El Thyssen refleja en una retrospectiva el Miró más desconocido:su ligazón a la tierra y su pasión por el ambiente rural

La baronesa y el alcalde de Madrid
EP
Actualizado 17/06/2008 12:57:32 CET

LA BARONESSA THYSSEN ACUDIÓ A LA INAUGURACIÓN DE LA MUESTRA, A LA QUE TAMBIÉN FUE EL ALCALDE DE MADRID, ALBERTO RUIZ-GALLARDÓN

El Museo Thyssen-Bornemisza refleja el lado más desconocido del artista catalán Joan Miró: su ligazón a la tierra y su pasión por lo rústico y telúrico en la exposición 'Miró: Tierra', comisariada por Tomás Llorens, ex conservador jefe del Museo. Cerca de 70 obras, entre pinturas, esculturas, dibujos, collages y cerámicas- procedentes de museos y colecciones de todo el mundo, convierten esta muestra retrospectiva en el "gran acontecimiento de la temporada", según indicó hoy el conservador-jefe del Thyssen, Guillermo Solana.

Solana destacó la "audacia" del montaje y su particular enfoque, que muestra un Miró alejado de los clichés y "banalizado por cajas de ahorro y multinacionales", según señaló Solana, para revelar un Miró terrestre y rústico y también "apasionado" por la tierra de Cataluña. "Con esta muestra emerge un Miró diferente de todo lo que conocíamos", subrayó el responsable del Museo Thyssen.

En este sentido, Joan Punyet Miró, nieto del artista, agradeció este "profundo estudio" de la obra de su abuelo, quien vivió "por y para la Naturaleza" y lamentó que su obra haya sido "presa de clichés fáciles". Asimismo, Punyet --quien compartió con su abuelo los últimos quince años de su vida--, subrayó su carácter "iconoclasta, inconformista y trasgresor" hasta el final de sus días.

En este sentido, su nieto relató cómo en 1973 y con 80 años de edad, cansado de la especulación con su obra y de los clichés que le asociaron a los distintos movimientos artísticos, su abuelo decidió quemar cinco de sus cuadros, siguiendo un ritual mágico africano, para demostrar que su creatividad todavía seguía viva.

REVISIÓN DE MIRÓ.

Para Tomás Llorens, esta revisión de la obra de Miró que alberga el Thyssen --centrada en su relación directa con la tierra-- se "opone" o "complementa" a la última exposición que se realizó en Madrid sobre el artista catalán en el año 1993 en el Museo Reina Sofía, titulada 'Miró. Campo de Estrellas'.

Llorens definió a Miró como un "elocuente exponente de la renovación y la regeneración artística e intelectual" que surgió tras la Primera Guerra Mundial y aseguró que esta muestra discurre por caminos "menos trillados" para reflejar la "temperatura de un espíritu moderno".

Con esta exposición refleja, desde la fuerte conexión de Miró con su Cataluña natal, su gente y sus tradiciones, o su fascinación por el mundo rural y el culto a los orígenes, hasta los temas relacionados con la sensualidad y la fertilidad, el infierno y la metamorfosis, la vida y la muerte, la materia y la negación de la forma.

Organizada en colaboración con Ferrara Arte, la muestra ha contado con el apoyo de la Successió Miró y reúne tanto préstamos destacados --obras fundamentales en el conjunto de su producción, pero apenas vistas en Madrid y cedidas excepcionalmente por museos como el MoMA, el Guggenheim de Nueva York o el Centre Georges Pompidou--, como algunas piezas prácticamente inéditas procedentes de colecciones particulares internacionales.

SU AMBIENTE RURAL.

El recorrido de la muestra se abre con las obras inspiradas en el ambiente rural de la localidad catalana de Mont-Roig. Estos paisajes, pintados entre 1918 y 1921, fueron para Miró una verdadera revelación de lo rural y están imbuidos de un sentido específico de lugar frente al desarraigo metropolitano de su Barcelona natal.

Entre las obras presentes en la exposición destacan por su relevancia algunos préstamos excepcionales como, por ejemplo, la pieza más destacada de Miró en los fondos del MoMA, 'Paisaje catalán' 'El cazador', los dos Miró más importantes del Guggenheim de Nueva York ('Tierra labrada y 'Paisaje 'La liebre)' o las obras cedidas para la ocasión por el Centre Georges Pompidou de París ('La Masovera' y 'Pintura-objeto'); todas ellas piezas fundamentales en la trayectoria artística de Miró pero apenas vistas en Madrid.

Destaca igualmente otro conjunto de préstamos procedentes de colecciones particulares internacionales. Se trata de obras prácticamente desconocidas, por lo que esta exposición constituye una auténtica revelación y su primera presentación al público.

SIETE CAPÍTULOS TEMÁTICOS-CRONOLÓGICOS.

La exposición se articula a través de siete capítulos temático-cronológicos. Así recala en las obras inspiradas en el ambiente rural de Mont-Roig (Tarragona), refleja los paisajes realizados principalmente en París que testimonian sus contactos con las vanguardias; analiza el juego de Miró con la memoria y pasión por su Cataluña natal; muestra su iniciación en los poliformismos, con las primeras incursiones de Miró en la escultura; alberga un hueco para sus figuras plutónicas, realizadas con materiales heterodoxos como cortezas, sacos o ensamblaje de objetos; su retorno y recuentro con su masía en Mont-Roig.

La exposición se cierra con las grandes obras de Miró, por su formato monumental, y los temas ligados a lo femenino o a la sensualidad en su sentido más primordial y telúrico; son asuntos que tocan la cuerda más profunda de la sensibilidad del artista, desde la serie de mujeres y pájaros, a las esculturas de mujer en bronce y cerámica --esenciales y enigmáticas como si fueran ídolos primitivos--, hasta los ensamblajes que incorporan siempre nuevos materiales, como las emblemáticas obras que forman el ciclo titulado 'Sobreteixim' (1972-1973). Todo ello muestra a un artista en búsqueda constante de nuevos y originales procesos creativos, de nuevas formas de expresión.

ARTISTA CLAVE DEL SIGLO XX.

Miró (Barcelona, 1893 -Palma de Mallorca, 1983) considerado uno de los máximos representantes del Surrealismo. Se formó artísticamente en la Llotja de Barcelona y posteriormente en la Academia de Francesc d'A. Galí, de espíritu más renovador. En 1917 Picabia llega a la ciudad, funda la revista dadaísta 391 y pone a los jóvenes artistas catalanes en contacto con el arte internacional.

A finales de 1920 Miró viaja por primera vez a París, donde conoce a Picasso. Durante toda esa década alterna los inviernos parisinos con largas estancias en la masía familiar de Mont-Roig, en el campo de Tarragona. Esos serían los años cruciales de su carrera artística, en los que descubre su lenguaje personal. La imaginación de Miró encontró su verdadera expresión a través de sus contactos con los poetas dadaístas y con el grupo surrealista. Con estos últimos compartía muchos de sus planteamientos teóricos, pero no estaba integrado del todo en el grupo ni asistía regularmente a sus reuniones y actividades.

A partir de la década de los años 1930, Miró se consagró como una de las figuras más destacadas del panorama artístico internacional y como uno de los artistas clave del siglo XX. Los últimos años de su vida los pasó en Palma de Mallorca, trabajando en su estudio de Son Abrines, diseñado por Josep Lluís Sert.