Publicado 15/05/2020 8:01:58 +02:00CET

Charo Zarzalejos.- ¡Ay Madrid!

MADRID, 15 May. (OTR/PRESS) -

Madrid, capital de España, esperanza de muchos que buscan trabajo, oasis de libertad para muchos perseguidos, gran ciudad en la que nadie te pregunta de dónde vienes, en qué crees, con quién vives o a qué aspiras. Esta gran ciudad, de la que nadie es expulsado, se ha convertido en la diana de especulaciones y, desde luego, en el epicentro de la critica por parte de los sectores de izquierda.

Nadie está en condiciones de afirmar que todo lo hecho por todos los Gobiernos, central y autonómicos, ha sido perfecto ni que las cosas se hubieran podido hacer de otra forma más eficiente. Sobran los dogmas cuando la gente tiene miedo por su salud, por su trabajo, cuando miles y miles de jóvenes han visto truncados sus planes, al menos, a medio plazo.

Del dogma se libran o deberían librarse todos. Todos, menos Madrid que sacudida brutalmente por el virus, se ha convertido en noticia porque su presidenta, Isabel Díaz Ayuso ha pasado la cuarentena en un apartahotel de Kike Sarasola que, según el propio Sarasola y el vicepresidente Aguado, no ha costado un euro a los contribuyentes madrileños.

En medio de la polémica, que se quiere convertir en un caso de corrupción, surge una factura que Sarasola no ha cobrado, que apareció y desapareció como por arte de magia y que desde el minuto uno, tanto en Ciudadanos como en el PP, partidos que forman el Ejecutivo madrileño, coincidieron en que el asunto no era inocente ni casual. Nada hay en política inocente. Tan poco inocente que quizás Kike Sarasola, que fue el primero en ofrecer sus hoteles a las instituciones públicas, sin pedir nada cambio, se haya arrepentido de su gesto porque ¿qué necesidad tenía de semejante lío cuando quien le va a pagar, según sus propias palabras, es la propia Ayuso?.

Los mismos que sin prueba alguna ya están deslizando acusaciones de corrupción, son los mismos que piden no politizar la pandemia. Los mismos que piden prudencia y arrimar el hombro. Los mismos que callan cuando Sanidad necesita días y días para decidir si hay que llevar mascarilla o no. Los mismos que dan por bueno que Iglesias se saltara la cuarentena porque su presencia en el Consejo de Ministros era imprescindible. Los mismos que no piden explicación alguna sobre el fracaso absoluto del mando único a la hora de comprar equipamientos de protección. Los mismos que, con razón, piden transparencia a Ayuso y callan ante el cierre del Portal de Transparencia o ante la persistencia en el anonimato de los expertos contraviniendo la ley que obliga a su publicidad.

Y en estas llegó el socialista Rafael Simancas. Para acabar de poner a Madrid en el centro de las críticas, aseguró que las dramáticas cifras de España se deben, no ya a Madrid, que también, sino a la gestión del PP. Juguemos a sacar a Madrid del mapa español y siguiendo la lógica de Simancas, ¿no tendrá que ver algo el mando único en las cifras que arrojan los demás territorios?. Como afirma Inés Arrimadas, estas declaraciones del veterano socialista fueron vomitivas. ¡¡¡Ay, Madrid, no te mereces tanta locura¡¡¡

Eliminó todas las dudas, incluidas las de los propios virólogos. ¿Por qué España tiene cifras tan altas de letalidad y contagios? Sencillo: Madrid está en España y algo tendrá que ver -dijo Simancas- la gestión del PP...

Hagamos el juego de sacar a Madrid del mapa de España. ¿No tendrá algo que ver el mando único con los muertos y contagiados de los demás lugares españoles?. Seguro que Simancas lo aclarará.