Fernández Díaz desvela sus charlas discretas con Pujol en 2012 para intentar frenar la "peligrosa deriva" del 'procés'

Publicado 09/10/2019 19:15:27CET
El exministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, visita al exsecretario general del PSOE y exvicepresidente del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, en el Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda (Madrid).
El exministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, visita al exsecretario general del PSOE y exvicepresidente del Gobierno, Alfredo Pérez Rubalcaba, en el Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda (Madrid). - Jesús Hellín - Europa Press - Archivo

Dice que el "consejo" de Rajoy debe ser escuchado y ve a Casado como un "antídoto muy potente" ante la "flexibilidad política" de Rivera

MADRID, 9 Oct. (EUROPA PRESS) -

El exministro del Interior Jorge Fernández Díaz desvela en su libro 'Cada día tiene su afán' sus conversaciones discretas con el expresidente de la Generalitat Jordi Pujol para intentar frenar la crisis abierta en Cataluña. Tras la "multitudinaria" Diada de septiembre de 2012, "muy reivindicativa", señala que quiso tener "una nueva conversación" con el presidente fundador de Convergencia, "viendo la peligrosa deriva".

"Tras informar a un escéptico Rajoy de mis intenciones, cogí el AVE y me fui a Barcelona. Desde la misma estación de Sants, me dirigí a su despacho de expresidente en el passeig de Gràcia y estuve con él varias horas a solas, hablando de la situación y de tantas cosas que habíamos tenido ocasión de compartir, teniendo presente que era una persona a la que yo respetaba y apreciada (y me consta que él a mí, también)", relata Fernández Díaz.

El entonces ministro del Interior asegura que le advirtió de que el camino que estaba emprendiendo Convergencia era "muy peligroso y de muy incierto destino". "Pero todo fue infructuoso y regresé a Madrid con la misma inquietud, o más, y, eso sí con un obsequio de varios libros suyos. Uno de ellos, 'El caminante frente al desfiladero', me lo dedicó especialmente", indica.

A partir de aquel momento, 2012, Pujol pasó a defender públicamente que el nacionalismo catalán se veía "obligado a tomar otro cambio", haciendo suya la política de Artur Mas del "rumbo de colisión" que, en la práctica, "suponía una enmienda a la totalidad de toda su historia y su trayectoria política". Entonces, "las relaciones políticas entre la Generalitat y el Gobierno se tensaron casi al límite", añade.

Ésta es una de las conversaciones que hace públicas en 'Cada día tiene su afán. Una mirada a cuarenta años de vocación política' (Península), un libro en el que relata sus años como gobernador civil, presidente del PP catalán, secretario de Estado en varios Ministerios y finalmente ministro.

LA POLÍTICA DE APACIGUAMIENTO, "UN ERROR"

Fernández Díaz arremete duramente contra los independentistas catalanes, que "son especialistas en tergiversar la historia", y destaca que aunque "el rey paró el golpe", "no resolvió el problema". A su entender, el nacionalismo se ha convertido para parte de la sociedad catalana en una "religión de sustitución y en un culto a la diosa nación".

Tras asegurar que la de Cataluña es una "crisis de Estado y de sistema muy seria" tras el "golpe de Estado", pide "contrarrestarlo con recursos e instrumentos propios de este siglo". Eso sí, avisa de que intentar una política de apaciguamiento con el independentismo catalán es un error" que pueden "pagar muy caro".

En su opinión, la solución pasa por el medio y largo plazo, haciendo pedagogía porque una de las causas es que "no ha habido un contrarrelato desde la otra parte". Según añade, hay que hacer políticas proactivas partiendo de una educación que ponga en valor la realidad histórica de lo que es España.

LAS PRIMARIAS DEL PP

También alude al proceso de primarias internas que vivió el PP en 2018 tras la moción de censura --revela que se posicionó al inicio por José Ramón García Hernández por compartir su defensa del humanismo cristiano-- y cómo "la gente identificó a Casado con una nueva etapa". "Algunos amigos y la propia Soraya me invitaron a apoyar la candidatura de la exvicepresidenta, pero finalmente decidí prestar mi apoyo a Pablo Casado, como también hicieron García Hernández y la propia María Dolores de Cospedal".

Fernández Díaz considera que Pablo Casado es "un antídoto muy potente de Albert Rivera", con un "perfil ideológico muy marcado frente a la indefinición y flexibilidad políticas e ideológicas" del líder de Ciudadanos.

Además, denuncia el "uso instrumental" de la corrupción y llama la atención sobre "el desigual tratamiento e importancia que se da a unos casos y a otros". "Yo no estoy en condiciones de señalar quién o quiénes mueven los hilos, pero lo que sí puedo decir es que lo que se perseguía eran varias cosas: Primero, que el PP dejara de gobernar. Segundo, que el PSOE fuera quien convocara las próximas elecciones. Y tercero, pero no por ello menos importante, que la situación de Cataluña se aliviara. Por tanto, de nuevo, 'cui prodest?", resalta.

En la obra, el extitular de Interior realiza numerosos elogios a Rajoy, con quien trabajó codo a codo en varias Secretarias de Estado y luego en su Gobierno. Tras la moción de censura que le desalojó de Moncloa, dice que sería "un despilfarro prescindir del capital político de toda una vida dedicada al servicio público". "Considero que el consejo, el asesoramiento y la opinión de Rajoy deben ser escuchados con respeto e interés por el PP, y no dudo de que así será", subraya.

En el capítulo sobre los atentados del 11 de marzo de 2004, advierte de que "todo hubiera sido muy distinto si aquel atentado se hubiera producido fuera de un contexto electoral" y si esa misma mañana ante la "excepcional y gravísima situación", José María Aznar se hubiera reunido con el candidato del PP, Mariano Rajoy, y con el del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero. Esa reunión y comparecencia conjunta hubieran formado "parte de la normalidad" y habría emitido "un mensaje de unidad frente al terrorismo".

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