Contra todo pronóstico: La historia de Shaysta y su amor por la pintura

Actualizado 13/07/2019 13:12:09 CET
Shaysta, una niña desplazada en Afganistán, dibuja con su pie
WORLD VISION - Archivo
Shaysta Shaysta

MADRID, 13 Jul. (Por Eloisa Molina, coordinadora de comunicación de World Vision) -

¿Qué harías si tuvieras una mente talentosa pero no pudieras expresarte de la manera en que lo puede hacer una persona sin limitaciones? ¿Te retirarías, te quedarías en casa y cerrarías
todas las puertas?

Shaysta, de 13 años, y su familia, viven en un área en Herat designada para desplazados internos. Originaria de la provincia de Paktia, la familia huyó de la guerra, los conflictos internos y las malas condiciones económicas, aterrizando en Herat, donde tuvieron que comenzar su vida desde cero.

Para Shaysta, la vida tiene un conjunto de sensaciones diferentes del que tiene para la mayoría. Nació sana, como la mayoría de los niños del mundo, pero un accidente le provocó una discapacidad física permanente y un trastorno del habla. Shaysta no puede hablar correctamente; las palabras y los sonidos que salen de su boca solo los entienden su madre y su familia.

"Tenía solo un año de edad cuando se cayó de un columpio en un parque", dice Rashma, la madre de Shaysta. "Ella lloró mucho. La llevamos a un médico y sencillamente le recetó pastillas para dormir. Le di una pastilla casi todas las noches durante un año". Sin las pastillas Shaysta lloraría toda la noche, sin poder dormir.

UNA NIÑA MUY ESPECIAL

Fue en el segundo cumpleaños de Shaysta cuando su madre se dio cuenta de que era diferente a sus hermanos, no podía hablar ni estar de pie. Los días pasaron y Shaysta estaba creciendo. Vio que sus hermanos y hermanas podían caminar, jugar juntos e ir a la escuela, pero ella tenía que quedarse en casa todo el tiempo. Según su madre, Shaysta "sufría de estrés e insomnio."

Tomaba pastillas contra la depresión y no comía adecuadamente. "Desde la edad de cuatro años, cuando ya comenzó a decir palabras, me expresó muchas veces que estaba cansada de este tipo de vida".

Para escapar de la oscuridad, Shaysta comenzó a buscar su propia pequeña luz. "Me di cuenta de que cada vez que sus hermanas y sus hermanos hacían la tarea escolar, ella se arrastraba hacia ellos, cogía su lápiz y su cuaderno y comenzaba a dibujar líneas en el papel", dice su madre.

"Para ser sinceros no sentí que fuera muy importante. Tenía muchas otras cosas de las que preocuparme en lugar de la situación de Shaysta o su interés en la pintura", añade.

Pero Shaysta había descubierto algo maravilloso: incapaz de usar sus manos, comenzó a pintar las imágenes de su mundo con sus pies.

UN BARCO DE RESCATE PARA LOS DESPLAZADOS INTERNOS

En 2015, World Vision inició un proyecto titulado 'Salud y protección de emergencia para personas desplazadas' cuyo objetivo era proporcionar servicios de emergencia de salud, asesoramiento sobre traumas, apoyo psicosocial y servicios de protección infantil a los desplazados internos de Herat.

El proyecto arrancó con ocho clubes juveniles dentro de las escuelas de desplazados internos. Estos clubes permiten el acceso de niños de 6 a 12 años y adolescentes de 12 a 18 años a servicios de protección y asesoramiento psicológico para experiencias de estrés agudo, dolor, trastorno depresivo de moderado a grave y trastorno de estrés postraumático, en sesiones específicas de género. A través de las sesiones, los niños y los jóvenes aprenden a superar situaciones difíciles y cómo lidiar con los altibajos de la vida.

La hermana de Shaysta, Zohra, es una participante activa en el club juvenil de su escuela. Un día, Zohra le preguntó a su madre si también podría llevar a Shaysta al club. "Cuando Zohra me contó sobre las sesiones, le dije que probablemente era para niños sanos, no para niños como Shaysta", dice Rashma. Pero Zohra insistió, y al día siguiente Rashma la acompañó al club de jóvenes para hablar con el consejero.

"Cuando Rashma me habló de su hija, la alenté a que trajera a Shaysta al club", nos cuenta Fershta, trabajadora de World Vision que en seguida se sorprendió de la pasión y el enfoque que Shaysta puso en su arte. "Dibujó líneas y diferentes formas con el pie sin ninguna enseñanza inicial, incluso mejor que un niño sano".

Desde entonces, Shaysta ha sido un miembro reconocido y popular del club juvenil. A pesar de su incapacidad para hablar, escucha activamente las charlas del consejero sobre habilidades para la vida y recibe asesoramiento individual. World Vision no solo le ha ofrecido asesoramiento psicosocial a Shaysta, sino que también ha enseñado a su madre Rashma cómo interactuar con su hija con respeto y cómo responder a sus necesidades emocionales.

"NO ES LA MISMA SHAYSTA"

Rashma nota perfectamente la diferencia en su hija. "Ahora come muy bien. Se despierta temprano por la mañana con energía y una sonrisa en su rostro. Incluso duerme mejor por la noche", explica. Además, "a través de World Vision ha recibido muchos artículos de pintura. No es la Shaysta que era antes de asistir al club juvenil", reconoce.

Después de participar en estas sesiones, las habilidades de pintura de Shaysta mejoraron y es capaz de expresar mejor su mundo interior, su talento y su perspectiva del mundo a través de su arte. Las sesiones del club juvenil no solo han mejorado la resistencia psicológica y emocional de Shaysta, sino que también han motivado a otros estudiantes a aprender de su pasión y arte.

"Es una buena pintora", dice Fershta, "incluso ha comenzado a enseñar a algunos de los otros estudiantes a dibujar, ha hecho muchos amigos en el club", precisa.

Shaysta es capaz de expresarse lo suficiente como para transmitir la gratitud que siente hacia las personas que han abierto su mundo.

World Vision es una de las primeras organizaciones en implementar la nueva Guía de Intervención Humanitaria del Programa de Acción por la Salud Mental (mhGAP, por sus siglas en inglés) cuyo objetivo es trabajar los estándares de atención en salud mental y apoyo psicosocial. A través del apoyo de este proyecto, se ha podido satisfacer las necesidades de salud y protección de 48.045 personas desplazadas en Herat en el transcurso de dos años.

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