Actualizado 01/06/2006 18:05

Una exposición en el Museo Diocesano de Barcelona reúne un centenar de obras de Andy Warhol

BARCELONA, 1 Jun. (EUROPA PRESS) -

Una exposición en el Museo Diocesano de Barcelona reúne un total de 110 obras de Andy Warhol que muestran el lado más íntimo del máximo exponente del Pop Art, pero también su faceta más popular.

Las obras, en su mayoría inéditas, proceden de coleccionistas privados americanos, italianos y franceses y abarcan la trayectoria artística de Warhol desde 1957 hasta sus últimos trabajos realizados en 1987, según explicó hoy el comisario de la exposición, Gianfranco Rossini, que conoció al artista en 1974.

Rossini destacó que del total de obras expuestas, 80 son piezas "únicas" de Warhol, a las que se suman retratos del artista a cargo de Hans Namuth y Mimmo Jodice así como un conjunto de 28 fotografías de Dino Padriali capturadas en 1975.

La muestra, que ya se ha visto en Italia y se anticipa un año a la celebración del vigésimo aniversario de Andy Warhol, reúne algunas de sus primeras producciones, entre ellas la serie 'Gold Book' (1957) de 20 dibujos realizados a partir de la técnica 'blotted line', que consiste en extender tinta o acrílico por una superficie pulida para después ser trasladada a papel.

Siguiendo el mismo sistema crea en 1962 'Seven drapes', estudio para un motivo de decoración repetitiva que también se exhibe en la muestra.

A partir de los años 60, Warhol se dirige hacia la creción de obras personales no vinculadas a su actividad publicitaria sino basadas en imágenes comerciales. En pleno clima expresionista abstracto crea sus primeras obras centradas en la Coca-Cola, tal y como refleja la muestra con la litografía 'Three Coca-Cola bottles' (1962).

Tras el éxito alcanzado con este firma, Andy Warhol propone una serie de imágenes análogas de objetos comerciales realizadas mediante procedimientos mecánicos. De este periodo destaca en la exposición 'Flowers', que forma parte de la serie del mismo nombre que el artista realizó en distintos soportes, medidas y colores.

Uno de los principales atractivos de la muestra son dos vestidos elaborados con imágenes del envase de la sopa Campbell, célebre símbolo de la obra de Warhol. Ambos datan de 1968 y están estampados sobre algodón y celulosa.

La exposición prosigue con los retratos de personajes famosos que Warhol realizó a principios de los años 70, entre los que destacan Mick Jagger, Mao Tse-Tung, Liza Minelli y su padre, Vincent Minelli.

La organizadora de la muestra, Charo San Juan, destacó que las obras dedicadas a Liza Minelli, realizadas con distintos fondos y encuadres, constituyen obras "raras y únicas", ya que la cantante nunca autorizó a Warhol la reproducción seriada de su imagen.

La muestra recoge también la famosa serie 'Ladies & Gentleman' (1975), dedicada a un grupo de amigos aficionados a disfrazarse imitando el aspecto de sus héroes y estrellas favoritas.

La serie de obras sobre frutas 'Space fruits', un tema inédito en él hasta entonces, que prosiguió con 'Grapes' se exponen también en esta exposición, que ofrece la oportunidad de contemplar la refinada 'Diamond dust shoes', elaborada con polvo de diamante sobre tela y cartón.

Retratos de personajes de la cultura europea como Mildred Scheel o Kimiko marcan la obra de Warhol, asi como de su amigo Joseph Beuys, protagonista del arte conceptual europeo, protagonizan la obra de Warhol a principios de los años 80, cuando el artista realiza también 'Camouflage', como respuesta irónica a la guerra, y 'After Munch'.

SERIE DE MARILYN.

La muestra, que se podrá visitar hasta el 9 de julio, constituye un testigo de la fascinación de Warhol por el mito de Marilyn, a quien inmortalizó en numerosos retratos. Así, la exposición recoge la serie 'Sunday B. Morning', en las que el artista invita al comprador a estampar su firma.

Embrujado por la ciudad de Nápoles, donde sus obras tuvieron una excelente acogida, el genio del pop art crea 'Vesuvius', dedicado al volcán, mientras que de sus últimos trabajos destaca el inquietante retrato de Lenin sobre un fondo rojo que, junto a un retrato del artista, ponen fin a la exposición.

El conservador del Museo Diocesano, Josep Maria Martí Bonet, explicó que esta exposición se enmarca en la voluntad del centro "de abrir diálogos con el arte más moderno" y recordó que el pop art "ha sido capaz de conectar con el pueblo".