El Arzobispado de Valladolid reconstruye el ábside central de la iglesia de Muriel de Zapardiel

Presentación del proyecto de reconstucción del ábside de la iglesia de Muriel de Zapardiel.
Presentación del proyecto de reconstucción del ábside de la iglesia de Muriel de Zapardiel. - EUROPA PRESS
Europa Press Castilla y León
Publicado: martes, 20 octubre 2026 11:20

VALLADOLID 20 Oct. (EUROPA PRESS) -

El Arzobispado de Valladolid ha iniciado esta semana las obras de reconstrucción del ábside central de la iglesia parroquial de Santa María del Castillo, en Muriel de Zapardiel (Valladolid), que se derrumbó el pasado 12 de enero, con un proyecto presupuestado en unos 550.000 euros que será asumido íntegramente por la institución diocesana.

Así lo ha explicado el delegado de Patrimonio y Obras de la Archidiócesis de Valladolid, Juan Carlos Álvarez, quien ha señalado que, una vez organizada la logística necesaria para acometer la intervención, la empresa constructora ha comenzado los primeros trabajos para recuperar esta parte del templo, declarado Bien de Interés Cultural (BIC).

El proyecto fue aprobado el pasado mes de julio por la Comisión Territorial de Patrimonio Cultural de Valladolid y ha sido redactado por la Delegación de Patrimonio y Obras del Arzobispado. La intervención pretende reconstruir el ábside manteniendo la imagen y las características del edificio, al tiempo que incorpora soluciones destinadas a mejorar su estabilidad, ventilación e impermeabilización.

El arquitecto y técnico de la Delegación de Patrimonio y Obras Fernando de Bonrostro ha explicado que el templo cuenta con diferentes fases constructivas. La zona absidial, de origen medieval y características mudéjares, presenta una configuración distinta a la ampliación posterior de la iglesia, correspondiente al siglo XVI.

Según ha detallado, existen fotografías de 1977 en las que ya pueden apreciarse distintas patologías en el inmueble, mientras que durante las décadas de 1980 y 1990 se acometieron actuaciones para estabilizar el ábside. Posteriormente, hasta 2020 y 2021, se realizaron diferentes trabajos de mantenimiento.

El derrumbe se produjo en la mañana del 12 de enero de 2026 sin causar daños personales. Técnicos de la Delegación de Patrimonio y Obras se desplazaron ese mismo día hasta Muriel de Zapardiel para realizar una primera inspección de urgencia y analizar las posibles causas del colapso.

En los días posteriores se desarrolló un estudio del inmueble y de sus antecedentes constructivos para determinar los factores que pudieron intervenir en el derrumbe. De Bonrostro ha explicado que este tipo de sucesos no responde necesariamente a una única causa y ha apuntado a la posible incidencia conjunta de factores como las humedades, las filtraciones de agua, las vibraciones y la pérdida de cohesión entre los diferentes elementos de los muros.

RECONSTRUCCIÓN DEL ÁBSIDE

La actuación plantea reconstruir el ábside con una apariencia similar a la que presentaba antes del colapso, aunque introduciendo mejoras constructivas destinadas a incrementar la cohesión y estabilidad del conjunto.

Los muros se reconstruirán mediante diferentes hojas conectadas entre sí, con piezas de ladrillo unidas mediante elementos estructurales y un relleno de mortero de cal.

El objetivo, según ha explicado el arquitecto, es mantener las características originales del inmueble y, al mismo tiempo, mejorar el comportamiento de la estructura.

En un primer momento se planteó reutilizar parte de los ladrillos procedentes del derrumbe, aunque su estado de conservación ha impedido recuperar buena parte de ellos. Por este motivo, se emplearán piezas de características y composición similares a las originales cuya búsqueda se ha extendido, entre otros lugares, a Madrigal de las Altas Torres (Ávila).

Los nuevos ladrillos permitirán distinguir la intervención contemporánea de las partes originales conservadas, de acuerdo con los criterios aplicados en la restauración del patrimonio histórico.

ACTUACIONES CONTRA LAS HUMEDADES

El proyecto contempla también diferentes actuaciones destinadas a evitar la entrada y acumulación de agua en el edificio. Entre ellas figura la creación de una cámara de ventilación perimetral para combatir las filtraciones y la humedad por capilaridad que asciende desde la cimentación.

Esta solución contará con sistemas de ventilación en las zonas norte y sur del templo para favorecer la circulación del aire. Asimismo, se instalará un sistema de recogida y evacuación de aguas destinado a proteger la cimentación.

La intervención alcanzará también la cubierta. Aunque su estructura no sufrió daños de consideración como consecuencia del derrumbe, se actuará sobre ella para mejorar su impermeabilización y ventilación, además de favorecer el secado y las condiciones térmicas del inmueble.

El objetivo de estas medidas es, según los responsables del proyecto, reducir el riesgo de que vuelvan a producirse las patologías que han afectado al templo y dotar al conjunto de una mayor estabilidad que permita reabrirlo al público una vez concluyan las actuaciones.

FINANCIACIÓN DEL ARZOBISPADO

El coste de la intervención asciende a alrededor de 550.000 euros y será asumido inicialmente en su totalidad por el Arzobispado de Valladolid. No obstante, al tratarse de un Bien de Interés Cultural, la institución mantiene abierta la posibilidad de incorporar ayudas y aportaciones de otras administraciones o entidades para contribuir a la recuperación del inmueble.

Juan Carlos Álvarez ha recordado en este sentido que la Archidiócesis desarrolla de forma continuada intervenciones de conservación y mantenimiento en iglesias de su titularidad repartidas por la provincia de Valladolid.

Por su parte, De Bonrostro ha explicado que determinadas construcciones mudéjares pueden presentar patologías relacionadas con la pérdida de cohesión entre las diferentes hojas que forman sus muros, aunque ha precisado que esta circunstancia no implica que este tipo de arquitectura sea necesariamente más frágil.

El arquitecto ha señalado que existen numerosos templos construidos con características similares que mantienen un buen estado de conservación y ha incidido en que las particularidades constructivas de cada edificio y su evolución a lo largo del tiempo condicionan su estado.

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