Marisa Abad se ha jubilado tras treinta y dos años en Televisión Española

Actualizado 10/01/2007 1:01:29 CET
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"AHORA TENDRÉ UN POCO MÁS DE TIEMPO PARA VER CRECER A MIS NIETOS", AFIRMA LA PRESENTADORA

Es la primera vez que el gordo de Navidad ocasiona tantos disgustos, el pasado veintidós de diciembre en el Salón de Lotería Nacional Marisa Abad no podía reprimir las lágrimas. Tras veinte años consecutivos retransmitiendo el sorteo de la Lotería de Navidad en Televisión Española tenía que decir adiós, la periodista ha firmado su prejubilación. Las nuevas generaciones la reconocen por la voz pero Marisa ha sido una de las grandes estrellas de la pequeña pantalla, obtuvo el Premio Ondas en 1978, compartió escena junto al gran Joaquín Prat con Mónica Randall en el magacine Cosas y fue pionera de la crónica rosa con su programa Bla, bla, bla . Toda una vida dedicada a Televisión Española, treinta y dos años que califica de intensos, bonitos y muy gratificantes .

-¿Qué pensamientos te han asaltado durante esta última retransmisión?

-Durante la retransmisión todo ha ido bien, sólo se me ha pasado por la cabeza un par de veces que hoy era el último día y que nunca más vería a todos mis compañeros juntos en este salón de la calle Guzmán el Bueno. Lo malo ha sido al final, cuando todos se han acercado para despedirse y decirme que me quieren. Sé que me quieren tanto como yo a ellos pero que me lo digan en un momento como este es duro de sobrellevar, no he podido evitar ponerme a llorar.

-¿Qué significado tiene este sorteo para ti?

-Ha sido una etapa importante de mi vida. Retransmitir este sorteo es algo muy agradable de hacer porque comunicar buenas noticias siempre es grato y además he estado muy bien arropada por todos mis compañeros, no sólo los de Televisión Española, también los de Loterías. Nos sentimos todos como una familia y lo he pasado fenomenal todos estos años. Han sido muchos años y quieras que no se te escapan las lágrimas.

-¿Comprarás Lotería a partir de ahora?

-No, no soy jugadora y la jubilación no va a ser la que me haga cambiar de teoría, es un milagro que toque. Pero tengo el problema solucionado, si tiene que tocar en casa tocará, porque mi marido siempre compra.

-¿A qué te vas a dedicar ahora que no tienes que fichar?

-A disfrutar de mis nietos, tendré un poco más de tiempo para verles crecer. Me dedicaré a mi familia , mi casa, mis perros, mis gatos y todas esas aficiones para las que nunca he tenido tiempo, como por ejemplo leer o hacer algún viaje especial. Tampoco he pensado hacer nada especial, sólo tengo un poco más de libertad pero nada como para ponerse a dar brincos.

-¿Te vas con pena?

-Tengo sentimientos contradictorios, por un lado tenía ganas de poner fin a esta etapa de mi vida porque creo que ya está cubierta pero por el otro me quedo con la pena de tener que despedirme de mis compañeros. La verdad es que paso el testigo muy a gusto porque detrás de mi viene gente muy profesional.

-Se va una de las más grandes, ¿algún consejo para los que vienen?

-No soy quien para dar consejos. Nunca he sido una estrella, tan sólo una de tantas trabajadoras de esta casa. Cuando estás al frente de un programa que funciona los premios te los dan a ti pero el éxito en televisión nunca es producto de una sola persona sino de todo un equipo.

-¿Te paran por la calle?

-Muchísimo, lo que más me reconocen es la voz, la gente se vuelve cuando me escucha hablar.

-¿Es un crimen laboral el cumplir años?

-No, yo no lo veo así. Las prejubilaciones han sido fruto de una evolución natural del problema que tenía Televisión Española. Han encontrado la solución y por lógica somos los más mayores los que tenemos que marcharnos primero.

-¿Siempre quisiste ser periodista?

-No, he querido ser muchas cosa en mi vida: misionera, médico, arqueólogo y no sé cuantas cosas más. Un día hice unas pruebas para Televisión Española, me admitieron y el mundo de la comunicación me resultó de lo más interesante.

-¿Cómo calificarías toda una vida laboral dedicada a Televisión Española?

-Ha sido intensa, bonita y muy gratificante.