Archivo - Sesión del Consejo de Seguridad de la ONU sobre Sudán y Sudán del Sur (archivo) - Bianca Otero / Zuma Press / Europa Press - Archivo
MADRID 24 Oct. (EUROPA PRESS) -
El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha condenado enérgicamente los ataques con drones del pasado 19 de octubre en la región de Abyei, en disputa con Sudán del Sur, que dejaron más de 150 muertos y decenas de heridos, y ha reclamado una investigación rápida y exhaustiva de los hechos para llevar a sus responsables ante la Justicia.
Los miembros del Consejo de Seguridad han expresado en un comunicado su "más sentido pésame" a los familiares de las personas fallecidas y a las comunidades afectadas por los ataques, al tiempo que han trasladado sus deseos de una "pronta y completa recuperación" a los heridos.
El órgano de Naciones Unidas ha manifestado también su profunda preocupación ante la posibilidad de que aumente el balance de víctimas mortales. La Fuerza Provisional de Seguridad de la ONU para Abyei (UNISFA) continúa verificando el número de fallecidos, por lo que las cifras definitivas todavía están pendientes de confirmación.
En su escrito, el Consejo ha recordado que el Derecho Internacional Humanitario (DIH) prohíbe expresamente los ataques contra la población y los bienes civiles, y ha señalado que este tipo de acciones "podrían constituir crímenes de guerra".
En este sentido, ha insistido en que todas las partes implicadas en conflictos armados deben cumplir las obligaciones establecidas por el DIH para garantizar la protección de los civiles y ha exigido una investigación "completa, transparente y rápida" que permita esclarecer lo sucedido y determinar las responsabilidades correspondientes.
Por otra parte, el Consejo de Seguridad ha reiterado que Abyei debe mantenerse desmilitarizada y sin presencia de fuerzas armadas, con la única excepción de la UNISFA. Por ello, ha instado a todos los actores presentes en la zona a poner fin tanto a las operaciones militares como a la ocupación del territorio.
Por último, los miembros del organismo han reafirmado su respaldo a la misión de Naciones Unidas y han subrayado la necesidad de que "todas las partes" cooperen con ella. El objetivo, han señalado, es garantizar la seguridad de la población civil, del personal humanitario y de los efectivos encargados de las labores de mantenimiento de la paz.
La guerra civil en Sudán estalló en abril de 2023 a causa de las fuertes discrepancias en torno al proceso de integración del grupo paramilitar en el seno de las Fuerzas Armadas, situación que provocó el descarrilamiento de la transición abierta tras el derrocamiento en 2019 del régimen de Omar Hasán al Bashir, ya dañado tras la asonada que derribó al entonces primer ministro, Abdalá Hamdok.
El conflicto, marcado por la intervención de varios países en apoyo a las partes en guerra, ha sumido al país en una de las mayores crisis humanitarias a nivel mundial, con millones de desplazados y refugiados y ante la alarma internacional por la propagación de enfermedades y los daños sufridos por infraestructuras críticas, que impiden atender a cientos de miles de damnificados.