VALÈNCIA, 24 Oct. (EUROPA PRESS) -
La gravedad de la inundación que sufrió l'Horta Sud el 29 de octubre de 2024 se explica por la combinación de lluvias extraordinarias, crecidas casi simultáneas en varios barrancos y un territorio intensamente urbanizado.
Así lo concluye una investigación del Instituto de Ingeniería del Agua y Medio Ambiente de la Universitat Politècnica de València (IIAMA-UPV), que reconstruye el episodio a partir de datos de precipitación y de modelos matemáticos capaces de reproducir cómo la lluvia se transforma en escorrentía, cómo el agua arrastra sedimentos y cómo la inundación se extiende por el territorio.
El trabajo, realizado por Carles Beneyto, Jaime Alberto Cachay-Melly, José Ángel Aranda, Miguel Á. Eguibar, Rafael García-Bartual y Félix Francés, investigadores del IIAMA-UPV, ha sido publicado la revista Journal of Hydrology: Regional Studies, tal como ha informado el centro universitario en un comunicado.
Coincidiendo con el segundo aniversario de la dana, el próximo 29 de octubre, el estudio permite comprender mejor lo ocurrido y extraer lecciones para reforzar la prevención frente a las inundaciones repentinas mediterráneas.
LA COINCIDENCIA DE LAS CRECIDAS MULTIPLICÓ LAS APORTACIONES DE AGUA
Una de las principales conclusiones es que la inundación no puede explicarse únicamente por el caudal del barranco de Poyo. De hecho, la mayoría de los barrancos analizados alcanzaron sus máximos entre las 18.30 y las 19.50 horas, lo que hizo que grandes cantidades de agua procedentes de distintos cauces confluyeran en un intervalo de tiempo muy reducido, agravando la inundación.
"Para comprender la magnitud de la inundación, hay que analizar cómo respondieron los distintos barrancos y en qué momento se produjeron sus crecidas. La coincidencia de grandes aportaciones de agua y sedimentos en un intervalo muy reducido fue determinante para agravar la magnitud de la inundación", ha indicado Carles Beneyto, autor principal del estudio.
En este sentido, las simulaciones sitúan la aportación conjunta del sistema en torno a 7.000 metros cúbicos por segundos antes de los principales desbordamientos. "Esta cifra representa una estimación conjunta de las aportaciones de los barrancos, no un caudal medido en un único punto", ha afirmado el investigador del IIAMA.
Además, la secuencia de las precipitaciones resultó "decisiva", ya que las lluvias de la mañana habían humedecido las cuencas, "lo que favoreció una respuesta más rápida e intensa ante las precipitaciones extraordinarias de la tarde", ha explicado Beneyto.
LOS SEDIMENTOS Y LA OCUPACIÓN URBANA AGRAVARON LOS EFECTOS
El estudio estima que los sedimentos representaron aproximadamente el 7% del volumen total de la avenida y alcanzaron alrededor del 19% en los momentos de máximo caudal.
"Estos materiales incrementaron la resistencia al flujo y contribuyeron a reducir la capacidad de evacuación de los cauces, agravando los efectos de la inundación", ha señalado Félix Francés, catedrático de Ingeniería Hidráulica e investigador del IIAMA.
Asimismo, la ocupación de las llanuras inundables, las infraestructuras y las barreras artificiales condicionaron los recorridos del agua y las profundidades alcanzadas. "Los resultados muestran que los impactos dependieron tanto de la magnitud de las crecidas como de su interacción con el territorio", ha pronunciado el Félix Francés.
Para reconstruir estos procesos, los investigadores utilizaron el modelo hidrológico TETIS, desarrollado en el IIAMA, y simulaciones hidráulicas de alta resolución. La reconstrucción reprodujo de forma coherente la extensión general de la inundación observada, aunque presenta limitaciones para representar obstáculos temporales y detalles urbanos que modificaron localmente la circulación del agua.
UNA PLANIFICACIÓN QUE CONTEMPLE EL CONJUNTO DE PROCESOS
En su estudio, que ha contado con financiación del Ministerio de Ciencia e Innovación a través del proyecto TETISPREDICT, el equipo de la UPV advierte que no se puede evaluar episodios de esta complejidad únicamente mediante estimaciones estadísticas de caudales en puntos específicos.
"Una de las principales lecciones es que debemos evaluar conjuntamente la lluvia, la respuesta de las cuencas, el transporte de sedimentos y la ocupación del territorio. Integrar estos procesos es fundamental para mejorar la evaluación del riesgo y la planificación territorial y las medidas de prevención frente a inundaciones extremas en el ámbito mediterráneo", ha concluido Félix Francés.