Los árboles están luchando por 'respirar' y secuestrar así el dióxido de carbono (CO2) que atrapa el calor en climas más cálidos y secos.
Esto significa que es posible que ya no sirvan como una solución para compensar la huella de carbono de la humanidad a medida que el planeta continúa calentándose, según un nuevo estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Penn State.