El párroco Eduardo Martín Clemens, en el Patio de los Naranjos de la Catedral, en foto de archivo - CATEDRAL DE SEVILLA
SEVILLA 21 Oct. (EUROPA PRESS) -
El sacerdote sevillano Eduardo Martín Clemens, que ha presentado su renuncia como párroco de Santa Cruz y delegado episcopal de misiones, ha desmentido unas acusaciones de abusos vertidas hacia él, que se habrían producido, supuestamente, en Perú. "Debo aclarar que no he cometido ninguna agresión, ni violencia y por supuesto ningún tipo de acoso".
Así lo expresa en un comunicado enviado a los medios en el que reconoce haber recibido "con dolor y extrañeza" la mencionada acusación, que le ha llenado "de profunda tristeza". "Se me acusa de un comportamiento no correcto en una de mis visitas a Perú en los periodos vacacionales donde solía ayudar a las misiones de Latinoamérica, durante uno de los veranos de finales de la década de los 90".
"La persona que me acusa me ha solicitado recursos de dinero en grandes cantidades en muchas ocasiones y en la última década siempre como ayuda familiar. Cuando ya no podía seguir ayudando, ha comenzado un chantaje con su advertencia de informar a las autoridades religiosas para conseguir su beneficio económico", añade el comunicado, avanzado por Abc. "La Archidiócesis de Sevilla está informada y estoy en plena disposición para esclarecer los hechos".
Asimismo, el ya expárroco de Santa Cruz ha informado de su renuncia a las tareas pastorales, que se han hecho efectiva esta semana, y que obdece "al deterioro de salud y la edad reglamentaria". Así se lo ha manifestado al arzobispo "al cumplir 75 años y, especialmente, este verano debido al deterioro de mi salud, he presentando mi renuncia".
Martín Clemens afirma, a su vez, que en adelante no hará más declaraciones "para no entorpecer el procedimiento establecido". "Me encomiendo como sacerdote y gran defensor de los derechos humanos, al cielo y a vuestras oraciones. Un agradecimiento profundo por tantas muestras de gratitud que me están llegando", concluye su escrito.
El sacerdote sevillano es amigo de Papa León XIV a quien conoció cuando era religioso agustino misionero en Chiclayo (Perú). El pasado mes de diciembre celebró 50 años de sacerdocio. Ordenado sacerdote en 1975, ejerció su ministerio sacerdotal en Zahara de la Sierra y El Gastor. Después fue vicerrector del Seminario y delegado de la Pastoral Juvenil. En 1992 partió como misionero a Perú.
A su regreso a España fue nombrado consiliario de los Cursillos de Cristiandad y se le confió la animación misionera de la Archidiócesis. En 2013, fue nombrado canónigo de Catedral de Sevilla.