Save the Children alerta de que la infancia de la dana del 29O "sigue pagando el precio de la crisis climática"

Familias relatan miedo ante las alertas, la necesidad de saber dónde están sus allegados o la preocupación por vivir situaciones similares

Archivo - Una niña monta en patinete, a 25 de diciembre de 2024, en Sedaví, Valencia
Archivo - Una niña monta en patinete, a 25 de diciembre de 2024, en Sedaví, Valencia - Carlos Luján - Europa Press - Archivo
Europa Press C. Valenciana
Publicado: jueves, 22 octubre 2026 12:36

VALÈNCIA, 22 Oct. (EUROPA PRESS) -

La ONG Save The Children ha advertido este jueves de que la crisis climática está teniendo un impacto "cada vez más evidente" en el bienestar de la infancia que, dos años después de la dana que arrasó parte de la provincia el 29 de octubre de 2024, "sigue siendo uno de los colectivos más expuestos a fenómenos meteorológicos extremos, como inundaciones, olas de calor o incendios forestales".

Así lo ha indicado en un comunicado con motivo del Día Internacional de la Lucha contra el Cambio Climático, que se celebra el 24 de octubre. De acuerdo con la organización, los efectos de la dana "siguen presentes en la vida cotidiana de miles de niños, niñas y adolescentes de los municipios afectados". Familias de los municipios afectados por la dana en octubre de 2024 muestran que, más allá de la reconstrucción material, "persisten importantes secuelas emocionales, educativas y sociales".

"Cada episodio de lluvia o una alerta en el móvil vuelve a hacernos a revivir lo que pasó aquel día. Lo que más nos preocupa es que una emergencia nos pille separados. Hemos necesitado apoyo económico para recuperarnos, pero también algo igual de importante: sentir que no estamos solos y que no tendremos que volver a pasar por lo mismo", explica una madre de una familia afectada por la dana cuyo testimonio recoge la entidad.

El miedo ante las alertas meteorológicas, la necesidad de saber dónde se encuentran sus familiares o la preocupación por volver a vivir una situación similar "siguen formando parte de su día a día". "En mi casa el miedo es la consecuencia más grande para mi hija. A diario pregunta por el tiempo, en caso de que llueva nos pide que no vayamos a trabajar y que no nos movamos de casa. También requiere de ayuda psicológica", puntualiza la madre de la familia afectada.

Según la ONG, muchos niños y niñas y sobre todo adolescentes han crecido y vivido en situación de "continua emergencia", hecho que produce un efecto de "desgaste" en su salud mental. "A los niños y niñas cuando oyen o ven las noticias sobre tiempo o el clima les preocupa muchísimo que no le pase nada a nadie, que la gente esté avisada y que puedan reaccionar a tiempo o hacer lo que se aconseja", ha detallado Inmaculada Caplliure, madre de un niño en Sedaví.

DIEZ AVISOS DESDE 2024

Desde la dana de 2024, la Comunitat Valenciana ha registrado diez avisos meteorológicos rojos por precipitaciones y además ha habido avisos rojos por calor extremo y decenas de avisos naranjas y amarillos emitidos por Aemet. Desde la dana en 2024 se han enviado también una treintena de alertas de protección civil ES-Alert.

La organización ha recalcado que la crisis climática "no es una amenaza futura, sino una realidad que está afectando a millones de niños y niñas en Europa y en España". Según datos de Save the Children, los niños nacidos en 2020 "podrían enfrentarse, de media, a casi siete veces más olas de calor que sus abuelos, 2,8 veces más crecidas fluviales y 2,6 veces más sequías si el mundo mantiene la actual trayectoria de emisiones".

Según el informe Nacer durante la crisis climática 2, las familias con menores recursos viven en hogares más vulnerables a inundaciones o calor extremo y tienen menor capacidad de adaptación. En España, comunidades como la Comunitat Valenciana, Andalucía, Murcia, Castilla-La Mancha y Extremadura concentran a un mayor número de niños y niñas afectados por la combinación de pobreza y crisis climática. Hay 1.321.000 niños, niñas y adolescentes en situación de riesgo o exclusión social (Arope) en esas cinco comunidades autónomas.

"La crisis climática supone también una crisis de derechos de la infancia. Los niños y las niñas son quienes menos han contribuido a provocar esta crisis, pero serán quienes sufrirán una mayor parte de sus consecuencias", ha advertido Rodrigo Hernández, director de Save the Children en Comunitat Valenciana.

AFECCIÓN A LA EDUCACIÓN La educación sigue siendo uno de los derechos de la infancia "más afectados" por los fenómenos meteorológicos extremos ya que "cientos de miles de jornadas lectivas se han perdido desde la dana". El pasado 2 de octubre la suspensión de clases por las lluvias afectó a casi 412.000 alumnos y alumnas de la Comunitat Valenciana y esta semana un nuevo episodio de lluvias "ha obligado a cerrar centros educativos en decenas de municipios y ha dejado sin actividad lectiva a más de 100.000 estudiantes, con especial afectación en las comarcas de la Safor y Marina Alta".

"Más allá de aprender matemáticas, los centros educativos son lugares donde niños y niñas encuentran seguridad, rutinas y apoyo para crecer y desarrollarse", ha apuntado Hernández, quien añade que el colegio también es un espacio que ofrece otros servicios, como el comedor, que garantiza el derecho a una alimentación saludable del alumnado con mayor vulnerabilidad socioeconómica.

Las familias señalan que el impacto de la dana sobre la educación no se limitó a la interrupción temporal de las clases. Los cambios de centro educativo, los desplazamientos a otros municipios, la pérdida de rutinas y las dificultades emocionales han "condicionado" la recuperación educativa.

Así, en Paiporta y Sedaví, municipios de la comarca de l'Horta Sud, que fue la más afectada por los estragos de la dana de 2024, familias que han participado en grupos de diálogo de Save the Children destacan que factores como "el miedo, los problemas de conciliación, el deterioro económico o la inseguridad ante nuevas alertas meteorológicas han dificultado la vuelta a una normalidad plena".

Algunas madres explicaron que, cuando el cielo se oscurece o se producen episodios de lluvia intensa, dudan sobre si llevar a sus hijos e hijas al colegio.

Los efectos de los fenómenos meteorológicos extremos no afectan por igual a todas las familias. Algunas familias relatan situaciones de viviendas con "humedades persistentes, dificultades para afrontar alquileres más elevados, pérdida de ingresos y obstáculos para costear actividades educativas, deportivas o de ocio". Todo ello "repercute directamente en derechos fundamentales de la infancia, como la educación, la salud, el juego o la participación social".

"Las emergencias climáticas no son solamente una cuestión medioambiental, sino que también son una cuestión de derechos de la infancia y de igualdad de oportunidades. Desde Save the Children hemos trabajado con la infancia afectada por la dana y hemos visto el impacto que estos fenómenos tienen en su presente. Pero también sabemos que la crisis climática condicionará su futuro", ha concluido Rodrigo Hernández.

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