La crisis invisible del Lago Chad

Actualizado 23/08/2016 9:54:43 CET
Desplazados por el conflicto de Boko Haram en Níger
VINCENT TREMEAU/OXFAM
   

Oxfam advierte de que la verdadera magnitud de la crisis se desconoce y hace falta incrementar la ayuda con urgencia

MADRID, 23 Ago. (Por Sultana Begum, asesora de política humanitaria de Oxfam) -

He pasado el último mes en África Occidental y en concreto en la región de la cuenca del Lago Chad, una zona poco conocida del mundo que cubre el noreste de Nigeria, Níger, Chad y Camerún. Aquí, un violento conflicto de siete años que implica a un grupo conocido como Boko Haram y las operaciones militares para combatirles se siguen cebando. Este sangriento conflicto ha tenido como resultado la crisis de desplazamiento que más rápido crece en África y una de las mayores crisis humanitarias del mundo actual.

El año pasado una de cada 15 personas que murieron en el mundo como resultado directo de un conflicto violento fallecieron en Nigeria. 20 millones de personas en toda la región están afectadas por este conflicto, 2,6 millones de personas se han visto desplazadas a la fuerza de sus hogares, 9 personas necesitan ayuda inmediata que les salve, 7 millones de las cuales se encuentran en Nigeria. Sin embargo, pese a estos datos, el conflicto sigue siendo invisible y desatendido en gran medida por el mundo.

Hace unas semanas, visité Maiduguri, la capital del estado de Borno, en el noreste de Nigeria, donde la vasta mayoría de las personas están en situación de necesidad y donde el Gobierno nigeriano declaró una crisis de alimentos y nutrición a finales de junio.

La crisis invisible del Lago Chadº

Ibrahim Dung/Oxfam

Se cree que miles de personas han muerto ya de hambre y desnutrición. Hasta el año pasado Maiduguri, otrora el centro económico del noreste de Nigeria, estaba en la línea de frente del conflicto y fuera del alcance de los cooperantes. La ciudad acoge actualmente a 1,6 millones de desplazados internos.

Mientras que algunas de estas personas viven en campos gestionados por el Gobierno y reciben algo de ayuda, la vasta mayoría viven con residentes de la ciudad que les acogen y que en gran medida han estado fuera de la respuesta humanitaria.

NUEVA OLA DE DESPLAZADOS

El Ejército nigeriano ha recuperado recientemente territorio en el estado de Borno, lo que ha provocado una nueva ola de desplazados internos. Han venido de localidades como Bama, hambrientos y malnutridos, algunos de los cuales han muerto a su llegada. Muchos no lo consiguieron.

El Ejército se ha encontrado en la incómoda posición en estas zonas de nuevo acceso de Borno de gestionar campos de desplazados y distribuir ellos mismos la ayuda. Las agencias de la ONU han comenzado a acceder a estas áreas mediante el uso de convoyes armados, pero un ataque contra un convoy de ayuda en julio hizo que se suspendiera la asistencia.

Con millones de personas que se estima siguen atrapadas por el conflicto y sin acceso a alimentos, suministros y mercados desde hace dos o tres años, la verdadera extensión de la situación es probablemente mucho más inquietante.

La crisis del Lago Chad

Ibrahim Dung/Oxfam

He hablado con personas en los campos gestionados por el Gobierno y personas que viven en las comunidades. Las historias que he escuchado me pusieron los pelos de punta mientras hablaban de huir para salvar sus vidas, de familias rotas, comunidades quemadas y más.

Ahora estoy en el vecino Níger, donde el conflicto se ha extendido. En los dos últimos días he estado viajando por carretera desde la capital, Niamey, a la región de Diffa, próxima a Nigeria, donde el conflicto ha desplazado a 280.000 personas.

El trayecto a Diffa ha sido sorprendentemente placentero. Mi imagen de Níger es de desierto y sequedad, en lugar de ello la estación lluviosa ha creado la escena pinturesca más bonita, de colinas verdes y árboles, oasis de palmeras, kilómetros de mijo plantado, camellos pastando y desbordantes mercados locales. En este largo e idílico viaje, fue fácil olvidar que me dirigía a una zona de conflicto.

REFUGIOS IMPROVISADOS EN LA CUNETA

Sin embargo, a medida que nos acercábamos a nuestro destino en una carretera conocida como N1, comienzo a ver muchos refugios improvisados a lo largo de la cuneta.

Veo localidades por el camino, como Gamgari, donde los residentes locales han acogido en sus casas a personas que huyen del conflicto. Muchos desplazados vienen a localidades como estas porque están cerca de mercados y ofrecen oportunidades de empleo.

Mientras continuamos circulando por la N1, comienza a llover intensamente. Vemos a mujeres, hombres y niños que corren a la cuneta con cubos y jarras. Vienen a recoger agua de los charcos en la carretera porque no tienen acceso a agua. Me dicen que es probable que se la beban. Proceden de una zona próxima a Diffa llamada Bosso, que fue atacada por Boko Haram en junio.

Muchas personas han estado aquí durante meses pero la asistencia humanitaria ha sido lenta en llegar a ellos. El Gobierno y el Ejército también han trasladado a personas de Bosso y zonas en torno al Lago Chad en el marco de operaciones militares, y estas personas también han terminado en la cuneta sin ningún lugar donde ir, viviendo en condiciones pésimas sin acceso adecuado a agua y saneamiento, alimentos y cobijo.

La crisis invisible del Lago Chad

Ibrahim Dung/Oxfam

Las restricciones de los gobiernos han exacerbado la situación humanitaria en estos países. En el marco de las operaciones militares comunidades han sido trasladadas de sus casas a áreas sin servicios básicos, empleos y medios de supervivencia. La tierra de cultivo, los ríos y los lagos de los que depende la gente para cultivar y pescar han sido declarado coto vedado, los principales mercados han cerrado oficialmente y el transporte, como las motos, ha sido prohibido.

RESPUESTA LENTA

Ha habido una lenta respuesta por parte de los gobiernos afectados, la ONU, los donantes y las agencias humanitarias por igual. Esto ha complicado el atraer la atención a la crisis y responder a la escala necesaria. Ahora hace falta aumentar de forma urgente la respuesta humanitaria, con millones de vidas amenazadas y personas que necesitan apoyo para salvarse. Oxfam y otras agencias humanitarias tienen que aumentar el apoyo para llegar a muchas más personas, y rápido.

Los gobiernos de Nigeria, Níger, Chad y Camerún, así como sus socios internacionales deben garantizar que la estrategia militar diseñada para combatir a Boko Haram no se produce a costa de aumentar el sufrimiento y deben ofrecer acceso seguro a las personas necesitadas.

A largo plazo, hay una necesidad de abordar las causas en la raíz del conflicto de Boko Haram y encontrar una solución integral a la crisis.

Algunas de las personas más pobres y vulnerables del mundo están cargando con el peso de esta crisis, abriendo sus casas y dando lo poco que tienen. Estos son los verdaderos héroes de esta historia, que muestran solidaridad y comparten su humanidad.

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