La crisis mundial del plástico

Actualizado 16/06/2019 8:32:01 CET
La crisis mundial del plástico
WORLD VISION - Archivo
 

MADRID, 16 Jun. (Por Tony Rinaudo, World Vision en Australia) -

Durante mis primeros años de adolescencia me pregunté acerca de los valores del mundo adulto, valores que permitían a las personas aceptar con normalidad la destrucción de la naturaleza llenando el campo de basura. Gran parte de esa basura era plástico no biodegradable. En ese momento, no podía saber realmente el efecto acumulativo devastador de este comportamiento a escala global.

Hoy, los informes revelan ríos anegados de plástico, escombros esparcidos a lo largo de kilómetros de mar abierto, lleno de plásticos, que muchas veces acaban en los estómagos de las aves y animales marinos. Esta forma de locura colectiva nos ha superado; hemos desarrollado conductas y maneras de proceder insensatas porque, en última instancia, al dañar el medio ambiente, no estamos dañando a nosotros mismos.

Vivimos en una época en la que pronto habrá más plástico que peces en el océano. Sin embargo, seguimos actuando de la misma manera irresponsable. Tenemos un largo camino por recorrer para salvar el planeta.

Indonesia, por ejemplo, produce más de 64 millones de toneladas de residuos al año. Yakarta, la capital, produce más de 7.000 toneladas de basura por día. Simplemente no hay suficiente espacio ni camiones para recogerla. World Vision, gracias a los donantes y a los miembros de las comunidades ha puesto en marcha una revolución en la gestión de la crisis mundial de la basura en todo el mundo, a través del Banco de Residuos, donde los miembros de una comunidad pueden recolectar basura y transformarla en ingresos. Esta es una gran ventaja para las familias vulnerables que viven por debajo del umbral de la pobreza y a la vez provoca un impacto positivo en el medio ambiente.

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Con el apoyo del Gobierno de Australia a través del Programa de Cooperación de las ONG Australianas (ANCP), World Vision se asoció con Azure Pure Water y Pango Green Force en Vanuatu para poner en marcha un programa para convertir los desechos plásticos en dinero en efectivo.

A través de este proyecto los miembros de la comunidad local convierten la basura en obras de arte y en otros productos caseros. Después venden su trabajo junto con frutas y verduras recién cultivadas en los puestos locales, para generar más ingresos y salir de la pobreza.

EL PAPEL DE LA TECNOLOGÍA

Los devastadores terremotos de 2015 en Nepal dejaron muchas casas y sistemas de agua dañados. Ahora, las comunidades están preparadas para usar desechos plásticos para reparar los daños causados. Desde las colinas del valle de Katmandú en el Laboratorio de Innovación de World Vision se están generando ideas innovadoras para crear un futuro más verde.

Una de estas innovaciones incluye la tecnología avanzada de las impresoras 3D. Pendiente del análisis final del estudio, el objetivo del mismo es que las comunidades puedan reutilizar las botellas plásticas de agua para imprimir accesorios para las tuberías e incluso instrumental médico para áreas remotas.

El hilo de polietileno es otro material útil, parecido al algodón, que puede ser utilizado como aislante en las construcciones y relleno en el hormigón, este es otro de los materiales que el Laboratorio de Innovación ha desarrollado a partir de desechos plásticos.

El reciclaje es un paso positivo en la dirección correcta, pero en última instancia, debemos cuestionar el uso y abuso de plásticos de un solo uso, rechazando su uso. Necesitamos crear una nueva normalidad.