'La Traviata' de Verdi se representa el miércoles 16 de octubre en el teatro Bretón de Logroño

Publicado 02/10/2019 10:41:23CET
Cartel ópera La Traviata
Cartel ópera La Traviata - ÓPERA 2001 - Archivo

   LOGROÑO, 2 Oct. (EUROPA PRESS) -

La ópera más representada del mundo 'La Traviata' de Verdi se podrá disfrutar el miércoles 16 de octubre, a las 20,30 horas, en el teatro Bretón de los Herreros de Logroño. Las entradas, con precios de entre 16 y 32 euros, se pueden adquirir en las taquillas del propio Bretón y en generaltickets.

   La compañía 'Ópera 2001' está formada por una gran orquesta de 42 maestros, coros y ballet español. Cuenta con solistas de trayectoria internacional como Héloïse Koemgen-Bramy (Primer Premio de ópera y Premio especial del Público en el I Concurso Internacional Lírico de Alicante), Francesca Bruni, Natalia Rise, David Baños, Haruo Kawakami, Eduardo Sandoval, Giulio Boschetti y Paolo Ruggiero entre otros.

   Se trata de una ópera en tres actos de Giuseppe Verdi sobre libreto

   de Francesco Maria Piave según 'La Dama de las Camelias' de Alejandro Dumas hijo.

   'La Traviata' es uno de los pocos ejemplos de obras líricas directamente sacadas de una obra contemporánea y, desde ese punto de vista, no es extraño que esta ópera prefigure los dramas de la escuela realista.

   Independientemente del tema, señala la compañía, la partitura se cuenta entre las que muestran al mejor Verdi: la eficacia dramática de la música va acompañada de novedades, sorprendentes en el plano armónico, melódico o rítmico, exhibiendo el compositor una ciencia completamente nueva; el preludio es un ejemplo notable de ello: de golpe, Verdi "describe" lo que será la esencia misma del drama y anticipa su conclusión; como contrapunto a una orquestación brillante que evoca la vida frívola y ociosa de la heroína, aparecen los dos temas mayores de la obra, el del amor y, sobre todo, el de la muerte.

   Es de resaltar en particular que Verdi procede musicalmente como a contrapelo: ofrece para empezar la imagen sonora de la muerte de Violeta (que retomará en el preludio del último acto); presenta a continuación el eco orquestal de los sufrimientos de la heroína, y más tarde de su amor por Alfredo; para acabar con la despreocupación de la fiesta parisina sobre cuyo fondo se levanta el telón.

   Por otro lado, el gran éxito de la ópera reside en la belleza constante de la escritura vocal, especialmente para el papel de Violeta, primero virtuoso, luego de un lirismo apasionado, a veces mórbido, casi suicida; el último acto es especialmente característico de esta nueva "manera" de Verdi, en la que el análisis psicológico se adelanta a las peripecias externas, hallándose el canto como investido por la profundidad de los sentimientos.

   Se impone una lectura más profunda de la partitura en su totalidad -injustamente desacreditada por los estetas y a menudo por los profesionales -: las convenciones no están ciertamente ausentes en ella (las intervenciones corales, la cavatina y la cabaletta del "padre noble" en el segundo acto); pero los hallazgos melódicos abundan; no se puede ser insensible a la extraordinaria plasticidad del recitativo, extremadamente elaborado, no ya "narrativo", sino rico en emociones, donde cada nota parece cargada deintenciones.

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