Publicado 22/09/2020 08:02CET

Antonio Pérez Henares.- Incapaces y miserables

MADRID, 22 Sep. (OTR/PRESS) -

Estamos gobernados por incapaces, por verdaderos inútiles para la alta función que desempeñan. Ninguno de ellos, y que me perdonen las excepciones, dan la talla mínima, ni la demostraron en su vida antes de la política, si es que tuvieron alguna, ni la han demostrado ya en el poder para resolver ningún problema sino para empeorarlo. Con mirar el panorama sobra, no es necesario buscar pruebas añadidas. Son abrumadoras.

No es lo peor. A ello se une otro componente. La miseria de un comportamiento donde nada sino el poder, su mantenimiento o derribar al contrario del mismo guía, preside y es la razón primera y ultima de todos sus actos. Lo demás y los demás les importan un carajo.

Lo que se está viviendo cada día y a cada hora en España es un ejemplo máximo de degradación de la política, arrastrada ya a los mas obscenos estereotipos de si misma. Ya ni los muertos importan y menos aún la salud y la vida de las gentes por mucho que sea lo primero que se invoca. Todo esta pensado y ejecutado en pos de "su" propio "interés" donde el de las gentes queda arrumbado y postergado. Y quienes más griterío montan diciendo que ellos son los únicos en tenerlo como meta son quienes más buscan exclusivamente el suyo o que les facilite la imposición de su doctrinario ideológico.

El panorama es tan desolador que ya no van quedando ni ganas de enumerar la ristra de mentiras, de desatinos, de dejaciones, de ocultaciones, de falsedad, de presunción, de medallas de hojalata, de fracasos convertidos en supuestas victorias y como corolario de todo, una linea pertinaz linea de conducta: cargarles los muertos, sin metáfora alguna a los rivales políticos, escurrir el bulto o encaramarse al púlpito según se considere que es momento de desaparecer o de erigirse en salvador del pueblo.

En eso llevamos más de medio año y no espera no sabemos cuanto, si es que alguna vez esto y sus secuelas concluyen. Que esa será otra. La España que disfrutábamos sin saberla disfrutar y que ya había sufrido un fuerte golpe en la década anterior y sin llegar a recuperarse del todo está sufriendo otro, este de una capacidad destructiva de la que aún no somos conscientes, ya no será la misma ni nosotros tampoco.

Va a suceder en toda Europa, pero nos va a afectar muchos mas y peor que a nadie a nosotros. Y eso ya es un hecho. A nuestros record de letalidad y pésima gestión de la enfermedad se une el liderato también en desplome económico y destrucción de empresas, paro y tejido productivo. Pero eso ¿que importancia tiene para quienes nos gobiernan?. Siempre les quedará Franco.

Tienen suerte. Aunque alguna percepción de ello avanza entre las gentes, no resulta ni mayoritario ni tiene efectos prácticos. Entre otras cosas porque salir de la sartén para meterse en el cazo tampoco es que ofrezca demasiados atractivos. Si se añade la ingestión brutal y forzada de propaganda, la narcotización complaciente, el sectarismo galopante, la abdución por la sigla y la víscera y memoria de pez de la que hace alarde la conclusión no puede ser mas pesimista.

Y no porque haya o deje de haber cambios políticos, sino y eso es mucho más grave y trascendental, porque lo que se detecta es que la sociedad española ha sufrido un proceso de eliminación de valores y virtudes, se ha desvertebrado hasta lo indecible y es cada vez más un cuerpo inerte que siempre entiende, a imagen y semejanza de quienes la representan, que la culpa de sus males es siempre de los "otros" y que cada cual según el mismo raya la perfección divina y todo hay que dárselo por añadidura y porque mas me des que más me merezco y que el pozo no tiene fondo, que siempre dará agua y que no hace falta llenarlo.