOS, ESTUDIÉ FOTOGRAFÍA Y SOY DISCJOCKEY"

De casta le viene al galgo, el hijo de María José Goyanes y el fallecido productor teatral Manuel Collado triunfa interpretando a Jesús en Sin tetas no hay paraíso . Este madrileño de treinta y dos años es cuarta generación de actores y acostumbrado como está al gremio comparte su vida con la también actriz Marta Suárez, hermana pequeña de Emma Suárez, que actualmente presenta Minuto+ en Canal Plus. Siempre quiso ser actor pero para conseguirlo tuvo que licenciarse en Periodismo, montar un bar, estudiar fotografía y no dejar de pinchar discos, de cómo lo hizo y muchas cosas más nos habla el pequeño de los Goyanes, un joven al que esta serie le ha cambiado la vida.

-Háblanos de Jesús, ¿te sientes cómodo bajo la piel del hermano de Catalina?

-Sí, Jesús es un personaje muy noble, valiente y a la vez un poco kamikaze. Para él lo más importante es la familia y la amistad, en eso es muy mediterráneo. Empieza la serie siendo un niño sin ningún tipo de calle y acaba convertido en un hombre. Es bastante entrañable.

-¿Te pareces a él?

-Bastante, para mi también la familia y la amistad son lo más importante. Pero en cuanto a manitas nada de nada, yo de mecánica lo justo.

-¿Te has visto alguna vez en la tesitura de ser el chivato?

-Creo que una vez me chive de alguien en el colegio pero nunca más, lo pasé muy mal. Si algo hay que ser en esta vida es discreto.

-¿Qué te dicen los fans de la serie?

-Es increíble como llegan a confundir al personaje con la persona. La mejor anécdota fue ver cómo se me acercaban dos en la calle Luna, no para atracarme sino para decirme lo bien que conducía. En Móstoles tuvimos que rodar con un cerco policial para contener a las mil personas que habían venido a vernos, la repercusión que está teniendo esta serie es algo increíble, lo más grande que me ha pasado.

-¿No tenéis celos los chicos del reparto del éxito del Duque?

-No, para nada, el tiene un físico portentoso y contra eso no se puede luchar. (Ríe)

-¿Cómo trabajáis entre tanta chica guapa?

-Ha habido un acierto total en el casting, son grandes bellezas todas, ese el el Paraíso de la serie, se lleva como se puede.

-¿Confiabas en el éxito de la serie?

-Sí, tengo buen ojo comercial y cuando leí los guiones tuve claro que iba a barrer.

-¿Qué engancha de Sin tetas no hay paraíso ?

-Tenemos fans desde los quince hasta los cuarenta, supongo que con la combinación de sexo, violencia y caras guapas tenemos la fórmula perfecta para triunfar.

-¿No llega a hartar que te persigan por la calle?

-Puede llegar a cansar pero te acostumbras, si eres vanidoso es algo que te agrada, el problema viene cuando tienes que correr porque te persiguen pero no deja de ser gracioso. Lo más curiosos es que el fenómeno fan suele ser cosa de chicas, a Amaia Salamanca también son chicas las que la persiguen, no deja de sorprenderme, siempre me pregunto si yo fui tan mitómano alguna vez.

-¿Qué sueño te queda por cumplir?

-Hacer cine, una película.

-¿Qué te desquicia?

-Soy muy impaciente, me preocupa lo que pueden llegar a pensar de mi, sé que es un pensamiento totalmente deformado al que no hay que hacer mucho caso pero me desquicia. Tampoco soporto la indolencia.

-¿Siempre quisiste ser actor?

-Siempre, soy cuarta generación de actores y lo llevo en la sangre pero me licencié en Periodismo. Mi madre me dijo que esta profesión era demasiado dura como para centrarse sólo en ella, me licencié y luego le di el título haciéndola saber que quería seguir siendo actor.

-¿Te ha ayudado tener sangre azul ?

-Ser hijo de es una ventaja pero también un handicap, más que abrirme puertas provocaba que me exigieran más que a nadie. Pero mi madre siempre ha sido mi mejor maestra y mi padre era uno de los mejores modelos que han existido en cuanto a la empresa teatral privada. En mi familia no hay un sólo miembro del que no puedas aprender algo.

-¿Has actuado junto a tu madre?

-La primera experiencia teatral que tuve con mi madre fue con cuatro o cinco años, en el Festival de Almagro, mi madre hacía una obra de teatro clásico llamada El galán fantasma y yo cada noche le daba un susto saliendo por la trampilla. El día del estreno Leopoldo Calvo Sotelo, que era Presidente del Gobierno por aquella época, se quedó a esperar a los actores para felicitarles y al salir yo de golpe diez metralletas me apuntaron a la cabeza. Lo siguiente fue Eso a un hijo no se le hace , una función que acababa con la cabeza de mi madre hecha por Reyes Abades en mis manos, entonces pensé que ya había cumplido.(Ríe)

-¿Cómo se vive la profesión desde dentro?

-Para mi es algo normal, mi casa ha estado siempre llena de grandes actores, siempre he sido el niño de los Goyanes. Lo malo es que tenemos una cultura tan gremial que cuando llega alguien ajeno es fácil que le hagamos sentirse desplazado.

-¿Cual ha sido el mejor consejo que te han dado?

-Que aproveche el momento, hay una etapa en la que encajas contigo mismo y ha partir de ahí sólo debes dejarte llevar.

-¿No te ruborizan los piropos?

-Mucho, me dicen de todo y bonito pero un piropo siempre sienta bien.

-¿Qué haces cuando no estás trabajando?

-Tuve un bar dos años, estudié fotografía y soy discjockey, no he perdido el tiempo. Mi hobbie es la música, cuando no trabajo en esto me dedico a pinchar, es más gratificante para mi que poner copas.