Publicado 13/07/2021 15:15CET

Uno de cada tres países no está tomando medidas para ayudar a los estudiantes a recuperar su educación tras el COVID-19

Archivo - CEIP. R.Macías Picavea en el primer día del curso escolar 2020-2021, en Santoña (Cantabria)
Archivo - CEIP. R.Macías Picavea en el primer día del curso escolar 2020-2021, en Santoña (Cantabria) - Juan Manuel Serrano Arce - Europa Press - Archivo

   MADRID, 13 Jul. (EUROPA PRESS) -

   Alrededor de uno de cada tres países donde las escuelas están cerradas o han estado cerradas por la pandemia de COVID-19, no están implementando todavía programas de recuperación, según revela la 'Encuesta sobre las Respuestas Nacionales de Educación al Cierre de Escuelas por la COVID-19', realizada por la UNESCO, UNICEF, el Banco Mundial y la OCDE, que se ha presentado este martes. En total, 142 países respondieron a la encuesta, que cubre el periodo de febrero a mayo de 2021 y los niveles de educación preescolar, primaria y secundaria.

   Según el estudio, cerca de un tercio de los países de ingresos medios y bajos reconocieron que no todos los estudiantes habían retomado la educación presencial. Sin embargo, la mayoría informaron sobre la utilización de algunas formas para animar a los estudiantes a volver a la escuela, incluyendo la participación comunitaria, seguimiento escolar, modificación de los servicios de agua, saneamiento e higiene, incentivos financieros y revisión de las políticas de acceso.

   "La enseñanza de recuperación es fundamental para ayudar a los niños que han estado fuera de la escuela a volver a retomar el camino y reducir las pérdidas de aprendizaje a largo plazo. Esto requiere un esfuerzo urgente para medir los niveles actuales de los estudiantes y recopilar datos de buena calidad para orientar las prácticas docentes, como está concebido en el Compactado de Datos de Aprendizaje de UNICEF, UNESCO y Banco Mundial", destaca Jaime Saavedra, director global para Educación del Banco Mundial.

   El estudio también indica que alrededor del 40% de los países ampliaron el año académico y una proporción similar priorizó ciertas áreas curriculares con el objeto de mitigar las potenciales pérdidas de aprendizaje derivadas del cierre de escuelas. Sin embargo, más de la mitad de los países respondieron que no habían realizado ajustes ni los realizarán.

   Otro de los resultados de la Encuesta es que muchos países mejoraron los estándares de salud y seguridad en los centros educativos, pero aun así el 28% de los países cancelaron los exámenes en los primeros cursos de secundaria y el 18% hizo lo mismo en los últimos cursos.

   Asimismo, las revisiones de las políticas de acceso no han sido frecuentes, especialmente para las niñas, lo que para los autores del estudio resulta "preocupante", ya que las niñas adolescentes sufren el mayor riesgo de no volver a la escuela en los países de ingresos bajos y medios bajos.

   Otra conclusión que arroja la Encuesta es que los países de ingresos bajos van con retraso en la implementación de incluso las medidas más básicas para garantizar la vuelta a la escuela. Por ejemplo, sólo cerca del 10% reportó tener suficiente jabón, agua limpia, instalaciones de higiene y saneamiento y mascarillas, en comparación con el 96% de los países de ingresos altos.

LA EDUCACIÓN A DISTANCIA

   La encuesta también arroja luz sobre el despliegue y efectividad de la educación a distancia y el apoyo relacionado, tras más de un año de pandemia. Los resultados muestran que: la mayoría de países realizaron múltiples acciones para proporcionar educación en remoto (emisiones por radio y televisión fueron más populares en los países de ingresos bajos, mientras que los de ingresos altos proporcionaron plataformas de educación online).

   Sin embargo, más de un tercio de los países de ingresos bajos y medio bajos señalaron que solo habían llegado a menos de la mitad de los estudiantes de primaria.

   "Hay una necesidad esencial de producir más y mejores evidencias sobre la eficacia de la educación en remoto, especialmente en los contextos más difíciles, y de apoyar el desarrollo de políticas de aprendizaje digital", explica Andreas Schleicher, director de Educación y Habilidades de la OCDE.

   En 2020, las escuelas de todo el mundo cerraron por completo en todos los niveles educativos durante una media de 79 días lectivos, lo que representa aproximadamente el 40% de todos los días lectivos considerando la media de los países de la OCDE y el G20. Las cifras varían de los 53 días de los países de ingresos altos a los 115 de los de ingresos bajos.

   Según advierte el estudio, la demanda de fondos está aumentando, en comparación con otros sectores, mientras los ingresos de los gobiernos están cayendo. Sin embargo, el 49% de los países aumentaron su presupuesto educativo en 2020 respecto a 2019, mientras que el 43% mantuvo su presupuesto. Y augura que la financiación va a aumentar en 2021, ya que más del 60% de los países prevén aumentar su presupuesto educativo en comparación con 2020.

   "La educación en remoto ha supuesto un balón de oxígeno para muchos niños de todo el mundo durante el cierre de escuelas. Pero para los más vulnerables, incluso esto estaba fuera de su alcance. Es urgente que cada niño vuelva a un aula ya. Pero no podemos pararnos ahí; reabrir mejor implica implementar programas de recuperación para ayudar a los estudiantes a volver al camino, y garantizar que priorizamos a las niñas y a los más vulnerables en todos nuestros esfuerzos", afirma el jefe de Educación de UNICEF, Robert Jenkins.

   "Medir la pérdida de aprendizaje es un primer paso esencial para mitigar sus consecuencias. Es vital que los países inviertan en la evaluación de la magnitud de estas pérdidas, para así poder implementar las medidas de recuperación adecuadas", explica por su parte, Silvia Montoya, directora del Instituto para Estadísticas de la UNESCO.

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