Publicado 28/11/2020 10:24CET

La detección precoz, principal herramienta para el tratamiento efectivo de los Trastornos de la Conducta Alimentaria

Bascula
Bascula - GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / - Archivo

   Los expertos alertan de que aunque estas enfermedades afectan especialmente a mujeres jóvenes, está aumentando entre los hombres

   BADAJOZ, 28 Nov. (EUROPA PRESS) -

   La detección precoz es la principal herramienta para combatir los Trastornos de la Conducta Alimentaria, por lo que se hace imprescindible "intervenir antes de que los pensamientos irracionales acerca del peso o de la alimentación se instauren de forma más intensa o de que haya consecuencias físicas favorece un buen pronóstico".

   Así lo destaca el psiquiatra de Quirónsalud Clideba, Antonio Gil Flores, con motivo de la celebración, este próximo lunes 30 de noviembre, del Día Internacional de la lucha contra los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), respecto del que explica que por las características de estas enfermedades es difícil trabajar en la prevención.

   "Como en cualquier otro trastorno mental, hay múltiples factores que influyen tanto en la aparición como en el mantenimiento de un TCA", que van desde factores genéticos (existe mayor riesgo en personas que tengan familiares con TCA), a la edad y el sexo (mayor riesgo en mujeres jóvenes), así como que haya existido sobrepeso previamente, cambios en la pubertad o baja autoestima.

   También influyen "factores familiares y socioculturales, como la preocupación excesiva en casa acerca del peso o la alimentación, malos hábitos alimentarios desde la niñez", así como los ideales de belleza que existen en nuestro entorno, que "valoran muy positivamente la delgadez mientras que condenan el sobrepeso y la obesidad", destaca Antonio Gil.

   Para el psiquiatra de Quirónsalud Clideba, "resulta difícil en muchas ocasiones por la cantidad de influencias negativas que podemos observar en nuestro entorno", y en este sentido, "la imagen de la delgadez asociada al éxito que vemos en medios de comunicación es accesible a todo el mundo, lo que incluye a personas vulnerables a un transtorno de la conducta alimentaria".

PROMOVER LA AUTOESTIMA

   Ante esta situación, se puede trabajar en los diversos ámbitos "para promover la autoestima, la inteligencia emocional o la adquisición de hábitos de vida saludables contando con la ayuda de los padres y de los centros educativos, o concienciar de la gran diversidad corporal que hay en nuestra sociedad, utilizando redes sociales u otros medios de comunicación", explica este especialista.

   Aunque Gil Flores destaca la importancia de detectar lo antes posible la enfermedad, la realidad es que "en ocasiones estos trastornos pueden dar síntomas anodinos, como mayor preocupación por la imagen corporal, por el peso o por la alimentación, preocupaciones que pueden aparecer en la adolescencia de forma habitual".

   Es cuando estas preocupaciones empiezan a tener consecuencias como no comer ciertos alimentos o que se evite comer con la familia, cuando "podemos ponernos más alertas", ya que "en muchas ocasiones, los adolescentes no van a contar estos pensamientos en casa y los padres se percatan de estas conductas más tarde, al observar que se ha tirado comida o cuando aparecen síntomas físicos, como la delgadez asociada a no tener una alimentación adecuada, la amenorrea en chicas (falta de menstruación), cansancio, irritabilidad", explica.

   A esto hay que sumar el riesgo causado por numerosas páginas web que abordan desde un punto de vista positivo enfermedades como la anorexia y la bulimia y que, en la práctica, pueden condicionar a personas con factores de riesgo.

   Unas web se han visto reforzadas por la existencia en los últimos años de grupos de WhatsApp con esta misma ideología, ante lo que Gil Flores recomienda "una mayor implicación de los padres en lo que ven sus hijos por Internet, que se pueda hablar en casa de lo que se consulta en las redes puede poner a los padres sobre aviso y actuar en consecuencia", señala.

   Ante la sospecha de que exista un TCA lo principal es acudir a los profesionales indicados, y en estos casos, además de los especialistas en Salud Mental, tanto Psiquiatría como Psicología, "es adecuado un seguimiento por el Médico de Familia o el Pediatra, para descartar cualquier consecuencia que haya tenido la desnutrición en el paciente", señala el experto.

   También es recomendable, apunta, la valoración por parte de Endocrinología, si existiera desnutrición grave o alteraciones hormonales, o por Ginecología, en el caso de las chicas que hayan tenido retrasos en la menstruación o ausencia total de ella, ya que "una vez se ponga al paciente en tratamiento, la colaboración de la familia es fundamental", apunta Gil Flores.

PATRONES COMUNES

   No existe un perfil específico de las TCA, aunque sí hay ciertos patrones, de tal forma que "lo primero que destaca es que la mayoría de personas con TCA suelen ser del sexo femenino, aunque la incidencia en hombres está aumentando", apunta el psiquiatra de Quirónsalud Clideba.

   En términos generales, en el caso de las personas con anorexia nerviosa "suelen ser autoexigentes, perfeccionistas, con un carácter más obsesivo, centradas en los logros académicos o laborales", mientras que en cambio, las personas con bulimia "suelen tender más a la inestabilidad emocional y pueden desarrollar otro tipo de conductas impulsivas, como el consumo de sustancias o las autolesiones".

   Existen otros trastornos, como puede ser el trastorno de atracones, en el que el paciente presenta episodios de ingesta compulsiva sin que haya vómitos o purgas posteriormente y que tiene como consecuencia principal el aumento de peso, mientras que otros trastornos son más típicos de la infancia, como la pica, que consiste en ingerir objetos sin valor nutritivo, como tiza o tierra.