Presentación del estudio 'Soledad no deseada y salud mental 2026 en Castilla y León', de Fundación ONCE y Fundación AXA, elaborado dentro del Observatorio Estatal de la Soledad no Deseada. - ONCE CYL
VALLADOLID, 21 Oct. (EUROPA PRESS) -
El 33,4 por ciento de los ciudadanos de Castilla y León con problemas de salud mental sufre soledad no deseada, unas afecciones que inciden especialmente a los jóvenes de la Comunidad y comparten las dificultades económicas como el principal factor de vulnerabilidad.
Así se desprende del estudio 'Soledad no deseada y salud mental 2026 en Castilla y León', de Fundación ONCE y Fundación AXA, elaborado dentro del Observatorio Estatal de la Soledad no Deseada con apoyo de la consultora Fresno, el cual se ha presentado este miércoles, 21 de octubre, en Valladolid.
El informe, que se ha realizado en base a encuestas telefónicas a un total de 400 personas mayores de 18 años en la Comunidad, destaca que la Comunidad obtiene por lo general menores porcentajes de incidencia de estos problemas que la media nacional, si bien encuentra algunos puntos relevantes que abordar.
El documento se ha elaborado principalmente con el objetivo de analizar la relación entre la salud mental y la soledad no deseada, un contexto en que se sitúa en un 33,4 por ciento los castellano y leoneses que experimentan ambas situaciones.
Concretamente, el trabajo señala que la prevalencia de la soledad se multiplica por 2,7 entre quienes tienen problemas de salud mental, al pasar del 12,3 por ciento (sin problemas) al señalado 33,4 por ciento, mientras que en sentido inverso, el 38,5 por ciento de las personas en soledad presentan también problemas de salud mental.
Por separado, en el caso de la soledad, el 16,3 por ciento de la población de Castilla y León la sufre (por debajo del 20,2 estatal), si bien hay una tendencia a la cronificación, pues el 54,2 por ciento de quienes la viven lo hacen desde hace cinco años o más, un porcentaje que se eleva al 73,3 por ciento para quienes la sientes desde al menos hace tres años. Ambos datos son superiores a los del conjunto de España, del 55,1 y el 68,9 por ciento, respectivamente.
En función de la edad, el estudio refleja que el sentimiento alcanza su máxima incidencia entre la población joven, pues el colectivo de entre 18 y 34 años concentra esta problemática respecto al resto de grupos de edad, al acapar el 25 por ciento, y además se convierte en el único grupo de edad de la Comunidad con un porcentaje de afección superior al de la media nacional (20,6).
En los otros grupos de edad, la prevalencia es menor que en la media estatal y se sitúa en el 13,2 por ciento entre personas de 25 a 54 años (frente al 21,2), y en el 15 por ciento en las de 55 a más años (frente al 17,2 nacional).
En el ámbito de la soledad, el informe también incide en el contexto de la orientación sexual y evidencia que la prevalencia de esta afección entre las personas LGTBI+ triplica la de las personas heterosexuales al pasar del 14,4 al 44,1 por ciento.
En cuanto a solo salud mental, el 18,8 por ciento de la población tiene algún problema, 5,2 puntos inferior a la media de España, y con el 8,9 por ciento de los casos diagnosticados. La depresión (11,6 por ciento) y la ansiedad (9,5) son los problemas más frecuentes de salud mental.
Por grupos de edad, el informe refleja que los problemas de salud mental disminuyen progresivamente con la edad, con la mayor prevalencia entre los jóvenes de 18 a 34 años al alcanzar el 33,2 por ciento. Este porcentaje se reduce al 20,2 por ciento entre las personas de 35 a 54 años y al 12,8 a partir de los 55 años.
En el ámbito de la salud mental, también sobresale del estudio la marcada brecha de género, pues hay una diferencia de 14 juntos entre el porcentaje de mujeres con problemas (25,6 por ciento) y el de hombres (11,6 por ciento).
