Publicado 15/10/2018 15:58CET

Un acusado de Reconstrucción Comunista justifica tener fotos de ETA: "También veo mítines de Vox por curiosidad"

La fiscal pide una atenuante para uno de los investigados, que estuvo en Siria combatiendo al Estado Islámico, por colaborar con la justicia

MADRID, 15 Oct. (EUROPA PRESS) -

Uno de los acusados en el juicio contra la cúpula del partido marxista leninista Reconstrucción Comunista ha negado este lunes haber amenazado o agredido a alguien o que la violencia sea un 'modus operandi' dentro de la formación y, ante la pregunta de por qué le fueron intervenidas en su teléfono móvil fotos de miembros históricos de ETA y los GRAPO, ha explicado que sus búsquedas en internet se extendían a todo tipo de organizaciones y que no hacía proselitismo de ninguna. "También veo mítines de Vox. Es simple curiosidad", ha remarcado.

Así lo ha manifestado Carlos Javier del Val, alias 'Gasolino', uno de los seis acusados en el juicio que ha comenzado en la Audiencia Nacional y en el que se enfrentan a penas de entre seis meses y siete años de prisión por delitos que van de la organización criminal y la tenencia de armas y explosivos hasta enaltecimiento del terrorismo.

En concreto, a Del Val se le imputó en este procedimiento al serle incautadas numerosas armas --varias prohibidas--, como dos katanas, cuchillos tácticos, navajas automáticas y sencillas, una pistola de fogueo y otra de gas comprimido, defensas, cartuchos, grilletes y hasta un martillo para romper cristales.

El acusado ha explicado ante el tribunal que preside la magistrada Concepción Espejel que desde 2017 ya no es miembro de Resistencia Comunista y que lo abandonó porque ha cambiado de opinión en algunos conceptos ideológicos.

En cualquier caso, Del Val, que formaba parte del 'equipo de seguridad' del partido, ha manifestado que nunca se ha interpuesto ninguna denuncia contra él y que no tiene antecedentes ni ha hecho "nada ilegal, salvo ser comunista". A continuación, la fiscal ha aclarado que ser comunista no es ilegal, a lo que él ha replicado que "lo parece".

En cuanto a las armas, ha dicho que el hecho de coleccionarlas "no significa que con ellas se hayan cometido delitos o agresiones con ellas", y ha asegurado que no tiene "ninguna afinidad" con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), considerado terrorista por la UE y Estados Unidos.

La fiscal ha sacado a colación esta pregunta del PKK porque acusa a la cúpula de Resistencia Comunista de montar el Comité de Solidaridad con Rojava y el pueblo kurdo, considerada una asociación pantalla del partido para "poder hacer expansión de sus ideales y aumentar el número de militantes".

Todos los acusados han mostrado su solidaridad con el pueblo kurdo, pero han asegurado que esto no significa que respalden los preceptos y los métodos del PKK. De hecho, por eso dos de ellos, Pablo Díaz Ocampo y Álvaro Fernández, viajaron a Siria para luchar contra el Estado Islámico y para ello se integraron en las unidades de protección popular del pueblo kurdo.

PRESIONES Y AMENAZAS

Uno de estos dos acusados, Pablo Díaz Ocampo, es el que ha denunciado a sus antiguos compañeros, acusándoles de amenazarle a él y a su familia cuando volvió de Siria, razón por la cual ha colaborado con la Policía y la fiscal pide para él una atenuante en la pena que se le pide, dos años de cárcel por asociación ilícita y tenencia de explosivos.

Según Díaz Ocampo, cuando regresó a España a mediados de 2015 su situación familiar se había deteriorado considerablemente y que sus antiguos compañeros le intentaron convencer de que sus padres le habían "vendido a la Policía", por lo que estuvo un tiempo viviendo con otro de los acusados y fue cuando, ha indicado, empezó a recibir presiones y amenzas.

"La situación era insostenible. Ejercieron presión constante a través de terceros para que no colaborase con la justicia, que no me moviese por determinados barrios, que no hablara del partido. Llegué a tal punto de saturación, de no poder aguantar, que llamé a la Brigada de Información de la Policía y me presté a colaborar con ellos a cambio de protección", ha afirmado en el juicio delante de sus excompañeros.

Con el relato que ha hecho Díaz Ocampo en su colaboración con la justicia, la fiscal ha acusado a éste y sus antiguos compañeros Roberto García Vaquero --secretario general de Resistencia Comunista--, Carlos Javier del Val, Adrián Delgado y Álvaro Fernández, conocido como 'Camarada Martos', de crear una organización criminal dentro del partido y, junto con otro acusado, Nizamettin Gul, montar la "asociación pantalla".

ARMAS COMO PROTECCIÓN

Todos los excompañeros de Díaz Ocampo han negado haberle amenazado o haber recurrido a la violencia. Además de Del Val, Álvaro Fernández sí ha reconocido que suele llevar armas encima para protegerse porque asegura que ha sido amenazado por el Estado Islámico por su participación en Siria y la Policía no ha hecho nada por investigarlo.

Fernández, que pasó seis meses con Díaz Ocampo en las unidades de protección popular del pueblo kurdo, ha dicho que las amenazas de las que habla su excompañero "no han existido" o al menos él no las ha conocido porque forman parte de un partido político que no se dedica a eso. Como el resto, sí ha manifestado que Díaz Ocampo era una persona "inestable" cuando regresaron de Siria y que le entró "paranoia".

Roberto García Vaquero, el secretario general, ha reconocido que no tiene buena relación con Díaz Ocampo desde que volvió de Siria porque "quería vivir del cuento" y que ha tenido "momentos de enfado" y haber hecho "alguna reflexión", pero ha negado haberle amenazado o agredido".

También ha negado sentir simpatía por el grupo terrorista GRAPO y que en las manifestaciones que convocan todos los 14 de abril haya habido alguna bandera ensalzando su actividad o la del PCE(r). "Por supuestísimo que no", ha apuntado al ser interpelado por la fiscal.

Al salir del juicio, los acusados han abandonado las inmediaciones de la Audiencia Nacional y muy cerca de la plaza de Colón han sido recibidos por casi un centenar de jóvenes compañeros del partido y simpatizantes, que al verles han cantado 'La Internacional' con el puño en alto. También les han vitoreado y han coreado varias veces consignas a favor del pueblo kurdo.

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