Los talibán prometen olvidar su brutal régimen de los años 90 si vuelven al poder en Afganistán

Bandera de los talibán en Kabul
REUTERS / MOHAMMAD ISMAIL
Publicado 30/12/2018 9:25:11CET

El grupo dice haber dado un giro al aperturismo entre el escepticismo de la población

KABUL/PESHAWAR (PAKISTÁN), 30 Dic. (Reuters/EP) -

El portavoz habitual de los talibán, Zabibulá Mujahid, ha prometido en nombre de su grupo que los días de las ejecuciones en público, de la eliminación de la educación femenina y la prohibición de la música han terminado si los insurgentes regresan al poder, en una ruptura con el brutal sistema que les distinguió durante su gobierno del país centroasiático.

"Si la paz llega y si los talibán volvemos, no será tan cruel como lo fue en 1996. Queremos garantizar a los ciudadanos afganos que no somos una amenaza para quien esté de nuestra parte", asegura.

Estos comentarios llegan en un momento en que los talibán está intensificando los contactos con Estados Unidos en lo que podría tratarse del prolegómeno de conversaciones de paz en firme.

Las expectativas se han visto acrecentadas ante los rumores de 5.000 militares estadounidenses podrían retirarse de Afganistán, en un abrupto cambio de la estrategia previa de Washington más favorable a las aspiraciones de los talibán.

"Nosotros nos oponemos a la presencia de tropas extranjeras en Afganistán. Una vez se hayan marchado y lleguemos a un acuerdo de paz, anunciaremos una amnistía nacional", ha añadido el portavoz quien, una vez más, garantiza que "nadie, ni la Policía, ni el Ejército, ni los funcionarios se enfrentarán a la venganza por nuestra parte".

Los informes de la retirada no están confirmados, pero han provocado alarma entre muchos afganos con recuerdos amargos de los momentos más duros del régimen talibán. "No creo que su mentalidad haya cambiado, pero se han dado cuenta de que sin respetar los derechos humanos, no pueden ser aceptados por la comunidad internacional", estima Bilal Sediqi, portavoz de la Comisión Independiente de Derechos Humanos de Afganistán.

Dado que es probable que Afganistán siga dependiendo de la ayuda extranjera durante los próximos años, los talibán saben que no pueden volver al pasado, cuando los combatientes ingresaron en Kabul después del caos de la guerra civil de los años noventa.

Pero insisten en que, además de la retirada de las fuerzas extranjeras, sí habrá un retorno a su versión estricta del régimen islámico y muchos afganos dudan de que sus reclamos se hayan suavizado, incluso mientras anhelan el fin de la guerra.

De hecho, el pasado mes de junio los líderes talibán manifestaron su enfado con sus propios combatientes cuando comenzaron a intercambiarse 'selfies' con soldados y funcionarios durante un alto el fuego de tres días. Dos días después, comenzaron a lanzar unos tremendos ataques en provincias estratégicas del país para tratar de derrocar a las fuerzas afganas y utilizaron a civiles como escudos humanos.

"HARTOS DE LA GUERRA"

"Sé que no hay lugar para mí si los talibán regresan a su viejo estilo", según Abdul, un veterano de la Policía, doce años en el cargo, que trabaja actualmente en la provincia occidental de Fará. "Yo me quedaré del lado del Gobierno ocurra lo que ocurra. Pero no pierdo la esperanza. Estos talibán no son como los viejos. Vemos que han cambiado. También están cansados de la guerra".

Los talibán, un movimiento predominantemente étnico pastún, con especialmente fuertes en el sur y el este del país, donde controlan grandes extensiones del campo, aplican impuestos, dirigen los tribunales y controlan la educación.

Para muchos afganos rurales conservadores, el dominio talibán proporciona una estabilidad positiva y los castigos despiadados y los controles rígidos sobre los derechos de las mujeres encajan bien con las prácticas tradicionales en muchas áreas.

ADAPTACIÓN

Cuando a Mujahid se le comenta que en la localidad de Aqtash, un hervidero de insurgentes, algunas mujeres pueden caminar libremente y no tienen que cubrirse la cara con burqas que las envuelven, el portavoz expresa su disconformidad ante lo que considera una ruptura del protocolo.

"No estamos en contra de las mujeres que trabajan en organizaciones gubernamentales o en contra de sus actividades al aire libre, pero estaremos en contra de que las mujeres lleven ropa procedente de una cultura extraña", declarad.

Para el portavoz del Gobierno afgano Omaid Maisam, sin embargo, más vale que los talibán se vayan acostumbrando. "Deben aceptar la Constitución nacional. Hemos visto algunos indicios de cambio, pero tienen que mostrar a través de sus actos que realmente han cambiado", explica.

Queda además mucho por hacer para convencer a las mujeres y a las minorías étnicas del país -- tayikos, uzbecos y hazaras del norte y centro de Afganistán -- de que los talibán han dejado de ser sus perseguidores. Es una tarea que se antoja muy difícil.

"Creo que estas declaraciones de que los talibán han cambiado son solo excusas para ganar aceptación", declara Malina Hamidi, maestra de una escuela en el distrito Chamtal de la provincia de Balj. "Estoy segura al cien por cien de que, una vez que regresen al poder, serán los mismos que gobernaron Afganistán en los años noventa".

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