La diferencia por sexo es, no obstante, inversa en casos en los que se combinan ambas afecciones. Según el estudio, el 30 por ciento de hombres con problemas de salud mental diagnosticado sufre soledad, un porcentaje que cae al 24,6 por ciento en las mujeres.
Con todo, el informe constata la relación entre soledad y salud mental, las cuales se consideran bastante o muy relacionadas por un 72,1 por ciento de los encuestados, mientras avisa de una reticencia a hablar de estos malestares. En este sentido, destaca que el 79,3 por ciento de las personas percibe dificultades para expresar estas situaciones ante los demás.
El estudio presentado este miércoles también expone que el 84,7 por ciento de la población cree que la salud mental ha empeorado en los últimos años, mientras el 87,1 considera que la soledad no deseada también se ha incrementado.
DIFICULTADES ECONÓMICAS, FACTOR DE VULNERABILIDAD
En este ámbito, apunta, asimismo, a una serie de factores de vulnerabilidad, entre los que las dificultades económicas sobresalen como el principal, compartido entre ambas afecciones. La discapacidad y las redes sociales son otros de los factores negativos.
En concreto sobre la discapacidad, el estudio apunta que la soledad afecta al 22,9 por ciento de las personas con discapacidad reconocida, frente al 15,7 por ciento de quienes no la tienen: una prevalencia aproximadamente 1,5 veces superior. Ambos valores se sitúan, no obstante, por debajo de los registrados en el conjunto de España.
Con respecto a las redes sociales, los ciudadanos de Castilla y León las ven como perjudiciales para quienes tienen problemas de soledad no deseada o de salud mental y las perciben como el recurso digital de mayor daño. El 45,6 por ciento considera que contribuyen a la existencia de soledad no deseada y el 67,7, a la de salud mental.
En base a todos estos resultados, los impulsores del estudio consideran que el principal desafío no radica tanto en la sensibilización sobre este fenómeno como en la detección temprana, la identificación personal del malestar y la capacidad de trasladarlo a los entornos de apoyo y atención.
En este sentido, el director de contenidos del Observatorio Estatal de la Soledad No Deseada (SoledadES) de Fundación ONCE, Juan Vela, ha aseverado que "no se puede afrontar una cuestión sin considerar la otra".
"UNA TAREA DE TODA LA SOCIEDAD"
De esta manera, ha reclamado medidas como reforzar los vínculos comunitarios, avanzar en la detección temprana con la cooperación de los sistemas de salud y sociales, y colocar a las personas "en el centro" de la intervención de manera accesible, inclusiva y participativa: "Es una tarea de toda la sociedad en su conjunto y de cada uno de nosotros también de forma individual".
Daniel Ferreras, miembro del equipo investigador que ha dado a conocer los mencionados resultados, ha incidido, por su parte, en el efecto de estas problemáticas especialmente en los jóvenes, un colectivo en el que hay que "hacer hincapié".
Asimismo, ha subrayado que Castilla y León "está bien posicionada" respecto a España en cuanto al abordaje de los problemas de salud mental y de soledad no deseada, si bien ha pedido avanzar al respecto.
El delegado de Fundación ONCE en Castilla y León, Ismael Pérez, ha reivindicado, en este sentido, el trabajo de la entidad en la "lucha contra la soledad no deseada", mientras el director general de Fundación AXA, Josep Alfonso, ha marcado estas afecciones como "dos grandes desafíos" de la sociedad.
Además, han participado en el acto el vicepresidente primero de la Diputación de Valladolid, David Esteban; el concejal de Personas Mayores, Familia y Servicios Sociales, Rodrigo Nieto, y la gerente territorial de Servicios Sociales de la Junta en Valladolid, Ángeles Cantalapiedra, quienes han explicado las iniciativas que llevan a cabo contra estas problemática y han puesto en valor el estudio que servirá para construir las futuras.