¿Sabes si tu hijo está eligiendo sus estudios de éxito o por moda?

Publicado 20/09/2019 7:59:48CET
Alonso de Gregorio, hijo del Duque de Medina Sidonia, director de The Georgian Manor House
Alonso de Gregorio, hijo del Duque de Medina Sidonia, director de The Georgian Manor House - ALONSO DE GREGORIO, THE GEORGIAN MANOR HOUSE

MADRID, 20 Sep. (CHANCE) -

Alonso De Gregorio (hijo del Duque de Medina Sidonia y heredero al título) y su madre, Montserrat Viñamata, crearon hace más de ocho años una empresa de lo más interesante, The Georgian Manor House, que asesora estratégicamente a las familias en la búsqueda de los mejores colegios, internados y universidades en todo el mundo, teniendo en cuenta el perfil, las necesidades y los objetivos de cada alumno.

Alonso De Gregorio, pensó en crear esta exclusiva consultoría educativa boutique con la idea de asesorar estratégicamente a los alumnos sobre qué estudios y colegios/universidades debe cursar para lograr el éxito personal y profesional en el futuro, en esos momentos en los que la indecisión suele estar a la orden del día y la opinión de los padres es un plus en ese tiempo en el que uno tiene que ir tomando las riendas de su vida.

Muchos progenitores se dejan llevar por modas o por el boca a boca a la hora de escoger un colegio en un país extranjero, sin caer en la cuenta de que eso puede ser un grave error. Escoger la escuela perfecta para cada alumno es fundamental para que una experiencia sea enriquecedora y no frustrante. Precisamente por eso, The Georgian Manor House realiza un trabajo totalmente personalizado con el alumno, que empieza con un estudio de su talento para después hacer una selección de los centros que más se pueden a adaptar a sus aptitudes.

También entran en consideración factores como la edad, la duración de la estancia, la capacidad de adaptación del alumno y su personalidad. El director de The Georgian Manor House confiesa que "cada alumno es distinto y requiere un proceso distinto, por ello es fundamental conocerlo bien para poder escoger correctamente el país, el sistema académico y el tiempo que debe estar fuera. A veces se trata de un proceso largo y minucioso pero siempre hay que asegurarse de coger la opción más idónea."

Tras casi una década de trayectoria, por sus puertas han pasado casas reales, empresarios de éxito y reconocidos artistas... más de mil alumnos, acompañando a algunos de ellos hasta las puertas de grandes universidades como Oxford, y con él hemos querido hablar largo y tendido.

P: ¿Cómo nace la idea de crear The Georgian Manor House? ¿En qué consiste exactamente el servicio que ofrece?

Existe una enorme cantidad de herramientas para orientar al profesional, pero apenas hay nada cuando se trata de orientar a alumnos en edades tempranas. Irónicamente, esa es la etapa en la que éstas son más útiles.

Los niños crecen basando sus decisiones en estímulos externos, es decir, lo que opinan familiares y conocidos, lo que hace el vecino o la escasa información que tienen a su alcance. Pero en ningún momento se paran a reflexionar sobre quiénes son o para qué valen realmente. Su futuro se va trazando a medida que avanzan sin un plan concreto, y dónde el azar, en vez del talento, va marcando el paso.

La mayoría de estos niños o adolescentes se inician en un camino que exige del entreno de unas habilidades que no poseen y acaban, en muchos casos, en sectores profesionales que poco tienen que ver con su verdadera vocación. Esta es una vía directa hacia la frustración.

Este fue mi caso, y por eso quise crear una empresa que orientara a los jóvenes hacia aquellas profesiones que desarrollaran su talento y, lo más importante, explicarles paso a paso qué es lo que tienen que hacer para llegar hasta ahí.

Esta es la función de The Georgian Manor House. Se trata de una consultoría boutique con presencia en Madrid y Barcelona, que ayuda al alumno a encontrar su vocación y le diseña un itinerario educativo a medida que le lleve hasta ella.

Hoy, hemos acompañado a alumnos desde la infancia hasta las puertas de universidades tan prestigiosas como MIT, London School of Economics o Columbia, entre otras, siendo en algunos casos, los únicos españoles de su promoción que entran allí.   

P: En estos años de trayectoria, ¿cuáles diría que son las peticiones y los miedos más frecuentes de las familias que pasan por la consultoría?

Nos dirigimos a niños, adolescentes, y ahora también a adultos y profesionales. Por lo tanto, las peticiones y los miedos varían dependiendo de la edad y el objetivo a conseguir.   

