Los secretos de las rosas

Actualizado 08/07/2010 13:00:10 CET
- EP

Los rosales son los arbustos de flores más populares, y también los más baratos. Su facilidad para adaptarse a casi cualquier tipo de tierra y su resistencia a la sequedad los convierten en uno de los arbustos más aconsejables para cultivar en casa. Su único "inconveniente" es que exigen mucha luz para florecer bien.

Al elegir las posibles variedades, ten en cuenta su período de floración. Con las variedades reflorecientes podrás tener rosas desde mayo hasta que comience a helar. Pero si prefiere facilidades a la hora de cuidarlo, recurra a los rosales en miniatura. Éstos arraigan en la tierra de forma fácil y rápida. Aguantan bastante y apenas necesitan 15 centímetros de tierra para sobrevivir.

Gracias a los injertos puedes encontrar numerosas variedades en tu vivero. Así puedes encontrar rosales perfumados, trepadores de reflorecimiento. Una de las últimas novedades son los rosales para paisajes que no necesitan poda de rejuvenecimiento cada año y cuyo florecimiento es generoso.

EL CUIDADO DE LAS ROSAS

El rosal es una planta de exterior, ya que requiere una exposición al sol. Pero no es bueno el clima caluroso, o con mucho viento. Aunque necesitan ventilación, en un lugar donde la temperatura no supere los 25º C. En general, pueden cultivarse en climas cálidos, con una variación térmica entre los 15 y los 25º C.

En los climas fríos hay que proteger las raíces de las heladas con un buen acolchado. Así puede aguantar hasta los 10º C bajo cero. Pero si no proteges la planta, las raíces y las flores pueden sufrir daños por el frío. Para evitar que la planta pueda quemarse tras el frío nocturno, es conveniente plantarla a semisombra para que los rayos solares no la quemen después de descongelarla.

Si deseas cultivarla en el interior, debes evitar los lugares resecos. Para evitarlo realizaremos riegos frecuentes y pulverizaciones sobre la planta para aumentar la humedad. Pero a pesar de estos cuidados, el rosal no aguanta ambientes interiores demasiado cálidos, de modo que la planta tendrá serias dificultades para sobrevivir en un lugar con calefacción o con una temperatura superior a los 15ºC en invierno.

Otro problema en interior es la facilidad con la que se desprenden los pétalos. Este mismo problema solemos encontrarlo en los rosales cultivados en maceta en exteriores, por ello no debemos mover la maceta.

Deben regarse regularmente, sobre todo en verano. En verano, y en macetas pequeñas, se recomienda regar una vez al día, sobre todo si son miniaturas. En este tipo de ejemplares debemos regar incluso dos veces al día si la maceta está expuesta a pleno sol. Sin embargo, en macetas más grandes se puede espaciar el riego cada dos o tres días.

Las macetas deben tener un buen drenaje, para evitar que el agua se estanque, ya que facilitaría la aparición de numerosas enfermedades. Debe evitarse que el agua sobrante toque las raíces. Si la maceta se encuentra dentro de un recipiente sin salida d agua, es conveniente vaciar el mismo después de regar la planta después de que todo el agua se haya escurrido. Lo que no es conveniente es situar las macetas sobre platos.

Sin embargo, los rosales plantados sobre el suelo y una vez se encuentren bien enraizados pueden aguantar mejor la sequía. Aunque en verano es conveniente el riego, para evitar la sequedad de la planta.

Tras la plantación y en épocas de crecimiento o floración hay que regar con frecuencia para evitar la sequedad de la tierra. En ningún caso debemos regar las hojas o flores durante el día ya que los rayos del sol podrían quemarlas. Al atardecer resulta adecuado pulverizar la planta, para que ésta mantenga la humedad ambiental necesaria.

Si deseas mantener la humedad del suelo puedes facilitarlo aplicando una capa de "mulch" (acolchado), elaborado a base de corteza triturada, paja o estiércol. Esto es recomendable para las trepadoras. Éstas deben situarse sobre una pared orientada hacia el sur.

VARIEDADES PRINCIPALES

Según el uso que se pretenda dar al rosal existen diferentes variedades. Si deseas un rosal para cortar sus flores, la variedad escogida será la Rosa Bacara. Ésta es una derivada de la Rosa de té, que florece todo el año. Este es el tipo de rosa que se usa para regalar en la fiesta de "Sant Jordi" el 23 de abril de cada año.

Si quieres que la rosa proporcione n agradable aroma, la variedad que debes escoger es la Rosa Alfred de Dalmas. Este tipo florece desde finales de la primavera hasta principios de otoño. Las rosas que produce son grandes, de un color rosa intenso.

La rosa dedicada a la decoración de parterres o la que se convierte en un arbusto es la Rosa Sarabanda. Esta variedad florece ininterrumpidamente desde la primavera hasta el otoño. También puede escogerse para este fin la variedad Rosa Albertine de color rosa.

Para los rosales en maceta suelen usarse las variedades de especies enanas, como el Coralin, de color rojo; la Golden Wings, aunque esta variedad es muy poco olorosa tiene grandes pétalos amarillos y estambres rojizos. El tipo Fountain sin embargo proporciona grandes flores de color rojo que desprenden un agradable perfume.