Martínez Garín convierte el "desencanto" de las mujeres por vivir un mundo "masculino" en relatos

Martínez Garín convierte el "desencanto" de las mujeres por vivir un mundo "masculino" en relatos cortos
EDICIONES OBLICUAS
Publicado 29/04/2019 10:58:43CET

   LOGROÑO, 29 Abr. (EUROPA PRESS) -

   La periodista Charo Martínez Garín ha convertido el "desencanto" de las mujeres mayores por haber vivido un mundo "masculino" que no es el suyo en relatos.

   Ediciones Oblicuas presenta hoy 'Las Flores inevitables y otros relatos', de la periodista y escritora Charo Martínez-Garín Bujanda, a las 19:30 horas en la Casa de Los Periodistas, en Logroño.

   Pocos ensayos, novelas y películas son protagonizados hoy en día por mujeres mayores, "invisibilizadas" en el ámbito de la creación, ha relatado la periodista en una entrevista a Europa Press en la que ha puesto como ejemplo el Museo del Prado, con sólo cuatro cuadros firmados por mujeres.

   Se trata de una generación "silenciada" que ha crecido sin que sus padres les hayan "validado con conocimientos" y, también suboordinada. Por eso, Martínez Garín tiene en mente otro proyecto, con María de la O Lejárraga "que vivió un expolio marital".

   Así, 'Canción de Cuna', escrita por ella, llevaría la firma de su marido, Gregorio Martínez Sierra, cuando es una obra que conlleva "una ternura que sólo puede ser escrita por una mujer".

   Si bien se ha "avanzado mucho", Martínez Garín invita a pensar, por ejemplo, cuántas mujeres son directoras de un periódico: una, Soledad Gallego-Díaz Fajardo, al frente de El País.

   La autora ha achacado a esta situación el hecho de que "las mujeres tenemos algo bonito pero diabólico por otro lado, la maternidad".

   Las protagonistas de los relatos que componen este libro, sin embargo, son mujeres entre sesenta y ochenta años. Mujeres que han sido educadas en la sumisión, el sacrificio y la entrega a los demás, que han interpretado un papel secundario en una sociedad patriarcal que las ha relegado al único rol de la maternidad.

   Ellas hoy lamentan que sus padres no las educaran en igualdad de condiciones respecto a sus hermanos varones, no obstante las ampara una enriquecedora certeza: haber abierto mentalidades caducas en beneficio de sus hijas durante una década, la de los 70, en la que en España eclosionó de manera impetuosa un feminismo que ya no tiene vuelta atrás.

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