Archivo - El Lehendakari Imanol Pradales - Iñaki Berasaluce - Europa Press - Archivo
BILBAO, 24 Ago. (EUROPA PRESS) -
El Lehendakari, Imanol Pradales, reivindica la renovación del humanismo en Euskadi como "anclaje" ante "la zozobra", la incertidumbre y la "inestabilidad". Además, defiende "un Gobierno de vanguardia" que asegure las estructuras institucionales para "convivir y desarrollarse colectivamente "sin dejar a nadie atrás".
En un artículo en Linkedin, titulado 'El humanismo, anclaje ante la zozobra', Pradales recuerda la frase de Jose María Arizmendiarrieta, sacerdote que sentó las bases del cooperativismo en Euskadi, publicada en 'Trabajo y Unión' en agosto de 1964: "No hay comunidad allí donde se desdibuja el perfil de la persona"
Tras considerar que se trata de "una idea totalmente vigente y necesaria para no perder el norte" en los tiempos que se viven, destaca que "comunidad" y "persona" son dos conceptos de una corriente de pensamiento que inspiró a Arizmendiarrieta, al Lehendakari José Antonio Agirreal, y a muchos líderes vascos de su generación. "Agirre vio en esta corriente elementos comunes con la tradición política vasca, y una puerta abierta para reformularla", asevera,
Según indica, "el personalismo se opuso al totalitarismo y al fascismo, y trascendió las ideologías que propugnaban la primacía del Estado, el mercado o el individuo". "Dio centralidad al ser humano, que se desarrolla y alcanza su plenitud desde el compromiso con la comunidad. Abrió un cauce para el desarrollo de los Derechos Humanos, el proyecto de una nueva Europa, el multilateralismo y el Estado de Bienestar. Proporcionó un suelo firme para el fortalecimiento de la democracia, la libertad y la justicia social", añade.
Estos principios, subraya Imanol Pradales, fueron defendidos por el Lehendakari Agirre en el Gobierno y en el exilio. "Promulgó y practicó la 'libertad responsable' como causa política, en el frente y en la retaguardia, en Euskadi y en el exilio, y trabajó incansablemente por la unidad, porque sabía que un pueblo cohesionado y resiliente era el mejor refugio ante la desgracia y la única garantía de futuro", manifiesta.
Transcurrido casi un siglo, en este año en el que se celebra el 90 aniversario del primer Gobierno Vasco, Pradales vuelve a rememorar su legado. "Con la recuperación del autogobierno tras la dictadura franquista, nuestro pueblo pudo resurgir retomando esta cultura sociopolítica anclada en su tradición, y la adaptó a los retos del momento", añade.
Tal como resalta, Euskadi "levantó una arquitectura institucional inspirada en aquellos principios y valores que ha sido renovada constantemente, manteniendo siempre el hilo conductor de un modelo de desarrollo humano sostenible, así como el compromiso con el bien común", que eran los "principios éticos, desarrollo económico y justicia social". "El modelo que hemos defendido siempre y que nos corresponde actualizar y renovar", mantiene.
EN TIEMPOS DE INESTABILIDAD
En estos días de "enorme inestabilidad", en los que "guerras y crisis se suceden a gran velocidad, generando una creciente sensación de inseguridad, fragilidad y vulnerabilidad", señala que "no pocas personas sienten que se están perdiendo la estabilidad y el bienestar disfrutado durante décadas".
"Y miran al futuro con incertidumbre y preocupación. La pregunta es: ¿qué es lo que podemos hacer? ¿Qué hacer cuando los cimientos se tambalean y el futuro se antoja un lugar hostil y plagado de interrogantes? Lo primero, admitir que no existen fórmulas mágicas, tampoco atajos", subraya.
Tras rechazar la "idealización del pasado" que, a su juicio, solo conduce a "reconstruir una realidad edulcorada que, sencillamente, nunca existió", apela a "aprender de quienes nos precedieron". "Nuestra tradición sociopolítica nos enseña que es nuestra obligación actualizar la concepción del 'humanismo', que debe ser nuestro anclaje en estos días de zozobra", indica.
Por ello, defiende "el humanismo en las relaciones internacionales, la política, la economía, las relaciones sociales y personales", aplicado a nivel "global y local, como ventana a la esperanza en un contexto de interdependencia a todos los niveles".
En este sentido, aboga por "un mundo que no obligue "a millones de personas a poner su vida en riesgo para huir de la miseria, la persecución o la falta de oportunidades; un mundo que no se rija por la ley del más fuerte, o en el que las personas no sean esclavas de un nuevo tecnofeudalismo".
Imanol Pradales reivindica "un mundo en el que la riqueza y el poder no estén concentrados en unas pocas manos y en el que el progreso tecnológico esté al servicio de las personas y no al revés". "Este es el camino que tenemos que seguir recorriendo en Euskadi en este siglo XXI, dando centralidad a la persona y a su promoción integral, para que pueda desarrollar su libertad y dignidad en relación con los demás y dentro de una comunidad", asevera.
En su opinión, "ser libre implica también participar, comprometerse y contribuir a la sociedad: libertad responsable, derechos y obligaciones, asumir responsabilidades, comprometerse y remar a favor del bien común". "El deber de un Gobierno de vanguardia debe dirigirse a asegurar y enriquecer las estructuras institucionales que permitan a las personas cooperar, convivir y desarrollarse colectivamente, sin dejar a nadie atrás, porque solo así podremos ofrecer como país las oportunidades para el desarrollo y bienestar integral de las personas", sostiene.
AUTOGOBIERNO Y HUMANISMO
Para Pradales, "el devenir de Euskadi desde la aprobación del Estatuto de Gernika de 1979 muestra, con evidencias empíricas contrastadas internacionalmente, que el uso responsable y razonable del autogobierno vasco, basado en la tradición sociopolítica del humanismo, ha permitido desarrollar una modelo propio y diferenciado de desarrollo socioeconómico" en el que se han integrado "competitividad, equilibrio y cohesión social,".
También remarca que ha permitido, a la par, "construir comunidad vasca y enfrentar los grandes desafíos" que han interpelado a Euskadi durante décadas. "Nuestro éxito en estos días de incertidumbre pasa por acertar nuevamente en la actualización de las enseñanzas de quienes nos precedieron, en ser efectivos a la hora de adecuar y renovar el humanismo", enfatiza.
El Lehendakari concluye con un llamamiento a "no dejar nunca a nadie de lado", para que todos los vascos puedan "seguir gozando de oportunidades para desarrollar una vida plena". "Tengo máxima confianza en que la sociedad vasca, todas y todos trabajando de la mano y con un propósito común, seremos capaces de lograrlo", afirma.