Casa rural en la provincia de Málaga - RURALIDAYS
MÁLAGA 24 Ago. (EUROPA PRESS) -
Las casas rurales se están convirtiendo en un elemento clave dentro de la economía de los pequeños pueblos de Málaga. La población en algunos de los municipios de menos de 3.000 habitantes del interior de la provincia se multiplica durante el verano tras una ocupación próxima al 100% en agosto.
Así lo refleja un estudio elaborado por Ruralidays.com a partir de las estadísticas de reservas por municipios durante este mes de agosto. De acuerdo con el volumen de viajeros confirmados, el municipio de Málaga que más crece en población por la llegada de visitantes es Villanueva de la Concepción, en la comarca de Antequera. Con 3.296 habitantes oficiales, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), este ha alcanzado una ocupación de sus casas rurales del 96%.
Por su parte, la Axarquía es la comarca malagueña que reúne un mayor número de municipios pequeños con una elevada ocupación en el turismo rural. Entre estos, destacan: Almáchar (1.959 vecinos, al 95% de ocupación); Arenas (1.291, al 94%); Sayalonga (1.672, al 93%); El Borge (958, al 93%); Frigiliana (3.383, al 92%); Cómpeta (3.824, al 89%) y Periana (3.367, al 88%).
En el resto de Andalucía, también cabe mencionar los casos de El Gastor (Sierra de Cádiz), con 1.675 habitantes y al 94% de ocupación; y de Órgiva (Alpujarra de Granada), con 5.728 vecinos, al 91%, han indicado desde Ruralidays en un comunicado.
Por otro lado, el estudio elaborado por Ruralidays pone de manifiesto que el turismo de interior ayuda a redistribuir la afluencia veraniega hacia municipios que por lo general tienen menos de 6.000 habitantes, y en los que la ocupación media este mes de agosto alcanza el 92,5%, aunque con picos del 96%.
Además, las casas rurales en Andalucía tienen hasta un 80% de reservas entre abril y octubre, lo que también ayuda a desestacionalizar el turismo y a distribuir mejor geográficamente la afluencia de visitantes.
Entre los principales beneficios del turismo rural, Félix Zea, cofundador de Ruralidays, ha citado sobre todo sus efectos en la activación del comercio y del empleo local, así como el impulso a la rehabilitación de viviendas en desuso en la España vaciada.
Ha afirmado que "el turismo rural no compite con el de sol y playa, sino que lo complementa. Cuando un pueblo del interior llena sus casas rurales, no solo hay ingresos para el propietario: hay trabajo para quien hace reformas, quien limpia, quien hace de guía, quien mantiene la piscina y el jardín. Son ingresos del turismo que se quedan en el pueblo".
"Muchas de estas viviendas estaban abandonadas hace diez años. Hoy son casas con piscina y licencia turística, rehabilitadas por sus propietarios gracias al aumento de la demanda. Esta es una de las pocas fórmulas reales para fijar población y actividad económica en la España vaciada", ha añadido Zea.
Al respecto, señala que en los últimos años se ha observado una tendencia a la recuperación de inmuebles abandonados o en desuso, lo que evita su degradación y reactiva el parque residencial de los municipios.
De acuerdo con las encuestas que Ruralidays realiza entre visitantes y propietarios, otros sectores económicos que resultan directamente beneficiados son el comercio y la hostelería local: bares, panaderías y ultramarinos multiplican su facturación en los meses estivales.
Unido a lo anterior, precisan, se produce un aumento del empleo local, en tareas tales como las obras de construcción y reforma, la hostelería, la limpieza, el mantenimiento, así como para guías de rutas de senderismo y turismo activo.
Además, el auge del turismo rural se mantiene en el tiempo, con un crecimiento continuado, especialmente desde la pandemia. "Esto no es una moda de verano. Llevamos mucho tiempo viendo como el visitante busca algo distinto a la tumbona, como es el contacto con la naturaleza, el silencio y la autenticidad de los pueblos. Los datos de este agosto confirman la tendencia, que ya no depende de un pico estacional más o menos puntual", ha apostillado.
El cofundador de Ruralidays también se refiere a otros beneficios, tales como la puesta en valor de recursos del patrimonio natural y arquitectónico: rutas, miradores y arquitectura tradicional, que ganan visibilidad y visitas gracias a estos visitantes. Además, esta es una alternativa para la desestacionalización y la descongestión de la costa, donde el turismo rural redistribuye la demanda hacia el interior, y alivia la presión sobre las zonas masificadas.
"Mientras que el litoral ya no da más de sí en agosto, hay pueblos a 20 minutos de la playa con las casas llenas y con capacidad real para acoger a muchos más visitantes. El problema no es que haya exceso de turismo, es que está mal repartido", ha concluido.