Actualizado 17/01/2008 11:18 CET

Una investigación de la Universidad de Navarra descubre nuevos compuestos activos contra la tuberculosis y la malaria

PAMPLONA, 17 Ene. (EUROPA PRESS) -

La investigadora de la Universidad de Navarra Esther Vicente ha descubierto nuevos compuestos activos para el tratamiento de la tuberculosis y la malaria.

La tesis de esta química pamplonesa, defendida en la Facultad de Ciencias, describe la síntesis y caracterización de 65 derivados de quinoxalina, cuya estructura es semejante a la de algunos antimaláricos y antituberculosos comercializados actualmente. De las moléculas preparadas, cuatro destacaron por su actividad antimalárica y 15 por su actividad antituberculosa, según informó la UN en un comunicado.

El trabajo de Esther Vicente se enmarca en una línea de estudio de la Unidad de I+D de Medicamentos del centro académico, que investiga nuevos fármacos para combatir enfermedades olvidadas. "Se trata de patologías infecciosas que afectan principalmente a los países en vías de desarrollo y que causan 35.000 muertes diarias", explica la autora. Entre ellas, destacan la tuberculosis y la malaria, "por ser las enfermedades infecciosas que más vidas humanas se cobran en el mundo, con 3 millones de muertes anuales".

La síntesis y caracterización de los nuevos compuestos se llevó a cabo en el Centro de Investigación de Farmacobiología Aplicada (CIFA) de la Universidad de Navarra.

Por su parte, Esther Vicente realizó una estancia de investigación de cinco meses en la London School of Hygiene and Tropical Medicine (Londres), donde desarrolló la evaluación de la actividad antimalárica de sus productos.

Asimismo, la actividad antituberculosa se estudió en el Southern Research Institute de Birmingham dentro del programa Tuberculosis Antimicrobial Acquisition and Coorditating Facility (TAACF) que subvenciona el Nacional Institute of Allergy and Infectious Diseases de Bethesda, en Estados Unidos.

Entre las conclusiones de este doctorado europeo, la autora subraya el descubrimiento de nuevas moléculas más activas in vitro que la cloroquina, fármaco de referencia en el tratamiento de la malaria sobre el que el parásito causante de la enfermedad ha desarrollado resistencias. De entre ellas, destacan cuatro -las más selectivas-, cuya actividad se seguirá estudiando in vivo en la London School of Hygiene and Tropical Medicine.

Por otro lado, la importante actividad antituberculosa in vitro, baja citotoxicidad y buena selectividad de quince de estas moléculas hacen que se conviertan en nuevos compuestos líderes del programa TAACF, por lo que se seguirán desarrollando estudios de profundización en la Universidad de Illinois y en la Colorado State University de EEUU.

En su tesis, Esther Vicente también describe un estudio de Química Computacional que desarrolló en el Instituto de Investigación en Fisicoquímica Teórica y Aplicada (INIFTA) de La Plata, Argentina. Allí, utilizando distintos programas informáticos, diseñó un modelo teórico para estimar si un compuesto puede ser potencialmente activo, "una herramienta que podría resultar muy útil en el diseño de nuevas estructuras activas frente a enfermedades olvidadas", afirma.