Por ejemplo, nos visitan padres con hijos de entre 8-17 años que quieren asegurarles un buen futuro académico y profesional, buscando la mejor orientación educativa, universitarios que desean completar su currículum para hacerlo más atractivo a las empresas, o profesionales que buscan un cambio de carrera y no saben por dónde empezar.

Algunos padres me preguntan si es un poco pronto empezar a planificar la educación en la niñez, yo les contesto que se trata de un momento ideal, pues no sólo nos permitirá saber en qué es bueno nuestro hijo y cuáles son sus carencias, sino también para orientar su desarrollo con coherencia.

Todos destacamos en algo de manera natural y, un talento que no se conoce, es como si no existiera. Para mí, el error está en orientar al alumno hacia una vocación en la que se valoran y necesitan otros talentos que no posee. Esto es llevar al niño directamente hacia una adultez problemática.

Por ejemplo, el otro día me decía un padre con un hijo con una elevada inteligencia musical que le orientáramos hacia una carrera que no fuera la música, porque según él: “se iba a morir de hambre”. Yo le contesté que eso dependería de cómo enfocáramos su desarrollo. Evidentemente, si este alumno consigue entrar en el Berklee college of Music de Boston y, a través de su bolsa de trabajo accede a la filarmónica de Nueva York, el panorama será bastante distinto. Claro que para entrar ahí hay que preparase bien y con tiempo...

Se trata de empezar a tomar las decisiones apropiadas desde la infancia, y no ahogarle de extra-curriculares que le servirán de poco, mientras va forjando un currículum sofisticado que le permita acceder el día de mañana a aquel sector profesional que valorará quién es él.

P: ¿Cuáles son los errores que suelen cometer las familias que envían a sus hijos a estudiar en el extranjero por su cuenta?

Como comenté en la pregunta anterior, se suelen mover por modas y por estímulos externos. A la hora de orientar a sus hijos, rara vez tienen en cuenta cuáles son los verdaderos talentos del niño. Buscan fórmulas que puedan garantizar el éxito, que hayan funcionado en otros, sin darse cuenta que cada alumno es distinto y que tiene un camino diferente al de los demás. Este tipo de orientación puede llevarle en la adultez, a la frustración, pues se encuentra en una profesión que no tiene que ver con su personalidad, aptitudes, ni motivaciones.   

P: Su empresa tiene como objetivo orientar a los alumnos hacia carreras de éxito, ¿cuáles serán los perfiles profesionales que van a demandar las empresas en unos años?

Se trata de una pregunta que me hacen los padres a menudo. Es normal, temen un mercado laboral incierto y buscan fórmulas probadas que garanticen un futuro confortable y seguro para sus hijos. Buscan la carrera idónea, el idioma más demandado, la disciplina más buscada, pero lo que no entienden es que éste no es el enfoque adecuado para orientar al niño hacia el mercado laboral del día de mañana. Primero, porque no tiene en cuenta el verdadero talento del alumno y segundo, porque no comprende que el mercado laboral cambia a gran velocidad.

Sin embargo, si es cierto que el contexto en el que ellos se van a desarrollar va a exigir unas soft skills transversales, es decir una serie de competencias que los alumnos deberán de poseer para progresar a nivel profesional, sobre todo con el advenimiento de la inteligencia artificial.

Después de orientar a más de mil alumnos a nivel académico y profesional, he diseñado una receta de seis claves para orientar a nuestros hijos hacia el éxito personal y profesional.

1.- Deberán ser súper curiosos.

En una sociedad en constante cambio, aquel que se avance a la tendencia será el leader, por ello la apertura al cambio es el rasgo de personalidad más importante a cultivar y sobre el cual deben construirse todas las demás competencias.

La apertura al cambio, tiene que ver con nuestra capacidad de aceptar nuevas ideas, de buscar nuevas maneras de hacer las cosas, de experimentar y sobre todo de interesarnos por lo nuevo. Se trata del rasgo de personalidad que nos invita a salir de nuestra zona de confort.

2.- Tendrán que aprender a lo largo de toda su vida.

Los cambios que experimentará la sociedad a raíz de la inteligencia artificial, hará que muchos puestos de trabajo se queden obsoletos a la que surjan nuevos productos, servicios y algoritmos más baratos y eficientes. En cuestión de pocos años una profesión muy buscada puede desaparecer por completo, por ello será fundamental que aprendamos a aprender y que nos acostumbremos a formarnos de manera constante, es decir durante toda la vida.

3.- Deberán ser muy hábiles socialmente.

