Publicado 21/02/2019 14:24CET

Optimismo en la comunidad LGTBI de Kenia ante un fallo clave del Tribunal Supremo

Activista LGTBI en Kenia
REUTERS / BAZ RATNER

NAIROBI, 21 Feb. (Thomson Reuters Foundation/EP) -

El Tribunal Supremo de Kenia tiene previsto pronunciarse el viernes sobre los recursos presentados para despenalizar las relaciones entre personas del mismo sexo, en un hito inédito que ha hecho cundir el optimismo entre organizaciones y activistas que defienden los derechos de la comunidad LGTBI.

La ley contra el sexo gay en Kenia data de los inicios de la época colonial y podría tener las horas contadas. El Código Penal castiga con penas de hasta 14 años de cárcel el "contacto carnal contra natura", lo que, según las ONG, choca con la Constitución aprobada en 2010 y que consagra la igualdad y la libertad sin discriminación.

El Gobierno keniano se opone a cualquier cambio legal en materia de relaciones sexuales y, durante las vistas celebradas en 2018 en el Supremo, expresó su preocupación por que una sentencia desfavorable a sus intereses pudiese derivar en una ulterior legalización de las bodas gays.

"Estamos nerviosos y moderadamente optimistas", ha afirmado Lelei Cheruto, miembro de una de las organizaciones que ha llevado el caso ante el Supremo, la Comisión Nacional para los Derechos Humanos de Gays y Lesbianas, en declaraciones a las Thomson Reuters Foundation.

Cheruto ha subrayado que "una sentencia positiva significará que las minorías sexuales de Kenia tendrán libertad para existir" y, por tanto, será "un paso hacia delante para su inclusión en la sociedad". Los activistas denuncian que el actual cuerpo legislativo sirve como herramienta para la discriminación y contribuye a los prejuicios que aún persisten a la hora de buscar trabajo, alquilar una vivienda o solicitar tratamiento médico.

Las relaciones entre personas del mismo sexo siguen siendo un delito en más de 70 países, casi la mitad de ellos africanos. Sudáfrica es el único país del continente que ha legalizado las bodas gays, mientras que Kenia detuvo entre 2013 y 2017 a 543 personas por supuestas relaciones homosexuales --según datos oficiales--.

Phelix Kasanda, conocido como Mama G, ha confesado que pasa la mayor parte del tiempo escondiéndose o asustado por su activismo, pero ya ha anunciado que si la sentencia del Supremo es favorable, saldrá a celebrarlo. Como tantos miles de personas, este joven de 28 años ha sufrido en propias carnes una discriminación que en su caso se ha traducido en una expulsión de la escuela, en el rechazo de familia y jefes e incluso en ataques físicos.

"Me echaron (de casa) el otro día porque tenía novio", ha contado a Reuters en su vivienda de Nairobi, desde el que pide el auxilio de las autoridades políticas y policiales. "Si el Gobierno no te defiende, ¿cómo vas a discutir con el casero?", ha afirmado Kasanda en declaraciones a Reuters.

Este activista espera con cautela la sentencia de este viernes y, aunque confía en un fallo favorable, también es consciente de que los ataques y la discriminación no tienen por qué cesar de forma inmediata. En su caso, su único objetivo es poder comportarse con libertad: "Quiero ser quien soy".

UN CAMBIO QUE TRASCIENDE

Anthony Oluoch, de Pan Africa ILGA, ha resaltado que "las personas de todo el continente están observando muy de cerca el caso keniano", en la medida en que podría alentar batallas sociales y judiciales en otros países. "Hay leyes en muchos países africanos que criminalizan las relaciones homosexuales, por lo que una sentencia favorable en Kenia dará esperanza al continente", ha añadido.

En la misma línea, la directora de la campaña británica Human Dignity Trust, Tea Braun, ha incidido en que "este juicio tiene el verdadero potencial de cambiar la experiencia vital de cientos de miles de personas en Kenia", ya que "declarará que las personas LGTB no son criminales".

Para leer más