Los directores, las protagonistas y el director artístico del Liceu. - EUROPA PRESS
BARCELONA, 23 Oct. (EUROPA PRESS) -
El Gran Teatre del Liceu de Barcelona acogerá, del 30 de octubre al 11 de noviembre, una versión de 'I Capuleti e i Montecchi', de Vincenzo Bellini, con la soprano Lisette Oropesa como Giulietta y Raffaella Lupinacci como Romeo, y Caterina Piva y Marina Monzó completando el reparto.
El montaje cuenta con dirección de Riccardo Frizza, que ha destacado las dos caras de la ópera, que por un lado aborda el amor y la pureza y, por el otro, tiene una connotación política: "No sé decir si uno es más importante que el otro", ha dicho en una rueda de prensa de este viernes.
El director, que ya ocupó ese rol en las funciones de hace 10 años, ha destacado que la ópera tiene "una de las mejoras melodías" de todo el repertorio de Bellini, así como algunos de sus solos favoritos de trompa y de arpa.
Ha añadido también que la partitura es muy ligera, con pocos instrumentos, lo que hace que la orquesta tenga que dar una sensación general de ausencia de gravedad.
EL ARGUMENTO
La obra, escrita en 1829 con libreto de Felice Romani, se sitúa en la Verona del siglo XV, donde los Capuleti y los Montecchi están enfrentados, y narra la historia de Giulietta y Romeo, dos enamorados que, a causa del odio que separa a sus familias, solo pueden consumar su unión si mueren juntos.
La ópera de Bellini no se basa en la tragedia de William Shakespeare de 1597, aunque la del inglés sea la versión históricamente más conocida, sino en un relato "ampliamente difundido" desde el Renacimiento escrito en prosa.
Se ha representado de forma intermitente en el Liceu desde su estreno en la temporada de 1854, con un total de 34 funciones desde entonces, siendo las últimas en 2016, también bajo la dirección de Frizza.
"MUCHO SIMBOLISMO" El director artístico de la obra, Allex Aguilera, ha explicado que ha intentado no situarla ni en un mundo del medievo ni en un contexto muy moderno: "He intentado subrayar un poco lo que la música pide".
La escenografía, de "mucho simbolismo", cuenta con 2 paredes con las que Aguilera quiere dar la sensación de no tener escapatoria, así como un río en el que todo concluye y al que solo acude Giulietta.
"En ningún momento me he basado en 'Romeo y Julieta' de Shakespeare", ha declarado el director artístico, diciendo que en esta obra los protagonistas son ya adultos y tienen historia previa, y que se ha querido centrar en el lado político.
LAS PROTAGONISTAS
Oropesa, especialista en Bellini, encarna a Giulietta, que en esta versión "no es un jovencita naif"; la soprano ha destacado el conflicto dramático en la obra, siempre manteniendo la pureza de canto del autor.
"Yo he cantado muchos papeles de Bellini, pero este puede que sea el más bello", ha asegurado, y ha señalado que pese a la emoción a la hora de actuar, como profesionales no pueden dejar que eso les llegue a la voz.
Lupinacci, que hace de Romeo en su debut en el Liceu, ha coincidido con su compañera: "La dificultad radica en hacer emocionar, pero sin dejarse llevar demasiado por las emociones. Realmente el riesgo es perder el control vocal".
"Para mí es más que una reposición, estoy descubriendo nuevas facetas", ha sostenido Lupinacci, reconociendo también el trabajo de los directores y de las demás cantantes.
"ENORME INTENSIDAD EXPRESIVA"
El director artístico del Liceu, Víctor García de Gomar, ha señalado que Giulietta representa la fidelidad, sacrificio y una profunda determinación, con nobleza en el fraseo y una "enorme intensidad expresiva" que pivota sobre la ingravidez.
A su vez, Romeo es un joven "valiente, impulsivo", que se mueve entre la heroicidad y la vulnerabilidad íntima.
García de Gomar ha apuntado que este título puede entenderse como una "elegía por un amor imposible", y ha destacado el rol de Frizza como director, así como las melodías de bel canto de la obra.