En un mundo en el que la tecnología amenaza con suplantar al ser humano en casi todos los ámbitos profesionales, todas aquellas actividades que tengan que ver con personas serán cada vez más importantes. Sin embargo esto no es porque la IA no sea capaz de leer nuestras emociones – lo será -, sino porque habrán puestos de trabajo que pedirán y necesitarán de un contacto humano (físico y emocional) directo.

4.- Deberán conocerse a sí mismos y aprender a auto-regularse

Hay una parte de la inteligencia emocional que todos olvidan, se trata de aquella que implica el auto-conocimiento y la auto-regulación. El día de mañana requerirá de personas con una alta tolerancia a la frustración y a la incertidumbre.

El ser humano NO está diseñado para tener que reinventarse tanto, por otro lado a ciertas edades el cambio es difícil - lo he visto con mis clientes más mayores-. Tener un bajo auto-control de nuestras emociones y conductas, no conocer bien donde están nuestras limitaciones o dejarnos llevar por el impulso, es una receta para el fracaso.

5.- En la creatividad encontrarán su diferenciación.

La creatividad es nuestra habilidad para establecer conexiones poco evidentes entre dos o más variables. Se trata de lo que nos permite encontrar soluciones más eficientes y efectivas a un problema. En The Georgian Manor House lo detectamos en la rareza de las respuestas del alumno, es decir, en su originalidad.

La creatividad es una de las habilidades que la inteligencia artificial tardará más en emular, pues requiere de conocimientos en muchos ámbitos y disciplinas muy diferentes, y por el momento, la IA se está centrando más en la solución de problemas muy específicos y dentro de un solo ámbito.

6.- En el entreno de su aptitud existencial encontrarán el éxito.

La inteligencia artificial será capaz de hacer muchas cosas mucho mejor que los humanos, pero tardará en emular nuestra capacidad de trascender de lo material, de abstraerse, de pensar en el significado de lo que se hace y las emociones que ello provoca.

Esto no sólo es porque técnicamente sea difícil, sino porque no es útil ni productivo que una maquina posea inteligencia existencial. Sin embargo yo pienso que se trata de la más importante de nuestras capacidades.

La aptitud existencial, tiene que ver con nuestra capacidad de observarnos a nosotros mismos y a nuestra especie con vista de águila, es lo que nos permite replantearnos escenarios, reinventarnos y dirigir que camino la humanidad deberá de tomar. La inteligencia existencial es nuestra capacidad de proyectarnos a largo plazo como especie.

P: ¿Ha pasado alguna persona conocida por las puertas de The Georgian Manor House?

Por The Georgian Manor House han pasado directores de cine, grandes diseñadores, arquitectos de renombre, músicos e incluso algún actor de Hollywood, pero también: hijos de emprendedores, médicos, farmacéuticos, abogados… En mis nueve años de experiencia he orientado a más de mil alumnos y la procedencia de mis clientes, en realidad, me importa poco. Lo que sí me importa, es que no sean conformistas, que tengan la motivación y las ganas de cambiar su destino, de crecer, de mejorar, de llevar su talento a su máximo exponente.   

P: Por último, ¿puede mencionar algún caso de éxito que recuerde especialmente?

Los éxitos de mis alumnos son mi mayor satisfacción. Sentir que, de alguna manera, hemos contribuido a que sus sueños se hagan realidad.

Me encanta cuando una madre de un antiguo estudiante me llama años más tarde para contarme lo bien que le va. Disfruto cuando los estudiantes me mandan fotos de su nueva vida, con sus nuevos amigos o en sus primeras prácticas en el extranjero.

Hemos tenido alumnos que han llegado a límites insospechados, desde la alumna de Barcelona que descubrió su pasión por el drama con nosotros y hoy estudia en la prestigiosísima Tisch en Nueva York, hasta otro que compone bandas sonoras para películas después de graduarse de Juilliard. Sin embargo, para mí, nuestros mayores retos consisten en reorientar a aquel estudiante que ha sido abandonado por sus profesores y que su colegio ya no apuesta por él.

Recuerdo el ejemplo de un chico que vino a nosotros con unos informes escolares no muy favorables y unas notas bastante malas. Estaba desilusionado con todo y tenía una actitud bastante rebelde no solo en clase, sino también con su familia. Hoy, cuatro años después, estudia matemáticas en Oxford. Este chico necesitaba que le cambiaran de ambiente, que valoraran lo que sabía hacer, y cuando encontró aquel lugar, floreció, se volvió irreconocible. Le mandamos a estudiar el bachillerato en Inglaterra y diseñamos un itinerario curricular acorde con su vocación, y cambió radicalmente.

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