Bilbao, San Sebastián y Vitoria y sus respectivas áreas de influencia concentran menor riqueza que la media vasca

Bilbao
Europa Press
Publicado 27/12/2018 16:25:41CET

Alto Deba, el Duranguesado o el Goierri presentan niveles de renta superiores a otras zonas no urbanas, según un informe de BBVA Research

BILBAO, 27 Dic. (EUROPA PRESS) -

La renta per cápita de las áreas capitalinas de Euskadi, integradas por Bilbao, San Sebastián y Vitoria, y sus respectivas áreas de influencia, es de un 99,5% con respecto a la media de la comunidad autónoma.

"Ello puede estar asociado a la existencia de núcleos poblacionales, más allá de las tres capitales, con importantes actividades industriales o intensivas en conocimiento, caso del Alto Deba, el Duranguesado o el Goierri, por ejemplo, caracterizados con niveles de renta superiores a otras zonas no urbanas", según recoge el observatorio 'Tendencias en la urbanización: riesgos y oportunidades' de BBVA Research.

Este informe señala que las tres capitales vascas y sus áreas de influencia ocupan un 16% de la superficie, concentran más de siete de cada diez afiliados a la Seguridad Social (74,5%), lo que supone un punto por debajo de la media estatal (75,4%). En cuanto al conjunto de la población, un 71,7% se concentra en las ciudades.

El observatorio de BBVA Research afirma que la gestión de la contaminación, la cooperación entre ciudades y la aplicación de tecnologías 'big data' en la actividad urbana son algunos de algunos de los retos a los que se enfrentan las grandes urbes.

ECONOMÍAS DE ESCALA

"Las ciudades son lugares donde se concentra la población, facilitando la existencia de economías de escala y aglomeración, lo que las convierte en espacios de oportunidad para el desarrollo económico y la mejora del bienestar social. Pero también soportan costes crecientes, cuyas señales más evidentes son la contaminación, la congestión o los elevados precios de la vivienda", indica, para añadir que ciudades de un tamaño intermedio pueden llegar a ser "más dinámicas o dar lugar a una mejor calidad de vida que las megaciudades".

En este sentido, el estudio subraya que el tamaño no es el único factor que influye en el desarrollo de las ciudades. "El tamaño óptimo de una ciudad puede alterarse a través de múltiples factores, como mejores infraestructuras, una mejor gobernanza, la especialización sectorial, la apertura de la economía, o el mayor tamaño del país y de las empresas", explica.

A estos factores se unen también las nuevas tecnologías, que pueden contribuir a desplazar el límite de crecimiento en ciudades grandes (con una disminución de la congestión), pero también facilitarlo en ciudades de menor tamaño (reduciendo virtualmente las distancias y, por tanto, sus costes asociados).

Respecto a la concentración urbana española, el estudio indica que se caracteriza por una población relativamente concentrada en grandes áreas metropolitanas, y con un proceso de urbanización más avanzado que en Europa. Las áreas urbanas representan un 23% del territorio, concentran más del 60% de la población y producen casi el 70% del PIB.

TRANSMISIÓN DE CONOCIMIENTO

"Las ciudades favorecen el aumento de la actividad, y la concentración que en ellas se produce permite un uso más eficiente de los recursos, ya que reduce los costes de transporte, hace más eficientes las infraestructuras o facilita la transmisión de conocimiento", asevera.

En España se observa una correlación elevada entre el tamaño de las ciudades y el grado de especialización en sectores de alta tecnología, lo que tiene retornos en los procesos de innovación. Ligado al alto capital humano y a la necesidad de fomentar economías de escala, se produce en las ciudades un mayor despliegue tecnológico y un mayor desarrollo del comercio y la administración electrónicos, en relación a las áreas no urbanas.

Así, Madrid y Barcelona lideran la generación de patentes de alta tecnología per cápita, con más de 10 patentes por millón de habitantes en el promedio 2002-2012. Sin embargo, también destacan algunas áreas caracterizadas por una fuerte vocación industrial, como el País Vasco (en torno a seis patentes por millón de habitantes).

Sin embargo, el tamaño óptimo de una ciudad puede variar por múltiples factores, como mejores infraestructuras, mejor gobernanza, especialización sectorial, apertura de la economía o el mayor tamaño del país y las empresas. "Algunas de éstas son clave para justificar que las capitales vascas destaquen", apunta el observatorio.

RETOS PARA LAS CIUDADES

Para los autores del estudio, la gobernanza de las ciudades enfrenta diversos retos, en un contexto cambiante, en el que se debe compatibilizar el incremento de la demanda y de la movilidad, con la necesidad de reducir los costes asociados a ellas, el cambio tecnológico y los cambios demográficos. Para ello, la cooperación entre ciudades y áreas urbanas "aparece como un instrumento útil".

En su opinión, esto puede serlo especialmente para las ciudades pequeñas y medianas que, a través de la formación de redes, pueden formar mercados conjuntos, o encontrar las economías de escala inherentes al tamaño, sin tener que sufrir los costes del mismo. "Para continuar mejorando su renta y bienestar, por tanto, las ciudades deben afrontar estos importantes retos. Algunos de ellos están incluidos en la Estrategia Europa 2020", recuerda.

En España 60 ciudades forman parte del Plan Nacional de Ciudades Inteligentes, cuyo propósito es el de facilitar la transformación de las urbes hacia Ciudades Inteligentes. "Las estrategias de innovación de las ciudades vascas, que no destacan por su tamaño, serán claves a futuro", asevera.

Por último, indica que el 'big data' es una oportunidad para mejorar el gobierno y la vida de las ciudades. "La existencia de indicadores en tiempo real favorecen la toma de decisiones o la evaluación de las políticas implementadas por las administraciones. Gracias a las nuevas tecnologías, las administraciones podrán analizar de manera más certera eventos o políticas concretas", concluye.

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