Antonio Casado.- El discurso del Rey

Publicado 25/12/2018 8:00:26CET

MADRID, 25 Dic. (OTR/PRESS) -

Escribo sin conocer el mensaje navideño del Rey. Pero adelanto sin temor a equivocarme que Felipe VI nos devolverá la sensación de que el Estado aún no se ha ido de Cataluña. De modo que, por ejemplo, si habla de dar respuestas democráticas a las demandas de la ciudadanía en tal o cual territorio, es seguro que apelará a la Constitución como el hospitalario marco jurídico-político donde se diriman las diferencias de criterio.

O sea, que no dejará de utilizar la palabra "Constitución" ni la sustituirá por la expresión "seguridad jurídica", como terreno de juego para una eventual negociación del poder central con el autonómico sobre el llamado conflicto catalán. Esa expresión es la que figura en el comunicado conjunto que Sánchez y Torra firmaron después de su encuentro del jueves pasado en Barcelona. Por no ofender al nacionalismo, que va de especie protegida en los circuitos políticos y mediáticos, el presidente del Gobierno asumió esa exigencia del president.

Así fue como la palabra "Constitución" desapareció de dicho comunicado. Ni que fuera palabra proscrita a la hora de encajar "las demandas de la ciudadanía de Cataluña".

Unas horas después la ministra Batet quiso consolarnos con sus tópicas aclaraciones: "No hay seguridad jurídica sin respeto a la Constitución". Pero el mal ya estaba hecho en la sensibilidad de millones de españoles dispuestos a dar por buenas las graves acusaciones de Pablo Casado y Albert Rivera, líderes del PP y de Ciudadanos respectivamente. Ambos dudan públicamente del compromiso del Gobierno con la Constitución y sugieren que Sánchez está dispuesto a debilitar el Estado a cambio de mantenerse en el poder.

Las pedrada me parecen injustas y a todas luces excesivas, aunque reconozco que Sánchez no se esfuerza en ahuyentar con firmeza esa nube tóxica que le sobrevuela como consecuencia de su política desinflamatoria. Una duda que no planeará en el mensaje del Rey. Como no planeó, sino todo lo contrario, en su famoso discurso del 3 de octubre de 2017, cuando asistimos al desamparo de policías nacionales y guardias civiles, el pasotismo de los mossos y las banderas nacionales quemadas por exaltados independentistas

Las cosas han cambiado. Con la jornada del 21-D aún reciente, este comentarista se ratifica en las dos novedades respecto a lo ocurrido el 1-O, que ha venido señalando en vísperas del Consejo de Ministros en Barcelona y el encuentro Sánchez-Torra del día anterior. Una de esas novedades es la fractura del bloque independentista, entre los que gobiernan y los que patalean. La otra ha sido el alto nivel de concertación profesional de los Cuerpos de Seguridad (Mossos, Policía Nacional y Guardia Civil) a la hora de garantizar el orden público.

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