De izda. A dcha. El director gerente del INJ, Txema Burgaleta; la coordinadora del estudio y profesora asociada de la UPNA, Ruth Iturbide, y la directora gerente del INAI/NABI, Patricia Abad. - GOBIERNO DE NAVARRA
PAMPLONA 22 Oct. (EUROPA PRESS) -
Un estudio del Instituto Navarro para la Igualdad (INAI) y el Instituto Navarro de la Juventud (INJ) destaca la conveniencia de trabajar con hombres jóvenes para avanzar en la erradicación de la violencia sexual. El estudio, que lleva por título 'Hombres jóvenes y violencia sexual. Investigación en Navarra', ha sido promovido, encargado y financiado de forma conjunta por ambos organismos y se enmarca dentro de la estrategia compartida del INAI y del INJ para generar conocimiento científico que sirva de base en el diseño de las políticas públicas de la Comunidad foral.
El objetivo es impulsar actuaciones de sensibilización eficaces y adaptadas a la realidad de la población joven navarra para prevenir de forma integral la violencia sexual, según ha informado el Gobierno navarro.
La investigación da continuidad al trabajo iniciado en 2025 con la presentación del I Estudio sobre Violencia Sexual contra las Mujeres Jóvenes en Navarra. Ambos trabajos analizan una misma realidad desde perspectivas complementarias. Mientras que el primer estudio permitió profundizar en las experiencias de las mujeres jóvenes que sufren violencia sexual, esta nueva investigación se centra en las percepciones y experiencias de los hombres jóvenes, así como sus concepciones sobre la masculinidad, el poder, el consentimiento y las relaciones entre mujeres y hombres.
Esta línea de investigación responde a la necesidad de comprender la violencia sexual en toda su complejidad y de actuar tanto sobre sus consecuencias como sobre las condiciones sociales, culturales y relacionales que la hacen posible. Así, escuchar a las mujeres y atender sus necesidades debe ir acompañado del análisis crítico de los modelos de masculinidad y del impulso de estrategias de prevención que impliquen a los hombres jóvenes en la construcción de relaciones basadas en la igualdad, el respeto y el consentimiento.
La investigación aborda de forma directa áreas de análisis como son las diferentes masculinidades, las relaciones afectivo-sexuales, el consentimiento, la violencia sexual, las redes sociales y los grupos de mujeres especialmente vulnerables, al objeto de poder establecer estrategias de actuación y erradicación frente a las violencias sexuales.
El trabajo ha sido presentado este jueves en una jornada celebrada en la Casa de la Juventud de Pamplona en la que han participado la directora gerente del INAI, Patricia Abad; el director gerente del INJ, Txema Burgaleta, así como Ruth Iturbide, coordinadora del estudio y profesora asociada de la Universidad Pública de Navarra (UPNA), que ha desglosado las conclusiones principales del informe, así como unas orientaciones específicas para el diseño de programas de prevención y herramientas técnicas enfocadas en el trabajo diario con hombres jóvenes en la Comunidad foral.
ESTRATEGIAS DE INTERVENCIÓN CON HOMBRES JÓVENES
La investigación recuerda que el 97% de las personas que ejercen violencia sexual son hombres y que, en la mayoría de los casos (89%) la víctima conoce a su agresor, que suele formar parte de su entorno cercano como familiar, pareja o expareja, amigo, compañero, profesor, entrenador o contacto de redes sociales.
En Navarra, los datos analizados muestran que la mayoría de los agresores sexuales tienen entre 30 y 49 años (39%), seguidos de aquellos entre 18 y 29 años (21%). El estudio identifica además un incremento de los casos registrados en los que los agresores son menores de 17 años.
No obstante, la investigación advierte de que el aumento de registros no puede interpretarse exclusivamente como un incremento de las violencias sexuales, sino también como resultado de una mayor sensibilización social y de una progresiva ruptura del silencio que históricamente las ha rodeado. El estudio recuerda que la violencia sexual está regida por la ley del silencio, es decir, que solo se denuncia un 20% de la misma, resultando invisibilizado el 80% restante.
Entre sus principales conclusiones, el trabajo señala que es fundamental que las estrategias de intervención combinen actuaciones dirigidas a las personas, con otras orientadas a transformar los marcos sociales, culturales y políticos que sostienen las desigualdades de género y las violencias sexuales. Asimismo, alerta de la presencia de discursos antifeministas, postmachistas y reaccionarios que tienen una presencia cada vez mayor especialmente en el ámbito digital.
El trabajo considera también fundamental comprender el papel que la masculinidad desempeña en la vida de los hombres jóvenes, destacando cómo la masculinidad hegemónica constituye todavía uno de los principales ejes sobre los que se articula la violencia sexual contra las mujeres, así como otras formas de violencia dirigidas hacia hombres que se alejan de este modelo y contra personas con identidades y expresiones de género diversas.
Por ello, el estudio recomienda reforzar las intervenciones dirigidas a hombres jóvenes desde enfoques educativos y comunitarios, prestando especial atención a las masculinidades igualitarias y disidentes, con el objetivo de ampliar referentes, generar alianzas y promover formas de relación libres de violencia.